España

El PP denuncia la "falta de comunicaciones" del Gobierno

Feijóo viaja a Melilla para azuzar el pulso con Sánchez tras sus "silencios" y el desconcierto dentro del PSOE

El popular extiende el debate fronterizo de Ceuta a la otra ciudad autónoma aprovechando el día regional y previo encuentro con el comisario de Migraciones

El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, este miércoles en el patio del Congreso de los Diputados, durante el transcurso de la sesión plenaria
El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, este miércoles en el patio del Congreso de los Diputados, durante el transcurso de la sesión plenaria | EFE/ Fernando Villar

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, viene optando por señalar que la tardanza en la gestión de la crisis de Ceuta ahora se da principalmente por el ejecutivo autonómico de Juan Jesús Vivas y por las comunidades autónomas del PP, que ponen "palos en la rueda", entre otras cuestiones, para la distribución y acogida de menores migrantes no acompañados en centros regionales. Hubo una negativa al traslado de 500 niñas propuestas por el Gobierno; y no se ve con buenos ojos el acuerdo puntual con Navarra para acoger a cinco niñas. Sin embargo, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo señala que el PSOE está intentando desplazar el debate al dirigente de la ciudad autónoma y el resto de barones sin éxito mientras que sus "silencios" dejan a Sánchez en evidencia ante el conjunto de la sociedad española. Tanto por esa crítica de Sánchez a los populares, como a la inversa, la consideración de una tardanza condicionada entre la voluntad de los socialistas y de las presiones de Marruecos, ambos líderes solo coinciden en acusar al otro de un "deseo de cronificar" la situación en Ceuta para desprestigiar al rival.

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Entre las filas populares y Génova se traslada una sensación de que "la falta de comunicaciones" en privado con el primer partido de la oposición –como en otras crisis– y de gobierno en Ceuta, y la ausencia de concrecciones en público de Sánchez ante sus preguntas, solo acentúan las posiciones de Feijóo y afianzan su presión por una crisis que roza ya los 50 días y que "apenas ha avanzado" en completar, por ejemplo, la filiación total de todos los migrantes. Y mientras, Sánchez pasa de anunciar 6.000 a 10.000 plazas de acogida temporal en espacios habilitados de Ceuta cuando las cifras del Gobierno vienen aludiendo a no más de 5.000 migrantes aún presentes en el territorio de los más de 72.000 que entraron irregularmente entre el 30 y 31 de julio.

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Al mencionar esos "silencios", en el PP se refieren a tres preguntas clave que Feijóo lanzó a Sánchez en el control parlamentario de este miércoles y que no fueron respondidas: cuándo fue la última vez que se habló con las autoridades marroquíes y cuántas desde el 30 de julio; qué se ha hablado sobre la "invasión", y por qué motivo el Gobierno no acelera los plazos para gestionar la recopilación de datos de esos migrantes si Marruecos está dispuesto a una devolución de todos los que entraron –hizo mención a una reciente carta donde se muestra así– y la UE determina que es "un país seguro". "O no quiere, o es un incompetente o alquien está mintiendo", determinó sin dejar de aludir a las presiones de Rabat. El PP no introduce un elemento fundamental: que aunque Marruecos quiera, sobre todo con los demandantes de asilo y los menores deben seguirse cauces concretos y tasados. Aunque sí alude a que se puede dar celeridad a sabiendas de que esos plazos existen. "Para las nacionalizaciones un refuerzo en oficinas insulares de 657 personas; para la regularización masiva, 550", pero "para Ceuta 50 personas y 20 ordenadores", cuestionó el popular.

El presidente del Gobierno se limitó a defender la imagen exterior de España, el estado de la economía y aseguró que el PP, por sus pronunciamientos europeos, quiere a la vez que pide colaborar con Marruecos, suspender el Acuerdo de Amistad vigente entre ambos países. Fuentes de Génova niegan que esto sea así, de hecho votaron en contra de esa petición dentro de una propuesta de Vox este miércoles. Esa omisión es de "verguenza" para el PP, al igual que el intento de culpar a Vivas por la situación de los menores. Recuerdan que es una violación de la integridad territorial y que el propio Sánchez lo remarcó los primeros días de crisis. Una "instrumentalización" de la inmigración. Y eso, creen, va más allá que la cotidianidad de la gestión migratoria. "La competencias deben ser estatales". Se remite a los dos acuerdos europeos: el Pacto de Inmigración y Asilo y el Reglamento de Retorno de la UE.

Por todo ello, en el PP creen que Sánchez sigue perpetuando una estrategia errónea que ya genera incluso confusión entre las propias filas socialistas –como por la desclasificación de los informes de la crisis que desmienten al propio Gobierno–, y que cuanto más calle y más desconcertados estén dentro del PSOE, más aprovecharán los efectos electorales de la crisis. La crítica por un interés electoralista ha venido desde Ferraz, de hecho, pero los de Feijóo determinan que las competencias para resolver la crisis, ahora con el mando único, son solo del Gobierno y no es de recibo que se intente perjudicar a la oposición.

Encuentro con Imbroda, Brunner y "europeización" de la crisis

Con este clima de rivalidad y con Ceuta copando la agenda política en estos primeros meses de carrera a las municipales, autonómicas y generales, Feijóo añade dos nuevos elementos a la oposición a Sánchez: una nueva visita a Melilla para poner el foco del problema de gestión migratoria del Gobierno en la otra frontera clave con Marruecos, después de citarse este jueves en Madrid con el comisario de Migraciones de la Unión Europea, Magnuss Brunner. Una de las máximas del PP es que esta crisis no quede reducida a una más de España, sino a "europeizarla" y ello aprovechando la posición de poder que el Partido Popular Europeo tiene en las instituciones de la UE –acompañados con una mayoría de partidos ultra a sus espaldas, socios de Vox–, y la delicada situación de la izquierda en Europa, con apenas un par de gobiernos en pie, pero con Sánchez 'solo' en su posición migratoria.

La visita del popular a Melilla coincide en el calendario con el Día de la ciudad autónoma, y como ocurrió hace dos semanas con Vivas, se espera la participación en el acto oficial, un encuentro con el barón del PP, Juan José Imbroda, y declaraciones posteriores. Y tras prolongar su estancia hasta el viernes, acudirá el domingo a Cataluña al inicio del curso político del PP catalán donde coincidirá con la agenda de Sánchez, en la Fiesta de la Rosa, y tras el paso de Abascal el jueves y el viernes en una gira por las cuatro provincias que para muchos es un precursor de la precampaña.

En todo caso, el encuentro con Brunner, de los populares austriacos, es un trampolín para dar entrada y protagonismo a la familia popular europea directamente en el epicentro de la crisis, con una nueva visita –la cuarta– de Feijóo a Ceuta junto al presidente del EPP, Manfred Weber, y la secretaria general, Dolors Montserrat. Y tras una condena mayoritaria incluida en una resolución de la Eurcámara este miércoles en la que se condena la "invasión" de Ceuta y se exige investigar las responsabilidades de Marruecos y las "guerras híbridas". Algo que alteró recientemente a Marruecos, que ve a un PP que se posiciona con dureza desde España pero que a la vez viene movilizando a los socios europeos y deja en riesgo su posición ante los 27, beneficiosa principalmente a nivel comercial.

En el PP aseguran que no tienen nada en contra de Marruecos, pero reclaman respeto y a la vez contundencia en la gestión de esas relaciones por parte del Gobienro. Demandan a Sánchez que si no lo ha hecho, llame a consultas ya a su embajador en Rabat y convoque a reuniones a la representante marroquí en Madrid, que no se conforme con conversaciones telefónicas con su segundo, el encargado de los negocios. Los populares advierten que no quieren tomar posiciones duras con Marruecos por "cuatro votos", dado que agitaría a los votantes más derechizados pero a la vez sería perjudicial para el país. Quieren ser ponderados. Pero insisten en que si no se muestra mano firme no se disuadirá y habrá oleadas periódicas de llegadas de migrantes en el contexto de esa "guerra híbrida".

El PP se posiciona así después de un comunicado del ministro de Exteriores de Marruecos la semana pasada en la que el régimen se negó a "ser utilizado como peón político preelectoral, ni aceptará ser el chivo expiatorio en los ajustes de cuentas políticos" en España, y lamentase que un partido "histórico" y de gobierno se acogiese a esas posiciones.

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