El domingo pasado de madrugada un dron ruso impactó en un tren que cubre el trayecto que hacen los líderes internacionales que viajan a Kiev. A menos de un kilómetro de la frontera polaca. Esta semana, un buque de guerra ruso disparó dos bengalas de emergencia contra un helicóptero danés en el mar Báltico y un caza italiano de la OTAN derribó un dron que transportaba un artefacto explosivo sobre Lituania. Un dron se estrelló el lunes cerca del lago Steinhude, en la región de Hannover, cerca de la base aérea de la Bundeswehr alemana en Wunstorf. Todo en los últimos cinco días. Nada de esto es casual, ni accidental. Es una campaña coordinada de "operaciones cinéticas" de Rusia contra objetivos europeos, que se ha incrementado el último año, según el Institute for the Study of War (ISW) en su último informe.
El panorama es escalofriante cuando se lee el estudio."Los agentes vinculados a Rusia atacan con regularidad infraestructuras críticas en toda Europa, como demuestran los persistentes intentos de sabotear los ferrocarriles polacos. El Kremlin está llevando a cabo una campaña de incendios provocados contra objetivos de la base industrial de defensa europea que producen material tanto para los ejércitos europeos como para Ucrania. Las agencias de inteligencia y los medios de comunicación europeos informan con frecuencia de que agentes vinculados a Rusia intentan asesinar a directivos de las principales empresas de defensa europeas. Los agentes rusos y vinculados a Rusia llevan a cabo habitualmente ciberataques contra objetivos gubernamentales y civiles europeos", señala el documento.
El ISW destaca que no son acciones aisladas, sino que "el Kremlin está llevando a cabo estas acciones contra Europa como parte de una serie de campañas cinéticas y cognitivas que se refuerzan mutuamente". Rusia busca "entorpecer físicamente el apoyo de la OTAN a Ucrania; intimidar a los Estados europeos para que dejen de apoyar a Ucrania... exacerbar las divisiones políticas en Europa, demostrar a la opinión pública rusa que Rusia puede atacar a la OTAN y sentar las bases para posibles operaciones convencionales rusas futuras contra la OTAN".
Según el ISW, no se trata ya de "ataques híbridos" sino de "ataques" o bien "operaciones cinéticas", como ya dijo el ministro polaco de Exteriores, Radosław Sikorski, a mediados de agosto. Incluso los Bálticos suelen referirse a "ataques terroristas de patrocinio estatal".
Escenario desde Polonia
En el Sejm, el primer ministro de Polonia, Donald Tusk, ha expuesto el jueves el escenario que ve más probable en los próximos meses. "Rusia ha decidido adoptar una nueva estrategia de guerra. Su principal objetivo ahora es destruir la economía y la logística de Ucrania a gran escala. Se prevén ataques sostenidos, muy frecuentes e intensos contra seis ciudades importantes de Ucrania", ha dicho Tusk. Rusia también tiene como objetivo la infraestructura ferroviaria.
Donald Tusk ha dicho que este otoño y el próximo invierno serán el período más crítico en la guerra que Rusia libra contra Ucrania. El primer ministro se ha referido nueva amenaza procedente de Moscú: los drones a reacción.
Según la inteligencia, el plan ruso incluye a su vez ataques híbridos con drones y misiles contra países que apoyan a Ucrania, incluida Polonia. "El objetivo es debilitar la motivación de los países de la OTAN para aplicar las normas de la OTAN en caso de agresión contra cualquier Estado miembro", ha añadido.
En resumen, existe un riesgo real de que drones u otros tipos de misiles impacten en el territorio de uno o más países del flanco oriental. La versión oficial será que se trata de un accidente, según ha indicado Tusk. Rusia quiere demostrar que el Artículo 5 de la OTAN es meramente teórico, no práctico.
Ataques convencionales contra los Bálticos en 2028
El informe de ISW también apunta que "la OTAN debe prepararse además para la posibilidad de ataques convencionales rusos a corto plazo. "Las fuerzas armadas rusas podrían llevar a cabo ataques aéreos, con misiles o con drones, o una incursión terrestre limitada contra uno o varios Estados bálticos para poner a prueba y tratar de quebrantar la determinación de la OTAN de invocar el Artículo 5 y responder de manera eficaz en virtud del mismo. Un ataque ruso limitado tendría como objetivo crear una situación en la que la OTAN fuera incapaz de ponerse de acuerdo sobre cómo, o incluso si, responder a un ataque ruso", señala el ISW.
Y muy importante este apunte: "Los analistas y responsables políticos occidentales deben evitar el error de equiparar la afirmación de que 'Rusia no puede conquistar fácilmente los Estados bálticos ni ganar de forma contundente una guerra de maniobras prolongada contra la OTAN' con la de que 'la OTAN no tiene por qué preocuparse por la amenaza convencional rusa'". Es posible "una operación rusa limitada para capturar una pequeña franja de un Estado miembro de la OTAN".
El posible calendario de un ataque convencional ruso de tal alcance podría ser también más rápido que los plazos en los que se basan actualmente muchos responsables europeos. Desde la OTAN se ha dicho hasta ahora que Rusia no podría suponer una amenaza creíble para la OTAN hasta 2029 o 2030. Sin embargo, algunas agencias de inteligencia han evaluado recientemente un plazo más corto para el riesgo convencional. Habrá una ventana de vulnerabilidad en 2028, ya que los planes de modernización militares europeos no se habrán implementado hasta 2029.
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