Al más puro estilo Berlusconi. El fútbol y la política siempre se han llevado bien, y Marruecos parece no ser la excepción. Al menos no para el presidente de la Real Federación Marroquí de Fútbol, Fouzi Lekjaa. Es uno de los hombres fuertes del Majzén. Y, ahora, podría afianzar aún más su posición en las altas esferas del poder alauí.

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Su irrupción en la política este verano fue una sorpresa para muchos. "Ya es oficial. Fouzi Lekjaa se incorpora al Partido de la Autenticidad y Modernidad", anunció su formación el 25 de julio. Es uno de los tres partidos que forman parte del Gobierno de coalición en Marruecos, con papeletas para repetir buenos resultados en las próximas elecciones legislativas del 23 de septiembre.

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Aunque al otro lado del Estrecho no están permitidas las encuestas electorales para no influir en la opinión pública de cara a los comicios, la posibilidad de la victoria electoral del PAM ha llevado a buscar posibles candidatos entre sus filas para ser el próximo primer ministro marroquí. Lekjaa no sería una opción descabellada. Como héroe nacional por su papel al frente del fútbol marroquí, su popularidad es notable entre buena parte de la población.

Pero Lekjaa no es un mero outsider en la política marroquí. Desde hace años, se desempeña también como Ministro Delegado ante el ministro de Economía y Finanzas, encargado del Presupuesto. Es decir, es el encargado de las finanzas alauís. Y, como tal, un puesto de tan alta responsabilidad lo sitúa como una figura preeminente en el entorno íntimo de Mohamed VI.

La final del Mundial, para Marruecos

Fue el propio monarca alauí quien nombró a Lekjaa responsable del comité marroquí para el Mundial de Fútbol de 2030, que Marruecos organizará junto con España y Portugal. Desde que Rabat se unió a la candidatura ibérica, los esfuerzos desde el otro lado del Estrecho han ido dirigidos hacia un claro objetivo: que la final de la competición se celebre en suelo marroquí. Para ello se ha planteado el mega proyecto del Gran Estadio Hasán II de Casablanca, que promete ser el más grande del mundo.

Y parece que la presión marroquí está dando sus frutos. Según informó el diario británico The Times a comienzos de agosto, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, habría ofrecido la final del Mundial a Marruecos si federación alauí apoya su candidatura para ser reelegido. Un desenlace que no parece improbable, dado que la Confederación Africana de Fútbol (CAF), a la que pertenece Rabat, ya anunció en abril su respaldo al actual presidente para que renueve su sillón cuatro años más. De hecho, el próximo congreso de la FIFA que deberá tomar la decisión se celebrará en la capital marroquí el 18 de marzo de 2027.

La aparente afinidad entre la Federación de Fútbol Marroquí e Infantino quedó confirmada el pasado 30 de julio, cuando el presidente de la FIFA fue uno de los invitados de honor a la Fiesta del Trono por los 27 años de Mohamed VI al frente de la monarquía alauí. El mismo día, por cierto, que decenas de miles de inmigrantes aprovecharon para cruzar la frontera a nado hacia Ceuta.

Pero a los movimientos entre bambalinas se añaden además las propias palabras de Lekjaa. El presidente de la federación marroquí ha reiterado en numerosas ocasiones su intención de celebrar la final del Mundial al otro lado del Estrecho. La más reciente esta misma semanas, en entrevista con Jeune Afrique. "Siempre estaremos ahí para defender los derechos del Reino de Marruecos y de África, que tiene, a mi juicio, el derecho de organizar una final de Copa del Mundo por segunda vez en un siglo", ha asegurado.

Polémica tras polémica

No ha sido el único dardo contra el fútbol español lanzado por Lekjaa. Durante la celebración del pasado mundial este verano, el presidente de la federación marroquí se refirió a la decisión de Lamine Yamal de jugar para España. De padre marroquí y madre guineana, el joven nacido en Esplugas de Llobregat es el gran talento joven del fútbol español.

Pero para Lekjaa, el jugador del Barça debería jugar en la selección marroquí. "No conozco a ningún español que se llame Yamal", dijo en una entrevista para Onze Mondial. Según el representante de Rabat, el futbolista juega para un equipo "con una nacionalidad administrativa", obviando que Yamal nació en España.

Aunque la Roja fuese la ganadora del Mundial, en los últimos años la selección marroquí ha ganado peso en las competiciones mundiales. Durante la cita mundialista, los "Leones del Atlas" llegaron a los cuartos de final, en los que perdieron contra Francia. A esto se suma su título de campeona de la Copa Africana, que no estuvo exento de polémica. Aunque en un primer momento Senegal se proclamó campeona, un fallo de la Comisión de Apelación de la CAF otorgó la victoria a Marruecos dos meses después.

Lekjaa descarta ser primer ministro

Precedido por estos éxitos deportivos, Lekjaa da ahora el salto a la política. Y lo hace de la mano del Partido de la Autenticidad y Modernidad, fundado por Fouad Alí El Himma, amigo íntimo de Mohamed VI y uno de sus asesores más cercanos. Aunque ha habido especulaciones en Marruecos sobre una posible rivalidad con la líder de su partido, Fatima Zahra Mansouri, el presidente del fútbol marroquí ha descartado estas informaciones.

Aunque en su reciente entrevista con Jeune Afrique ha asegurado que "nunca ha pensado" en ser primer ministro, su nombre suena entre los principales candidatos para ser el próximo jefe de Gobierno marroquí. Su predecesor, el empresario Aziz Akhannouch, el segundo hombre más rico del país, solo por detrás de Mohamed VI.

Por el momento, Lekjaa quiere mantener un perfil bajo en la carrera por la dirección del Ejecutivo alauí. Según ha subrayado, su prioridad inmediata es el proceso electoral, una misión que finaliza el 23 de septiembre. Así lo refleja su apretada agenda, que incluye mítines diarios. Queda por saber si sus propuestas políticas, orientadas a mejorar la situación económica de la población marroquí, convencen a los electores la próxima semana, llamados a votar la semana que viene, en unos comicios que decidirán el futuro gobierno del país durante los próximos cinco años.