Justo en agosto del año pasado el Partido Popular salió en tromba contra el Partido Socialista denunciando un contrato del Gobierno firmado con la empresa china Huawei para gestionar y almacenar escuchas judiciales. La ofensiva de la oposición se basó en que la contratación de gestión de información sensible por parte de una empresa que en última instancia le debe obediencia al Partido Comunista de China (PCCh) podía poner en riesgo a la seguridad y la defensa nacional. La misma Unión Europea, que considera a la tecnológica china un proveedor de alto riesgo, también presentó molestias por el acérrimo acercamiento de España a China durante los últimos años, concretado esta vez en la firma con la china Huawei.
Ahora, solo un año ha bastado para que, de nuevo, un agosto, el debate gire en torno a la permisividad de los gobiernos con la presencia de empresas chinas en torno a infraestructuras sensibles españolas. Pero esta vez ha sido el Partido Popular, mediante la Xunta de Galicia, quien ha provocado la alerta del Ministerio de Defensa y del Centro Nacional de Inteligencia por la creación de una fábrica de la china SAIC Motor, el mayor conglomerado automovilístico del país. De propiedad pública, la empresa china planea expandir su presencia en Europa con la apertura de una planta en Ferrol, la ciudad gallega donde la misma Armada española mantiene un importante puerto para la modernización y las pruebas de sus fragatas.
Además, la empresa pública Navantia posee allí un astillero donde está construyendo las clase F-110, las fragatas españolas más avanzadas del mundo. Con todo, Defensa y el CNI encendieron la alarma ante la posible amenaza de que la fábrica funcione de tapadera para ejercer labores de espionaje chino. Solo ha bastado vender la idea de que el proyecto traerá empleo a la ciudad costera gracias a una inversión de 200 millones de euros en Galicia. Pero la presencia y expansión de empresas chinas en torno a puertos estratégicos no es algo nuevo. De hecho, esta es una actividad que el propio Ministerio de Defensa ya denunció en una de sus últimas publicaciones de sus Cuadernos de Estrategia.
Empresas chinas controlando puertos españoles
En España, la naviera estatal china COSCO (China Ocean Shipping Company) ya controla las principales terminales de contenedores en Valencia y Bilbao y la empresa de Hong Kong, Hutchinson, lo hace en la la terminal BEST de Barcelona. "Estas inversiones han mejorado la eficiencia y la competitividad de los puertos, pero generan inquietudes sobre la soberanía económica", subraya el Cuaderno de Estrategia número 234 del Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE), el think tank del ministerio de Margarita Robles, publicado el pasado mes de marzo.
Además, el informe resaltó que el auge de la presencia de estas empresas que deben en última instancia el respeto al partido comunista chino repercute en la existencia "del riesgo de que decisiones estratégicas se tomen en función de intereses externos, lo que podría afectar a la seguridad nacional, ya que existe un factor claro de dependencia estratégica". Pero el deseo de China de expandirse por los puertos de todo el mundo, contrario a lo que se puede creer en un primer momento, no se basa solo en una cuestión comercial y económica, sino que puede ir más allá.
De hecho, en países como China, una dictadura bajo el poder del partido único del comunismo, "la conexión entre la expansión comercial y la naval y militar" es algo que ocurre de forma "más directa en el caso de regímenes con mayor intervención económica del Estado". Esto ocurre porque se permite "mayor alineamiento de los diferentes agentes con los objetivos nacionales". En esta postura coincide el capitán de navío y analista del IEEE, Abel Romera Junquera, que en su artículo de análisis El poder portuario. Elemento clave en el ascenso marítimo de China, asegura que, "además de su papel comercial, estos puertos serían claves para un posible uso militar, como bases de apoyo para su marina de guerra".
La importancia de Ferrol para la Armada y sus fragatas
Por su parte, el último Informe Anual de Seguridad Nacional elaborado por el Ejecutivo resalta, una vez más, la importancia de los puertos españoles ya que "son puntos neurálgicos y garantizar su protección es esencial para la soberanía económica, la defensa de las fronteras marítimas y la prevención de riesgos híbridos". Así, la Moncloa subraya que "su vigilancia no solo protege el tráfico comercial, sino también la seguridad energética, medioambiental y social de España y de la Unión Europea".
Y más aún cuando se trata del puerto de Ferrol, lugar donde confluyen el astillero de Navantia con un enclave estratégico de la Armada española. En el el Arsenal de Ferrol se encuentra la principa base de apoyo logístico para los buques de guerra e instalaciones de la Armada. El Apoyo Logístico tiene el objetivo de inspeccionar las construcciones navales, la modernización de unidades, el mantenimiento y aprovisionamiento de la Fuerza.
Además, allí se están construyendo las cuatro fragatas españolas más avanzadas del mundo bajo la mano de la empresa pública Navantia, todas con el sistema estadounidense Aegis, el software marítimo más puntero del mundo. Con todo, la apertura de la fábrica china con plena la visibilidad y cercanía con los trabajos de la Armada española y de Navantia, nuestro país corre el riesgo de que la OTAN y la Unión Europea dejen de ver a Ferrol como un puerto seguro.
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