Es conocida la admiración de Donald Trump por los "hombres fuertes". Pueden ser sus rivales pero los respeta. Es el caso de Xi Jinping o Vladimir Putin. Con las mujeres poderosas se le nota intimidado, sobre todo, si tienen carácter como la italiana Giorgia Meloni. A primera vista podría sorprender su idilio con Delcy Rodríguez, quien fuera número dos de Nicolás Maduro. Ha repetido en varias ocasiones que Delcy "está haciendo un trabajo fantástico". No tiene prisa en dar carta blanca a la opositora María Corina Machado para que regrese. ¿Qué hay detrás de esa relación contra natura?
Nadie previó que el plan del que presume Trump para Venezuela fuera llevarse a Maduro y dejar al resto de la Junta bajo la batuta de Delcy Rodríguez. El 3 de enero de 2026, cuando tuvo lugar el ataque de Estados Unidos sobre Caracas y la captura de Maduro, Delcy Rodríguez era vicepresidenta. Al contrario que Maduro, aceptó las condiciones de Trump de poner a Venezuela bajo el control de Estados Unidos. A cambio, Delcy y su hermano Jorge Rodríguez seguirían en sus puestos y con el tiempo obtendrían la inmunidad de EEUU. Los Rodríguez actúan como virreyes al servicio de Washington.
Delcy sí, Maduro no
¿Por qué con Delcy fue posible y no con Maduro? Según John Polga-Hecimovich, profesor en la Academia Naval de EEUU en Washington, hay una respuesta estratégica y una respuesta no estratégica. "En la primera interpretación, hay una convergencia de tres factores: la habilidad/lectura política (mientras Maduro subestimó a Trump y nunca creyó que EEUU actuaría; Delcy y Jorge, en cambio, negociaron por canales discretos antes de que estallara la crisis). Jugó a favor de Delcy su perfil tecnócrata, y también la formación de los Rodríguez como izquierda caviar muy pragmática y con gustos burgueses". A eso agrega Polga-Hecimovich que Trump interpretó la actuación sorna de Maduro de finales de 2025 como una burla personal.
A Trump le gustan los mandatarios que son pragmáticos y aceptan someterse a sus deseos. Es lo que ha hecho Delcy Rodríguez, que ya en marzo fue reconocida como presidenta legítima de Venezuela, algo que no logró Maduro. Trump presume una y otra vez del éxito de la intervención en Venezuela. Gracias a un ataque rápido y quirúrgico, atraparon a Maduro y Cilia Flores, y lograron que sus antiguos camaradas dejaran a EEUU hacerse con el control de los recursos. Es lo que pretende en Irán, pero los ayatolás nada tienen que ver con los chavistas.
Ingresos millonarios del petróleo venezolano
Esta semana el Financial Times desvelaba cómo Estados Unidos se habría embolsado unos 13.000 millones de dólares desde su intervención en Venezuela el 3 de enero. Sin dar cuentas a nadie. Washington ha ofrecido versiones contradictorias sobre qué está haciendo con el dinero. Donald Trump ha reconocido que Estados Unidos está "ganando mucho dinero" con el petróleo venezolano. Dijo que era él quien controlaba los ingresos.
"Denunciamos que antes no había transparencia en la rendición de cuentas. Los americanos toman el control y son ellos los que controlan los ingresos.
No están rindiendo cuentas y no están siendo transparentes. Es especialmente grave porque Venezuela está en una situación de emergencia después de los terremotos", afirma el economista José Manuel Puente, profesor titular en IESA y asociado en IE-Madrid. Y añade: "Delcy está haciendo todo lo que Trump quiere para ganar un día más en el poder".
Ese elemento es clave para entender por qué Trump elogia a Delcy en público. Y lo hace, a pesar del pasado de Delcy, algo que tanto el presidente de Estados Unidos como su secretario de Estado, Marco Rubio, parecen haber olvidado. "Venezuela es un país tutelado y en consecuencia subyugado a la voluntad de Trump quien trata a Delcy como una mascota", sostiene la periodista venezolana Ibéyise Pacheco, autora de Los hermanos siniestros, sobre Delcy y su hermano Jorge Rodríguez, actualmente presidente de la Asamblea Nacional.
Tiempo a cambio de recursos
"A esa mascota Trump la preserva -ante tribunales estadounidenses le ha asegurado inmunidad en una demanda civil alegando razones de política exterior-, le alimenta el ego con declaraciones en las que asegura que 'ella es fantástica', y la premia manteniéndola en el poder indefinidamente. Delcy necesita tiempo y Trump se lo concede a cambio de la riqueza venezolana. Riqueza que a Venezuela urge para su reconstrucción, pero a ella eso no le importa", añade Ibéyise Pacheco.
Tanto Trump como Delcy no tienen prisa en que haya elecciones en Venezuela. El 1 de agosto arrancan unas negociaciones en las que participa una representación de la Asamblea Nacional legítima, la elegida en 2015, encabezada por Dinorah Figuera.
"El canal liderado por Dinorah Figuera busca renovar Consejo Nacional Electoal y Tribunal Supremo de Justicia y fijar un calendario electoral. Pero la Plataforma Unitaria y María Corina Machado nunca lo respaldaron. Delcy ha condicionado cualquier diálogo real al levantamiento total de sanciones. La lectura más plausible es que el proceso avance hacia reformas cosméticas del árbitro electoral que permitan re-consolidar al chavismo bajo Delcy sin una transición real, ganando tiempo frente a Washington", explica el profesor John Polga-Hecimovich.
Los R, inteligentes, ambiciosos, sin escrúpulos
El retrato que hace Pacheco de los hermanos Rodríguez es estremecedor. Acertó la periodista al subrayar la inteligencia y la ambición de los Rodríguez. También destacó en el libro su falta de escrúpulos. "Ella es inteligente pero sin corazón", escribe la autora de Los hermanos siniestros.
"Delcy y su hermano Jorge Rodríguez conocen a Trump y con la amoralidad y ausencia de empatía que caracteriza a los hermanos le entregan lo que él desea. A ella nada le cuesta desplegar una pretendida sumisión, incluida su decisión de retirar a Venezuela de la Corte Penal Internacional, una señal nada menor que aleja más a los venezolanos de todo escenario de justicia. Delcy le ofrece a Trump una ventaja objetiva: conocer la maquinaria del Estado", indica Pacheco. Y algo más, como apunta John Polga: "Control real de armas, petróleo e instituciones, lo único que realmente le importa a esta administración". De ahí que quedara relegada María Corina Machado.
Delcy lleva años dentro del chavismo (fue ministra con Chávez, aunque a él no le gustaba) y con proyección exterior. Fue la primera mujer que encabezaba la diplomacia venezolana. Ese puesto le dio ocasión de tratar con mandatarios como José Luis Rodríguez Zapatero, a quien en tiempos llamaba "mi príncipe". También se dio a conocer entre senadores como Marco Rubio. Tiene muchas tablas.
"Una mujer probada en mil batallas"
Quienes han estado cerca de ella cómo puede ser amable y cercana, con una sonrisa enigmática, e inmediatamente transformarse en una persona combativa e implacable. Su dedicación a la política está marcada por la muerte de su padre.
Jorge Rodríguez padre fue el fundador de la Liga Socialista, un movimiento de ideas marxistas. Apresado por la policía política del presidente Carlos Andrés Pérez, es considerado un mártir de la izquierda. Murió bajo custodia de los servicios de Inteligencia.
Delcy Rodríguez estudió Derecho en la Universidad Central de Venezuela, donde dio sus primeros pasos en política como dirigente universitaria. Amplió su formación universitaria en París. Está especializada en derecho laboral. También tiene un máster en Ciencias Políticas en la Universidad de Birkbeck en Londres.
Llegó a ser ministra con Hugo Chávez durante seis meses, tras ocupar varias secretarías de Estado, pero su salto a la primera fila lo dio una vez que llegó al poder Nicolás Maduro en abril de 2013. Desde entonces acompañaba a Maduro, primero como ministra de Comunicación e Información, luego ministra de Exteriores, y así hasta llegar a la vicepresidencia.
De ella decía Maduro: "Es una mujer probada en mil batallas". No podía imaginar que en la última dejaría que los americanos se lo llevaran para juzgarle en Estados Unidos. Así salvó su cuello y su fortuna. Y, de momento, gana tiempo y ralentiza todo lo que puede la transición a la democracia, algo que a Trump tampoco le interesa.
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