Durante años Corea del Norte ha sido uno de los países más herméticos del mundo. Los escasos visitantes que accedían a Pyongyang tenían sus movimientos limitados pero daban cuenta de un país controlado por un Gran Hermano. Incluso la capital estaba anclada en un tiempo incierto. Sin embargo, Corea del Norte, sobre todo Pyongyang, su capital, está experimentando un impulso económico sorprendente. La guerra rusa contra Ucrania ha beneficiado a Kim Jong-un. El líder chino, Xi Jinping, acaba de visitar Pyongyang en una muestra de cómo China vigila de cerca su evolución.
La última vez que Xi estuvo en Pyongyang, hace casi siete años, Corea del Norte se encontraba en una situación delicada debido a las sanciones y al fracaso de las negociaciones nucleares con Estados Unidos. El Covid aisló más aún el país: el régimen decretó un régimen estricto de fronteras. Ahora el viento sopla a favor gracias a su alianza con Rusia. Su economía está floreciendo, gracias a la venta de armas y al despliegue de tropas en Rusia, a los suministros y la financiación de China, y a su capacidad para eludir las sanciones internacionales.
Móviles y coches eléctricos en Pyongyang
Pyongyang, la capital, donde vive la élite del país, ha experimentado una gran transformación, según varios viajeros consultados por The Wall Street Journal. En la ciudad el uso de vehículos eléctricos llama la atención. También la gran cantidad de norcoreanos con móvil. Hay más de 50 marcas diferentes. La producción doméstica de dispositivos alcanza el medio millón al año, según la agencia rusa Vostok Intur. En los restaurantes de los principales hoteles ofrecen comida internacional además de delicias locales. Y Kim está promoviendo un boom de construcción: el año pasado se levantaron 10.000 nuevas viviendas en la capital, donde viven tres millones de personas.
Desde Corea del Sur confirman que no es mera propaganda. La actividad de los buques se ha disparado en las instalaciones de almacenamiento de petróleo de Corea del Norte. Corea del Norte brilla ahora por la noche aproximadamente tres veces más que hace cinco años. Según las cifras recopiladas por Seúl, Corea del Norte está experimentando un auge económico desde 2023, con una tasa de crecimiento del 3,7 % en 2024, la más alta desde 2016. En 2025 rondaría el 3,3%.
El régimen no publica datos económicos oficiales, controla estrictamente la información y supervisa a todo aquel que visita el país. Fuera de la capital, Corea del Norte sigue siendo un país pobre, con casi la mitad de sus 26 millones de habitantes desnutridos, según un informe de la ONU. Su sistema de control de la población sigue siendo brutal: es uno de los mayores violadores de los derechos humanos del mundo.
Los beneficios de la guerra contra Ucrania
La guerra de Rusia contra Ucrania ha beneficiado a Corea del Norte. El régimen de Kim facilitó municiones a Rusia por valor de miles de millones. También envió 15.000 soldados a las líneas del frente rusas en la guerra de Ucrania. Aproximadamente un tercio de esos soldados murieron o resultaron heridos.
La venta de armas ha reportado a Pyongyang miles de millones de dólares, según estimaciones del Instituto de Estrategia de Seguridad Nacional (INSS), un centro de estudios con sede en Seúl afiliado a la agencia de inteligencia de Corea del Sur. Corea del Norte reforzó su suministro energético y su acceso a materiales de construcción.
La relación con Pekín
El comercio mensual con China acaba de alcanzar su máximo en ocho años. La proliferación de dispositivos tecnológicos, que ha marcado el inicio de una economía digital norcoreana, depende en gran medida de componentes chinos.
Tanto Pekín como Moscú, que tienen derecho de veto en la ONU, han reiterado sus llamamientos para que se suavicen las sanciones contra Pyongyang. Kim está ampliando su red de posibles aliados y el otoño pasado asistió por primera vez a un desfile militar chino, junto con más de dos docenas de otros líderes extranjeros. También recibió al presidente bielorruso, Aleksander Lukashenko.
Este lunes y martes Kim ha sido el anfitrión de Xi Jinping y su esposa, Peng Liyuan. China busca la estabilidad en su frontera y ejercer influencia en Pyongyang. Lo que no quiere es verse arrastrada a las crisis provocadas por las ambiciones nucleares de Corea del Norte. Xi trata de supervisar la evolución de Corea del Norte. La alianza de Pyongyang y Moscú preocupa a Pekín, según fuentes consultadas por la BBC.
Tras reunirse con el líder ruso Vladimir Putin la semana pasada, es posible que Xi quiera mantener también a raya al líder norcoreano Kim Jong Un, especialmente ahora que Pekín aumenta su presencia en la escena internacional.
"China quiere asegurarse de que sus intereses respecto a Corea del Norte estén protegidos en un momento de rápida convergencia entre Moscú y Pyongyang", afirma en BBC Ankit Panda, especialista en política nuclear de la Fundación Carnegie para la Paz Internacional.
Aislada del mundo, la dictadura de Corea del Norte depende en gran medida de China y Rusia. Pekín no ve con agrado un escenario en el que Rusia se convierta en la influencia dominante en Pyongyang. Un Kim más seguro de sí mismo y menos dependiente supondría una reducción de la influencia china.
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