A Xi Jinping le gusta aludir a la trampa de Tucídides para referirse a las relaciones entre China y Estados Unidos. Lo hizo cuando Trump visitó Pekín en mayo y lo ha vuelto a hacer ahora en la Casa Blanca. El ateniense Tucídides, al relatar la Guerra del Peloponeso, narró cómo el ascenso de la emergente Atenas provocó el temor en Esparta, la potencia hegemónica del momento. Esta tensión entre Atenas y Esparta desembocó en guerra. Tucídides siempre sale a relucir cuando se trata del balance de poder entre una potencia hegemónica y otra emergente. Xi quiere romper ese maleficio.

PUBLICIDAD

"China y Estados Unidos tienen mucho que ganar con la cooperación y mucho que perder con la confrontación. Nuestra competencia debe ser sana y mantenerse dentro de unos límites. Debe ser una carrera en la que nos alcancemos mutuamente, no una lucha en la que uno gane y el otro pierda". Así de claro ha sido Xi Jinping en sus primeras declaraciones en su segunda visita a la Casa Blanca. Ha trazado las líneas maestras de cómo ha de ser esa "coexistencia en paz". También ha dejado claro que China y EEUU están a la par.

PUBLICIDAD

La "estabilidad estratégica" es el objetivo. Sin embargo, hay una serie de cuestiones difíciles en las que están muy distanciadas, entre ellas el comercio y la tecnología. Xi ha subrayado que en Inteligencia Artificial han de dar prioridad al factor humano. No ha adoptado la terminología de Trump, que ahora habla de Superinteligencia.

"La clave está en ver si se confirma el tono de la visita de Trump a Pekín. Entonces se habló de la 'estabilidad estratégica constructiva'. A las dos partes les interesa evitar conflictos. No le benefician a nadie", afirma Xulio Ríos, asesor de Casa Asia y autor de China: la modernización permanente, libro de reciente aparición. "China siempre ha planteado la estabilidad. Es fundamental en su estrategia exterior. Es lo que permite que pueda desarrollar su estrategia de inserción internacional sin altibajos".

Un activo para el congreso de 2027

Considera Xulio Ríos que para Xi es importante que la visita sea un éxito. "Es una activo más de cara al congreso del año próximo. Se ha iniciado la cuenta atrás. Presentar un buen equilibro en la relación con Trump es positivo para Xi y para China. Lo que realmente está consiguiendo es recuperar el tono de la relación con EEUU previo al primer mandato de Trump, cuando todo voló por los aires", explica Ríos.

Xi está llevando a Trump a su enfoque: diálogo y estabilidad. Se ha de traducir en acuerdos y en más mecanismos de diálogo a nivel bilateral. "Para China un tema importante es Taiwán y parece que en aspectos concretos como la venta de armas no habrá sobresaltos para Pekín ni este año ni más adelante. Esto sería un activo muy importante para Xi", señala Ríos.

Trump sabe que si quiere contentar a Xi ha de distanciarse de Taiwán y, sobre todo, poner trabas a los envíos de armas. Es difícil imaginar que Trump se vaya a envolver en un conflicto para defender Taiwán, en todo caso. Y tampoco a Xi le conviene un enfrentamiento bélico, aunque nunca renunciará a la isla.

La visita empezó con buenos augurios. El miércoles, el secretario del Tesoro de EEUU, Scott Bessent, afirmó que los países habían acordado prorrogar la tregua en la guerra comercial hasta el 10 de enero. No es un periodo más largo porque EEUU considera que China no ha cumplido con lo estipulado en el mismo, pero ha querido dar una señal de buena voluntad. A pesar de la guerra comercial, las importaciones chinas siguen aumentando en EEUU. Los chinos tienen un superávit de 1,2 billones de dólares.

Trump se aferra a la IA

¿Aceptará Trump la visión de Xi Jinping sobre la igualdad entre China y EEUU? En su discurso de bienvenida al invitado chino, Trump no aludió a Tucídides. Sin embargo, en su discurso ante la ONU dejó claro que quien mantenga la ventaja en materia de IA gobernará el mundo. Y, en su opinión, esa ventaja la tiene ahora Estados Unidos. Por lo tanto, cabe esperar una competencia sin límites. Y ello a pesar de las advertencias cada vez más insistentes procedentes del propio sector de que la nueva tecnología puede escaparse de control.

La cumbre supone el tercer encuentro entre Trump y Xi desde que el magnate estadounidense regresó a la Casa Blanca en enero de 2025. Hay expectativas de que Trump asista al foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) en Shenzhen en noviembre y de que Xi acuda al G-20 en Miami en diciembre. Sería la primera vez que un presidente estadounidense o chino realice dos visitas al país vecino en un mismo año.

En conclusión, Xi está consiguiendo que Trump entre en la dinámica de Pekín y sin alzar la voz. Habrá diferencias pero cuando haya tensiones hay posibilidad de reconducirlas. Para Xulio Ríos, "sería suicida para la Unión Europea seguir la política de Donald Trump en la confrontación que perseguía al principio, ya que el propio Trump ha cambiado el rumbo. Ahora EEUU se esfuerza en llegar a acuerdos con China y la UE, lo contrario. Por eso, la UE ha de seguir su propio camino y defender sus propios intereses".