Quid prodest? ¿Quién ha salido ganando de la crisis de Ceuta? Marruecos, el país del que salieron 72.000 personas, la mayoría hombres jóvenes, en menos de 48 horas, sale reforzado en Europa. El pánico que despertó en los líderes europeos la imagen de ese aluvión de migrantes no se ha transformado en ira contra el régimen de Rabat. Gracias al sometimiento del Gobierno de Pedro Sánchez, que ha adoptado la tesis de Marruecos sobre las mafias manipuladoras en las redes sociales, los Veintisiete siguen considerando al vecino del sur como "un país seguro". Un país que merece su apoyo y respeto, y al que agradecen su colaboración en el retorno de los migrantes.

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Marruecos ha confirmado que cuenta con un arma valiosa a su disposición, la migración masiva, un arma con gran poder desestabilizador. También ha comprobado que le sale gratis violar la soberanía territorial del país vecino, aunque sea más fuerte y cuente con aliados sólidos en la UE y en la OTAN. España teme a Marruecos, y la Unión Europea también está atrapada.

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La conferencia de prensa del comisario del Interior y Migraciones, Magnus Brunner, ha sido muy ilustrativa, en este sentido. Le han preguntado por activa y por pasiva si no consideran a Marruecos de alguna forma responsable de la llegada a Ceuta de 72.000 personas la semana pasada. El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, ha sido claro: Marruecos o lo ha alentado o lo ha consentido. Brunner se ha aferrado a la versión del Gobierno de Pedro Sánchez sobre la difusión de mensajes que alentaban a salir del país a través de las redes sociales. Han sido las mafias. Pero ni España ni la UE han dicho a qué mafias se refieren. Ni si tienen pruebas sobre ello. Ni un reproche sobre el control de fronteras que debería practicar un país considerado "seguro" por los Veintisiete.

Marruecos, "país seguro"

¿Es seguro un país donde se encarcela al que piensa diferente al régimen? Que le pregunten al periodista Ali Lmrabet, al que detuvieron cuando estaba de visita. ¿Es seguro un país que permite salir a 72.000 nacionales en unas horas? ¿Es seguro un país que dice que no sabe nada sobre esta migración masiva? ¿Es seguro un país que acusa de "ocupación" a un miembro de la Unión Europea? Como ha subrayado Vivas, "Marruecos no es fiable". Pero qué sabrá el presidente de Ceuta, donde desembarcaron los 72.000 marroquíes. Ceuta apenas cuenta con 85.000 habitantes.

El comisario Brunner explicó que la crisis de Ceuta ha sido un test para la Unión Europa. Y tiene razón. Ha sido una prueba sobre su capacidad de respuesta a un ataque híbrido. Hemos suspendido. El Gobierno de España no supo prever la dimensión del problema. Tampoco su análisis de las causas es convincente. Y por supuesto no hay ceses en los altos mandos. Para no enfadar a Rabat, el argumentario de Moncloa es calcado al fabricado en el Palacio de Mohamed VI. Hemos sido víctimas de las mafias.

La UE suspende la prueba

Pero también ha suspendido la Unión Europea. Los 22 gobiernos que rápidamente reprendieron al Gobierno de España, no se atrevieron a apuntar a Marruecos. Italia, que no puede dar ejemplo en el trato de la cuestión migratoria, encabezó la reprimenda. Suspendió temporalmente Schengen, aunque Ceuta y Melilla tienen un estatus especial y hay controles para pasar a la Península. Nadie ha cruzado desde Ceuta. Así lo ha confirmado el comisario de Migraciones. Sin embargo, fue incapaz de condenar a Italia por actuar como reacción a "unas imágenes alarmantes".

La Unión Europea, no solo España, ha sido atacada desde el Sur. La respuesta inmediata dejó a la intemperie todas sus vergüenzas. El Gobierno de Sánchez mostró su fragilidad ante Rabat, a pesar de que solo ha cedido una y otra vez a sus demandas, como en la cuestión del Sáhara. También exhibió su división interna: si el CNI informó, y pocos lo dudan, a alguien le interesó mirar a otro lado para que estallara un escándalo más.

Los socios europeos se lanzaron a la yugular de Sánchez, amparados en falsedades, como el efecto llamada de la regularización reciente. El propio comisario de Migraciones reconoció que no había vínculo con lo que ha pasado pero lanza "una señal negativa". Es obvio que el Gobierno no ha explicado a sus socios en qué consiste la regularización. Rabat esgrimió que había sido la sentencia sobre la prohibición de las devoluciones en caliente en caso de llegada por mar lo que habían divulgado las mafias para instigar a la salida masiva. ¿En qué país seguro la gente hace el petate sin calcular siquiera qué va a comer ese día al otro lado?

Hacia la nueva crisis

Si se trata de señales negativas, la Unión Europea lanzó unas cuantas. Está lejos de ser solidaria. Sus gobiernos están dejándose llevar por la agenda ultraderechista. No controla la desinformación ni las noticias falsas. Hay falta de comunicación entre los gobiernos. Y esconde su auténtica motivación: prefiere no apuntar a Marruecos porque sabe de lo que es capaz el vecino del sur.

Nada se ha hecho para evitar una nueva crisis. Cuanto más presiona Marruecos, más paga Europa. Y cuanto más paga Europa, más capacidad de presión acumula Marruecos. Es un círculo que se retroalimenta y que España, como frontera sur más expuesta, sufre en primera persona sin que ese dinero se traduzca en garantías estables.

Nadie sabe la fecha de la próxima llegada de migrantes a Ceuta. Lo que podemos asegurar es que sucederá.