"Está ahí en una especie de viaje rutinario, lamento decepcionar a la gente". Así ha zanjado Donald Trump las especulaciones que rodean a la misteriosa visita realizada esta semana por el director de la CIA, John Ratcliffe, a Moscú. Pero las breves explicaciones del presidente estadounidense chocan con los pocos detalles que se conocen sobre el viaje.

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Ratcliffe voló hasta Moscú a bordo de un avión militar estadounidense C-17 Globemaster. Viajó sin hacer pública su visita, de la que se tuvo constancia gracias a los rastreadores de vuelos en línea. Y, aunque el portavoz del Kremlin Dimitri Peskov ha acabado admitiendo al Washington Post que el jefe de la inteligencia norteamericana se trasladó hasta su territorio por "contactos entre los servicios de seguridad", en un primer momento las autoridades rusas negaron tener constancia de que un representante de la administración Trump se encontrase en el país.

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No se trata del único emisario extranjero llegado esta semana a Moscú. Su visita ha coincidido con la del Secretario para las Relaciones con los Estados del Vaticano, el arzobispo Paul Richard Gallagher. Emisarios papales y jefes de inteligencia concurren en territorio ruso. Sin embargo, en el caso del enviado de la Santa Sede, su misión iba enfocada "al diálogo y la paz". No queda tan claro que los objetivos de Ratcliffe fuesen encaminados a este fin.

El contexto de la guerra

El momento en el que se producen estas visitas no es casual. Ucrania celebró este lunes el 35 aniversario de su independencia de la Unión Soviética, una conmemoración cargada de simbolismo en el actual contexto de guerra con Rusia. Un conflicto que se alarga desde hace cuatro años y medio y que en las últimas semanas se ha recrudecido.

A los constantes ataques con drones contra infraestructuras críticas en ambos países, se suma el bombardeo ruso de este fin de semana a un centro comercial al sur de Ucrania, que se cebó con 16 muertos. Pese a los esfuerzos de Trump, a quien le encantaría poder anotarse el tanto de una hipotética paz entre Vladimir Putin y Volodimir Zelenski, la guerra parece encallada. Y el mandatario estadounidense es consciente de ello. "Nos gustaría que la guerra con Ucrania terminara. Es una guerra que nunca habría comenzado si yo hubiera sido presidente", ha respondido al periodista Glenn Beck, tras ser preguntado por el viaje de su director de inteligencia a Moscú.

Sin embargo, las especulaciones que ha desatado la visita no tienen que ver precisamente con un acuerdo de paz, sino con un intento por evitar que el conflicto siga escalando. "Los rumores dicen que Putin va a poner a prueba la determinación de la OTAN", ha interrogado el periodista a Trump, que ha restado importancia a esas informaciones. Sin embargo, las incursiones de drones rusos en el espacio aéreo de la Alianza Atlántica son cada vez más frecuentes y el pasado julio un misil cayó en territorio polaco.

Existe el temor de que Putin quiera poner a prueba las defensas de la OTAN, por lo que Ratcliffe podría haber viajado hasta Moscú para dar una suerte de tirón de orejas. "Podría ser para decirle: "Sabemos lo que estás pensando hacer, y será mejor que no lo hagas", en palabras de la ex subdirectora de inteligencia nacional de EEUU Beth Sanner para el Wall Street Journal.

Trump, ¿preocupado por Putin?

Hasta esta semana, la última vez que un director de la CIA había viajado a Moscú fue en 2021, durante el mandato de Joe Biden. El entonces jefe de la inteligencia norteamericana, William Burns, voló al menos en una ocasión para intentar disuadir a Putin de sus intenciones sobre invadir Ucrania, en base a la información recopilada por EEUU sobre sus planes para un ataque a gran escala. Aun así, Rusia invadió Ucrania a los pocos meses.

Este precedente es el que ha levantado las conjeturas. "Viendo el patrón previo de 2021 y la situación en las últimas semanas alrededor de Kaliningrado y la zona nórdico-báltica, me parece que lo más verosímil es que se trate de una visita para advertir a Moscú ante cualquier plan de testar la cohesión y la respuesta OTAN", conjuntura en conversación con El Independiente Nicolás de Pedro, investigador del Institute for Statecraft.

"Si los rusos hacen algún movimiento, con toda probabilidad lo acompañarán de señalización (signaling) estratégica y quizás de coerción nuclear. Y eso obligaría a EEUU a involucrarse. Para lo que no parece que tenga demasiado apetito y eso a su vez reduce las posibilidades de que Ratcliffe haya tenido éxito. Veremos en las próximas semanas", subraya De Pedro.

A pesar de la aparentemente buena sintonía entre Trump y Putin y el distanciamiento de sus socios europeos por parte de la Casa Blanca, este experto deja claro que "EEUU mantiene intacto su despliegue convencional en Europa y el paraguas nuclear sigue, en teoría, tan vigente como siempre". Aun así, admite que el arsenal nuclear con el que Washington podría proteger al continente de una hipotética agresión rusa ha estado sometido a dudas sobre su credibilidad desde la misma Guerra Fría.

Así, la presencia de Ratcliffe en Moscú podría indicar que el presidente estadounidense está intranquilo ante los últimos movimientos del Kremlin. El jefe de la CIA es muy próximo a Trump y, de hecho, es el funcionario norteamericano de mayor rango que pone pie en suelo ruso desde el inicio de la invasión a Ucrania. Por lo tanto, el carácter "semi-rutinario" de la visita queda cuestionado.

Un posible diálogo sobre Irán

Otra de las razones detrás de la visita con las que se ha especulado en las últimas horas ha sido el conflicto en Oriente Medio. EEUU lanzó este lunes una nueva campaña de sanciones contra Irán, a la que Trump ha bautizado como "Operación Paria Económico". Con su particular "Día D económico" a Teherán, el inquilino de la Casa Blanca espera que el resto del mundo se sume a su batalla contra los ayatolás, dejando al margen del sistema financiero estadounidense a todas aquellas empresas que continúen haciendo negocios con los iraníes.

Como uno de los principales aliados de Irán, el apoyo de Moscú a Teherán se erige como un obstáculo en la guerra económica de Trump. Por ello, la ex subdirectora de inteligencia nacional de EEUU cree que la visita de Ratcliffe pudo ir encaminada en esta dirección. En su análisis para el Wall Street Journal, Sanner ha introducido incluso la posibilidad de que "también podría tratarse del alto el fuego en Irán y de incluir a otra persona en la conversación".

Este escenario, por optimista que sea, es "más improbable" para Nicolás de Pedro. No obstante, no descarta ninguna posibilidad: "Si no lo explicitan ellos o se produce alguna filtración convincente, solo podemos conjeturar".