"Toda Europa está en peligro. Mientras Rusia tenga capacidad de atacar lo hará". Las palabras de Volodimir Zelenski en Die Zeit no son una premonición. Describen un hecho. Rusia ya está atacando. Las incursiones con drones en el espacio aéreo de la OTAN son cada vez más frecuentes. También las amenazas a instalaciones clave, como aeropuertos o plataformas de gas. Putin está poniendo a prueba a Europa una y otra vez.

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De palabra la Comisión Europea es consciente del riesgo. "Se está llevando a cabo una creciente campaña de amenazas que inquieta a nuestros ciudadanos y busca dividir nuestra Unión. Esto es una guerra híbrida", ha dicho la presidenta de la Comisión Europa, Ursula Von der Leyen, tras el último susto en Rumanía.

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Dron marino cerca de una plataforma de gas

En esta ocasión se ha tratado de un dron marino con carga explosiva localizado cerca cerca de la plataforma de gas Neptun Deep, en el mar Negro. Dos F-16 de la Fuerza Aérea rumana intervinieron tras detectarlo en la zona económica exclusiva (ZEE) de Rumanía. El Gobierno de Bucarest apuntó a Rusia sin dudarlo.

Neptun Deep es un proyecto de gas desarrollado por la austríaca OMV Petrom y la estatal rumana Romgaz, con una inversión de 4.000 millones de euros. Es considerado como estratégico para la independencia energética del país.

A su vez, la OTAN ha confirmado que en la madrugada del jueves dos cazas F-18 españoles, que operaban bajo mando de la Alianza Atlántica, despegaron tras detectarse una alarma por la entrada de un dron que sobrevoló la ciudad de Galati. Finalmente, se estrelló cerca de Grindu, en una zona despoblada. El pasado domingo, un F-18 español ya derribó un dron que había violado el espacio aéreo rumano. Desde la OTAN aseguran que están dispuestos a "responder ante cualquier amenaza potencial, las 24 horas del día, los siete días de la semana".

Misil en territorio polaco

A finales de julio, como consecuencia de uno de los ataques masivos de Rusia sobre varias ciudades ucranianas, un misil cayó en una zona deshabitada en Polonia, en el voivodato de Lublin. Dejó un cráter de 10 metros de diámetro. Varios F-16 polacos en servicio estaban operando cerca de la frontera con Ucrania a la espera de instrucciones. Estaban listos para derribar cualquier objetivo en el espacio aéreo polaco.

Estos sucesos han dejado de ser excepcionales. Y todo apunta a que Rusia tantea a los aliados para ver su capacidad de respuesta. De momento, más allá de las declaraciones y de interceptar drones baratos con cazas de última generación no hay mucho más. Va a reforzarse el flanco oriental, pero la sensación es que falta una estrategia común de respuesta.

La UE va a movilizar hasta 800.000 millones de euros con este fin. La iniciativa Europea de Defensa contra Drones y la Vigilancia del Flanco Oriental busca aumentar la producción de las capacidades que necesitan los Estados miembros para "poder responder a las amenazas emergentes con rapidez, unidad y determinación", en palabras de Von der Leyen, según la agencia Efe.

Instalaciones con la mira puesta en la OTAN

Estas violaciones del espacio aéreo dejarán de ser accidentales. Rusia ha establecido al menos 10 instalaciones para drones, nuevas o mejoradas, cerca de sus fronteras con Bielorrusia y Ucrania, incluidas plataformas de lanzamiento que, en última instancia, podrían situar el territorio de la OTAN al alcance de los drones de ataque de largo alcance más avanzados de Moscú, según informó The Telegraph el pasado domingo.

Algunos rieles de lanzamiento se emplazan en antiguas bases militares y aeródromos civiles que se han reconvertido para operaciones con drones. Parte de estas instalaciones ya están apoyando los ataques rusos contra Ucrania. Su ubicación cerca de la frontera ucraniana permite a las fuerzas rusas lanzar ataques con drones a gran escala, al tiempo que acorta la distancia que deben recorrer sus aeronaves antes de alcanzar el espacio aéreo ucraniano.

Rusia podría redirigir la tecnología de drones, que avanza rápidamente, hacia Europa en un futuro conflicto, ya que algunas de las bases recién establecidas sitúan a Varsovia dentro del alcance de sus vehículos aéreos no tripulados de largo alcance más eficaces.

Aviso de la CIA

Los servicios de inteligencia estadounidenses han advertido a sus aliados europeos de que Rusia podría estar preparando operaciones híbridas en Europa, y se considera que Polonia y los países bálticos son posibles objetivos. La CIA alertó de posibles ataques contra infraestructuras críticas, incluido el sabotaje, así como de operaciones de bandera falsa.

Sin embargo, responsables de los servicios de inteligencia señalaron que Moscú también podría estar creando deliberadamente la impresión de que se están planificando tales ataques, como parte de un esfuerzo por avivar el miedo y la incertidumbre en Europa. Lejos de mostrar la fortaleza del Kremlin es un indicativo más de que el régimen de Putin se tambalea y no asume que frente a Ucrania no está ganando, y eso quiere decir que está perdiendo.

El suceso más grave, en Leipzig

Entre los acontecimientos extraordinarios de este verano relacionados con este pulso que mantiene Rusia con Occidente destaca lo sucedido en Alemania a principios de agosto. La policía alemana desactivó un dron bomba en el aeropuerto de Leipzig. No explotó por un defecto del detonador pero iba a impactar contra aviones de carga ucranianos. El aeropuerto de Leipzig es uno de los principales puntos de transporte aéreo que utiliza Ucrania mientras sus cielos están cerrados por la invasión rusa. Había cerca varios aviones ucranianos modelo Antonov. Un segundo dron impactó en un avión de carga.

Leipzig ya había sido escenario de un peligroso intento de atentado en julio de 2024: en la zona de carga del aeropuerto se incendió un contenedor de la empresa de logística DHL. Un paquete enviado desde los países bálticos contenía un artefacto incendiario que, según la investigación, debía detonar en el aire. El fiscal general federal consideró entonces que se trataba de un acto de sabotaje deliberado por parte de Rusia.

Esta vez se evitó el desastre pero se puso de manifiesto una vez más lo vulnerables que son las infraestructuras críticas en Alemania. El experto militar Nico Lange dijo en la ZDF, según la Deutsche Welle: "Hasta ahora no disponemos de los instrumentos adecuados, ni en materia de defensa ni de disuasión, para protegernos contra estos ataques con drones".

El Gobierno federal se tomó en serio el "nuevo escenario de amenaza", como dijo el ministro alemán del Interior, Alexander Dobrindt. Incluso se ha procedido a una reforma de los servicios secretos para que tengan capacidad de acción. Sin embargo, como apuntaba el ex número dos de la Inteligencia alemana, Arnd Freytag von Lohrighoven en Der Spiegel. No hay que tener miedo a apuntar a Moscú. Lo contrario se percibe en el Kremlin como un signo de debilidad.