Que no se repita 2021. El Ejecutivo está operando en esta última crisis migratoria en Ceuta, con miles de personas cruzando de manera irregular el espigón fronterizo del Tarajal hasta la ciudad autónoma, de manera muy distinta a la de hace algo más de cinco años. Intentando en todo momento no soliviantar a Marruecos, elogiando su colaboración "ejemplar", insistiendo en que se ha acordado ya agilizar las deportaciones. El Gobierno no quiere que ocurra lo mismo que en 2021, cuando otra entrada masiva de inmigrantes —entonces fueron más de 10.000 las llegadas ilegales— desató el mayor choque diplomático en décadas entre los dos países vecinos, que solo se pudo recomponer casi un año más tarde con la asunción, por parte de Pedro Sánchez, de un giro histórico sobre el Sáhara, al respaldar España el plan de autonomía marroquí y poner fin así a la neutralidad mantenida durante casi 50 años.
Este jueves, la crisis se fue agravando con el paso de las horas en la ciudad autónoma. Por la mañana, cuando el presidente ceutí, el popular Juan Jesús Vivas, lanzó la voz de alarma y reclamó la declaración de emergencia nacional y el "mando único" ante la "situación de absoluta emergencia humanitaria y social", se habían contabilizado en torno a 1.500-2.000 entradas en los últimos diez días, el 2% de toda la población del territorio, recordaba. Como si en España hubiera accedido por vía marítima y de manera irregular un millón de personas en ese pequeño lapso de tiempo. El Ejecutivo rechazó la activación del mecanismo de la emergencia de interés nacional aduciendo que la ley de 2015 del Sistema Nacional de Protección Civil tasa los supuestos en que puede desplegarse y entre ellos figuran los fenómenos meteorológicos extremos, o las inundaciones, o el riesgo nuclear o tecnológico, pero no el control de los flujos migratorios.
Ya por la mañana el Gobierno anticipó que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, que había estado al habla con Vivas, se desplazaría a la ciudad autónoma a primera hora de este viernes. Pero la situación fue agravándose a lo largo del día. Miles y miles de personas procedentes de Marruecos, muchas a nado, cruzaron la frontera a través del espigón del Tarajal, un ritmo de entradas que ni siquiera se detuvo durante la noche. Ceuta, que ya estaba al límite, sufría desbordada por la marea de inmigrantes.
Miles y miles de personas cruzan la frontera. Un río de personas que obliga al Ejecutivo a desplegar al Ejército y a que sea Sánchez, y no solo Marlaska, quien viaja este viernes a la ciudad autónoma
El Ejecutivo tuvo que aumentar la intensidad de la respuesta casi a trompicones, mientras se agigantaba el problema. Desplegó al Ejército para frenar la llegada masiva de inmigrantes irregulares, como ocurrió en 2021 (y en 2005, en aquel año con José Luis Rodríguez Zapatero en el poder), para reforzar a la Guardia Civil y darle apoyo. Después anunció que sería el propio Sánchez el que viajaría este viernes a Ceuta, acompañado del ministro Marlaska, y el que comparecería junto a Vivas al final de su visita de urgencia. Por la noche, la Delegación del Gobierno en Melilla informó de que la frontera de Beni Enzar quedaba cerrada para evitar intentos de entradas. A su vez, escaló un conflicto diplomático inesperado: no con Rabat, sino con Italia, después de que su ministro de Exteriores, Antonio Tajani, defendiera el cierre del espacio Schengen con España, un "mensaje impropio" para el jefe de la diplomacia, José Manuel Albares, que convocó de inmediato al embajador italiano en España. Al final del día, eran 15 los cadáveres recuperados en el mar.
La jornada, pues, fue atropellándose, y la bola de nieve se fue haciendo más grande. Pero hubo un elemento que la atravesó por completo: el subrayado del Gobierno, en cada uno de sus mensajes, de su "excelente relación" con Marruecos y de su coordinación con España "muy intensa" en materia migratoria y en otros ámbitos. Y eso que algunas imágenes mostraban a agentes marroquíes inhibirse, sin frenar las entradas de sus compatriotas por el paso fronterizo. Fuentes del Ejecutivo reconocían que la relación con Rabat siempre es un asunto muy "delicado" en el que había que moverse con total prudencia. Precisamente para no desairar al reino alauí, que siempre ha utilizado la presión migratoria como un arma arrojadiza contra España.
El Ejecutivo subraya en sus mensajes la "excelente relación" con Marruecos y su coordinación con España "muy intensa" en materia migratoria y en otros ámbitos. Y eso que las imágenes mostraban a agentes marroquíes inhibirse ante las entradas
Esta vez, el Gobierno no se atrevió a sugerir en ningún momento que Marruecos podía estar mandando un aviso, que pudiera estar actuando en represalia. Tampoco le pidió "respeto a las fronteras", como ocurrió en mayo de 2021. Desde las primeras horas de la mañana, siempre vía comunicado —no hubo declaraciones públicas, más allá del mensaje en X de Albares de respuesta al ministro Tajani—, el Ejecutivo recalcó que Rabat estaba "cooperando de manera leal y permanente con España y colaborando estrechamente" para afrontar la crisis.
Más tarde, el Ministerio del Interior destacó la "ejemplar colaboración" de los dos países "en todos los ámbitos, incluido en materia migratoria" y anunció que España y Marruecos acordaron agilizar la devolución, "lo antes posible", "de todas las personas que han entrado ilegalmente en Ceuta". Marlaska, añadió su departamento, se mantenía "en contacto permanente con su homólogo marroquí, Abdelouafi Laftit", y agradeció a las autoridades del reino alauí "los esfuerzos realizados en los últimos días por sus fuerzas de seguridad, que han impedido miles de intentos de migración irregular".
Por culpa de la sentencia
Interior facilitó una explicación de los hechos en la que después profundizó Albares: que las redes de tráfico de personas están "instrumentalizando una sentencia judicial para fomentar el flujo de migrantes indocumentados, mayoritariamente jóvenes".
Era evidente el propósito del Gobierno de no soliviantar a Rabat, de no abrir ninguna grieta para evitar la reproducción del choque de 2021 que solo se superó con un giro histórico sobre el Sáhara
Dicho de otro modo, que esta crisis migratoria, añadieron fuentes de Exteriores, "tiene su origen en una interpretación de la decisión del Tribunal Supremo", en la lectura de su sentencia de primeros de julio que prohíbe las devoluciones en caliente de los inmigrantes que intentan acceder a España a nado, con el argumento de que la disposición adicional décima de la ley orgánica de extranjería permite el rechazo exprés cuando los extranjeros sean interceptados intentando "superar los elementos de contención fronterizos para cruzar irregularmente la frontera". Esa resolución del TS, siguió Exteriores, ha sido utilizada "por las mafias y las organizaciones criminales para aprovecharse de la situación de extrema vulnerabilidad de las personas migrantes". El comunicado del ministerio de Albares volvía a reforzar también la misma idea: que la relación con Marruecos es "excelente", que la coordinación con el país vecino "en migración y otros ámbitos sigue siendo muy intensa", y que ambas capitales han acordado acelerar las devoluciones. "Los gobiernos de ambos países están en contacto permanente a todos los niveles para reforzar aún más la coordinación intensa y fructífera y encauzar y solventar así la situación en Ceuta", apuntó la nota oficial de Exteriores.
Era evidente, por tanto, el propósito del Gobierno de no abrir ninguna grieta en sus lazos con Rabat. Tras la crisis de 2021, a Sánchez le costó casi un año retomar las relaciones. En aquel momento, Marruecos se vengó de España por haber ofrecido asistencia médica al líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, enfermo de covid-19, pero también porque sobre todo quería presionar al Ejecutivo para que asumiera el giro de Estados Unidos ordenado por Donald Trump en su primer mandato de apoyo al plan de autonomía para el Sáhara.
El presidente sacrificó a la ministra de Exteriores protagonista de la crisis de 2021, Arancha González Laya, y aupó a uno de sus colaboradores más cercanos, José Manuel Albares, que recompuso los vínculos con Mohamed VI al precio de enterrar la posición sobre la antigua colonia española, de respaldo a un referéndum de autodeterminación, después de casi cinco décadas. Una decisión que no fue compartida ni por el socio minoritario de la coalición —entonces, Podemos; hoy, Sumar—, ni por ninguna formación del Congreso. El PP ha atizado en numerosas ocasiones al Ejecutivo por ese giro unilateral, aunque nunca ha explicado cómo cree que deben encauzarse las relaciones con Rabat. El presidente siempre ha defendido la necesidad de una relación sólida con el vecino del sur, no solo como dique frente a los movimientos migratorios, sino como importante muro frente al terrorismo islamista.
Marruecos ha aprovechado el contexto, el fallo del Supremo, para el ataque de morros. Como suelen hacer cada x tiempo. Si no fuera así no entrarían muchos de ellos caminando directamente", indican algunas fuentes del Ejecutivo
Otras fuentes del Gobierno consultadas por El Independiente no comparten, sin embargo, que Marruecos esté colaborando en esta crisis. Es más, creen que ha fomentado la ola migratoria: "Han aprovechado el contexto, la sentencia del Supremo, para el ataque de morros. Como suelen hacer cada x tiempo. Si no fuera así no entrarían muchos de ellos caminando directamente. Marruecos está coqueteando también con Trump. Ellos juegan a todo". También otros expertos en relaciones internacionales en la órbita del Ejecutivo apuntan la misma tesis: que Rabat ha vuelto a utilizar la presión migratoria como arma, porque "es lo único que tienen".
Estas fuentes señalan que al reino alauí "no le habrán gustado" dos cuestiones muy recientes. Primero, la reunión del pasado 20 de julio de Sánchez con el presidente argelino, Abdelmayid Tebboune. Un encuentro que sellaba la reconciliación con el país africano después del choque diplomático que se abrió en 2022, precisamente, por el acercamiento del Gobierno a las tesis de Rabat sobre el Sáhara, casus belli para Argel, su eterno enemigo.
Otras fuentes apuntan que Rabat, con su aviso de estos días, abriendo el grifo migratorio, está mostrando su malestar por la visita de Sánchez a Argelia y la ley de nacionalidad para los saharauis
Y dos, el desbloqueo de la proposición de ley de Sumar para que los nacidos en el Sáhara Occidental antes de 1977 y sus descendientes puedan disfrutar de la nacionalidad española. El pasado 23 de julio se aprobó el dictamen en comisión con el apoyo de la mayoría de grupos (entre ellos, del PSOE, que se había resistido un año), la abstención de PP y Junts y el voto en contra de Vox, así que el texto irá al pleno del Congreso en septiembre y de ahí caminará al Senado. "Marruecos es que no tiene fin. Son escorpiones. Albares vendía que los controlaba. Pero ellos son incontrolables. Su único capital es la gestión migratoria. No tienen nada más que ofrecer", concluyen estas fuentes próximas al Ejecutivo.
Choque con la oposición
Sánchez aterriza con Marlaska este viernes en una Ceuta con la tensión en máximos. Y no solo Ceuta, porque por la noche también se reprodujeron los asaltos a la frontera en Melilla. El Ejecutivo se ha visto obligado a desplegar al Ejército y a reforzar los efectivos y los medios de Guardia Civil y Policía Nacional para intentar contener las entradas. Pero eso no le ahorrado las severas críticas por parte de los sindicatos policiales y de las asociaciones del instituto armado, que han reclamado una "respuesta firme", más medios y que se agilicen las deportaciones, porque de lo contrario persistirá, creen, "el efecto llamada", algo que niega el Ejecutivo.
El PP pidió activar la emergencia nacional en aplicación de la ley de Seguridad Nacional y también desplegar al Ejército. Vox habla de "invasión" y Sumar carga contra Marruecos por usar a "menores como arma contra España"
Al Gobierno también le llovieron reproches por parte de la oposición. El PP señaló que sí era posible declarar la emergencia nacional invocando el artículo 23 de la ley de Seguridad Nacional y también desplegar a Ejército, mientras Vox habló directamente de "invasión" de inmigrantes y culpó a Sánchez. Tesh Sidi, diputada de Sumar, cargó las tintas en Marruecos por "utilizar a menores como arma contra España".
Para el Gobierno, oficialmente, no hay más razón que la lectura de la sentencia del TS que ha alentado a las mafias. "Esta crisis en Ceuta no tiene nada que ver con la regularización de migrantes aprobada por el Gobierno de España como falsamente se está diciendo desde alguna instancia", aclaró Exteriores. "Es falso que ninguna persona que haya cruzado en estos días pueda acogerse a este proceso ya que este exige unos requisitos muy definidos, como acreditar la residencia en España antes del 1 de enero de 2026 y haber permanecido en España cinco meses continuados en el momento de presentar la solicitud". Además, el proceso de regularización ya se cerró el pasado 30 de junio. "Esta crisis migratoria —continúa el ministerio de Albares— no es la primera ni será la última en Europa. El Gobierno de España aboga por una gestión eficiente de estos procesos, con respeto a la legalidad española, europea, internacional y a los derechos humanos. El Gobierno de España agradece la solidaridad europea, que ha contado siempre con España para afrontar fenómenos de este tipo cuando han afectado a otros países, y rechaza el uso demagógico y partidista de situaciones como la que vivimos".
La crisis desemboca al final del día en un choque con Italia, que pide cerrar el espacio Schengen con España y achaca las entradas a la regularización. "Un mensaje impropio" de un ministro de Exteriores, dice Albares, que convoca al embajador
España se defendía así de las palabras de Tajani, que relacionaba la crisis en Ceuta con el proceso de regularización extraordinaria de inmigrantes: "Las imágenes que llegan desde Ceuta demuestran cómo la decisión del Gobierno de Madrid de otorgar la ciudadanía española, por tanto europea, a más de 500.000 inmigrantes irregulares es profundamente errónea e incentiva el tráfico de seres humanos". Un "mensaje impropio" de un ministro de Exteriores de un país "socio y amigo" de España como es Italia y del que el Ejecutivo espera "solidaridad europea y no demagogia partidista", escribió Albares con evidente irritación para adelantar que había convocado al embajador italiano en Madrid. Un cierto resuello pudo recuperar el Ejecutivo al final del día: la embajadora marroquí en España, Karima Benyaich, aludió a la crisis, y era la primera vez que lo hacía el reino alauí: esta es una situación "no querida por el reino de Marruecos" y espera que aquellos que han cruzado la frontera "vuelvan" a su país. "No es algo que nos complazca, queremos siempre una inmigración ordenada y segura para todos", aseguró en un acto en Madrid por el XXVII aniversario de la entronización de Mohamed VI.
El caos en la frontera en Ceuta había arrollado con la actualidad como un torbellino. Desencadenando no solo una grave crisis migratoria y el previsible rifirrafe político, sino un desencuentro diplomático con Italia. Mientras, el Gobierno ponía todo el celo del mundo a su relación con Marruecos, consciente de todo lo que está en juego.
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