Todas las miradas están puestas ahora en Mohamed VI. Después del resultado de las elecciones legislativas, el monarca tendrá que elegir al sucesor del actual primer ministro, al magnate del petróleo Aziz Akhannouch. El nuevo jefe de Ejecutivo saldrá de entre las filas del Partido de la Autenticidad y Modernidad (PAM), el vencedor de los comicios celebrados este 23 de septiembre. Y el camino parece estar allanado para un candidato.

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Entre los perfiles de los potenciales presidentes del Gobierno se encuentra la líder del partido, Fatima Zahra Mansouri, alcaldesa de Marrakech y ministra de Vivienda. De ser la elegida por el monarca, se convertiría en la primera mujer al frente del país. También el ministro de Justicia, Abdellatif Ouahbi, que durante el verano fue la principal figura en reclamar "los derechos" de Marruecos sobre Ceuta y Melilla dentro del Ejecutivo. Ambos llevan años dentro del partido.

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Cuando se forme el nuevo Gobierno, será la primera vez que una figura del PAM dirija el país. Sin embargo, no son ajenos al poder. Durante los últimos cinco años, han formado parte de la coalición que ha dirigido Marruecos. Sin embargo, el socio fuerte de la alianza era la Agrupación Nacional de Independientes (RNI) de Akhannouch, que ahora ha pasado a ser la segunda fuerza política del país.

Mansouri y Ouahbi son figuras con larga trayectoria dentro del partido. Ambos han ocupado cargos en el actual Gobierno. Sin embargo, este verano, el PAM anunció su fichaje estrella: el presidente de la Real Federación de Fútbol de Marruecos, Fouzi Lekjaa. Un hombre muy vinculado a las altas esferas del poder, al igual que la formación a la que pertenece.

Un partido de Estado para el Estado

El fundador del PAM no es otro que Fouad Alí El Himma. Compañero de pupitre de Mohamed VI, es el asesor más cercano al monarca. Tal es su preeminencia dentro del Majzén –el círculo íntimo del rey que dirige el país en las sombras– que se le ha apodado informalmente "el virrey", ya que suele quedar a cargo del país durante las prolongadas estancias del rey fuera de Marruecos.

Así, el partido es visto por muchos dentro y fuera del país como el brazo político de Palacio. Su fundación coincidió con el asceso del islamista Partido de la Justicia y el Desarrollo, que ganó una enorme popularidad tras el estallido de las revueltas de la primavera árabe. Sin embargo, el PAM no logró evitar que los islamistas llegasen al poder en 2011. Se mantuvieron al frente de Marruecos durante una década, hasta el batacazo electoral de 2021, cuando perdieron al 80% de sus votantes. Ahora, han vuelto a ganar peso en el Parlamento y, de reeditarse la actual coalición gubernamental, serían la primera fuerza de la oposición.

Aun así, el PAM ha conseguido llegar a lo más alto del poder parlamentario en su breve historia, pese a haber obtenido un número de escaños inferior al que cosecharon en 2011. Y uno de los revulsivos en su campaña ha sido Fouzi Lekjaa. Su repentina incorporación sorpresa a la formación ha generado mucha expectación, y muchos analistas coinciden en que tiene buenas papeletas para convertirse en el próximo primer ministro marroquí.

A diferencia de los otros pesos pesados de su partido, Lekjaa hasta ahora era un outsider en la política de partidos marroquí. Hasta tal punto que ni siquiera se ha presentado como candidato para las listas electorales, aunque este hecho no es ningún impedimento para que sea designado jefe del Ejecutivo por el rey. No obstante, sí forma parte del actual Gobierno, como Ministro Delegado ante el ministro de Economía y Finanzas. Es decir, es el encargado de las cuentas en Marruecos.

Un perfil de tecnócrata, el más indicado para lograr el mayor objetivo de Marruecos para esta legislatura, en lo que a softpower se refiere: albergar la final del Mundial del 2030 en su territorio.

Objetivo Mundial

Como presidente de la Federación de Fútbol, Lekjaa ha cosechado grandes victorias para su país. Los mejores resultados que Marruecos ha obtenido en competiciones internacionales han sido bajo su mandato. Y, sobre todo, logró incluir a Rabat en la candidatura conjunta de España y Portugal para albergar el próximo Mundial de Fútbol.

Además de prometer subir el salario mínimo y mejorar las condiciones de vida de sus conciudadanos, Lekjaa ha repetido una y otra vez su deseo de que la final del torneo se juegue en Marruecos. Para ello se ha planteado el mega proyecto del Gran Estadio Hasán II de Casablanca, que promete ser el más grande del mundo.

En una entrevista reciente con Jeune Afrique, subrayó el "derecho" de su país organizar una final de Copa del Mundo. Una reclamación que volvió a expresar el 10 de septiembre durante un acto de campaña, en el que daba por hecho que el acontecimiento deportivo se celebrará en Marruecos. Y, aunque la FIFA no ha dejado de negar estas afirmaciones, podría no ir mal encaminado.

El diario británico The Times informó a comienzos de agosto que el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, habría ofrecido la final del Mundial a Marruecos si federación alauí apoya su candidatura para ser reelegido. De hecho, el próximo congreso de la FIFA que deberá tomar la decisión se celebrará en la capital marroquí el 18 de marzo de 2027.

Infantino dejó claro su sintonía con la Federación de Fútbol Marroquí y su presidente el pasado 30 de julio, cuando asistió a la Fiesta del Trono. Con Lekjaa al frente del fútbol marroquí y del Gobierno del país, Marruecos tendría una capacidad de acción aún mayor para atraer a la FIFA hacia sus intereses. Y es que el hombre fuerte de Mohamed VI ya ha confirmado que, de ser elegido primer ministro, combinaría los dos cargos.

Aun así, no todo pasa por el fútbol. De ser señalado como sucesor de Akhannouch al frente del Gobierno, Lekjaa tiene unos cuantos retos por delante. El grado de desconfianza de los marroquíes hacia sus líderes políticos es muy elevado, como bien refleja la tasa de abstención en las recientes elecciones, por encima del 60%. Además, entre la población crece la sensación de falta de futuro, que prende a toda velocidad especialmente entre la juventud, ahogada por el alto coste de vida y los bajos salarios.

Lekjaa tendrá que centrarse en resolver los problemas cotidianos de la ciudadanía, no solo en construir estadios para albergar la final mundialista. Más aún teniendo en cuenta que, el lema de las protestas de la Generación Z del año pasado fue precisamente "¡Queremos hospitales, no estadios!".