La guerra en Irán continúa trasladando sus efectos al bolsillo de las familias españolas. Además, al encarecimiento de la energía provocado por el conflicto se suma ahora la escalada de los hutíes en Yemen, que amenaza otra de las grandes rutas mundiales de transporte de mercancías y petróleo. El resultado se está reflejando en los precios que pagan los consumidores y ha llevado al Ministerio de Economía a reunir este jueves a los agentes sociales para analizar la situación y estudiar qué medidas mantener cuando, el próximo 30 de septiembre, expire el actual 'escudo anticrisis'.

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Y es que los conductores españoles pagan en septiembre un 27% más por el diésel y un 21% más por la gasolina que hace un año, una subida que ya tiene una traducción muy concreta para los hogares españoles. Según cálculos de El Independiente, el coste medio de la hipoteca y dos llenados completos del depósito del coche suponen unos 1.053 euros al mes. Una cantidad que equivale al 60% del salario de la mitad de los trabajadores españoles (1.750 euros brutos al mes en 14 pagas) y al 89% de la nómina de los que perciben el salario más frecuente (1.180 euros brutos al mes).

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Cabe señalar que se trata de un cálculo que se realiza sin incluir el gasto en la alimentación, la electricidad, el agua, el mantenimiento del vehículo o cualquier otro desembolso cotidiano, desde la vuelta al colegio hasta los demás costes asociados a la vivienda.

Sólo en hipoteca y combustible: 1.053 euros

La cifra parte de dos gastos que concentran una parte importante del presupuesto de los hogares: la vivienda y el combustible. En el caso de la hipoteca, el INE (Instituto Nacional de Estadística) registró en junio una cuota media de unos 843 euros mensuales al aplicar a la operación media sobre vivienda —178.365 euros— el tipo de interés medio del 2,96% y el plazo medio de 25 años.

El segundo componente es el coche. Según el dato de FACUA (Federación de Asociaciones de Consumidores y Usuarios de Andalucía) de este mismo jueves, el litro de gasolina se sitúa en 1,917 euros de media en España y el diésel en 1,911 euros. Por tanto, con un depósito de referencia de 55 litros, llenarlo cuesta alrededor de 105 euros y dos repostajes completos al mes elevan la factura del combustible hasta los 210 euros.

La referencia de los dos repostajes tampoco es arbitraria: una encuesta de IO Investigación realizada en abril señalaba que el 77% de los conductores españoles reposta al menos dos veces al mes, mientras que un 37% lo hace tres o más veces. Así, con estas dos referencias, 843 euros de hipoteca más unos 210 euros de carburante dejan una factura mensual de 1.053 euros. Y es esta cantidad, no el precio de cada producto por separado, la que permite dimensionar el impacto sobre los salarios.

El último dato disponible sobre los salarios del INE es de 2024. Entonces, el salario medio era de 29.540 euros brutos anuales. Sin embargo, los altos salarios pueden distorsionar esta media, por lo que es más acertado escoger el salario mediano. Es decir, el que queda justo en el centro: la mitad de los trabajadores cobra menos y la otra mitad, más. En este caso, la cifra es de 24.497 euros y, repartido en 14 pagas, son unos 1.750 euros al mes.

Con ello, 1.053 euros de vivienda y combustible suponen el 60,2% del salario mediano. Además, el INE también ofrece el salario modal. Es decir, el que cobra el mayor porcentaje de asalariados. En 2024 se situó en 16.520 euros brutos anuales (1.080 euros mensuales en 14 pagas). Por tanto, la hipoteca media y el carburante representan el 89%.

Irán abre la crisis energética, Yemen añade otro frente

Además, hay malas noticias para los que tienen coche. El encarecimiento de los carburantes no va a parar. La guerra en Oriente Próximo continúa y a la presión sobre el estrecho de Ormuz, clave para las exportaciones de petróleo del golfo Pérsico, se suma ahora el avance de los hutíes en Yemen, aliados de Irán, hacia la costa del mar Rojo, otro de los grandes puntos de paso de la energía y las mercancías. Estos dos frentes han llevado el precio del petróleo a superar los 100 dólares por barril en los últimos días.

De hecho, el conflicto en Yemen se ha trasladado a Arabia Saudí, que ha sufrido ataques contra infraestructuras de su oleoducto Este-Oeste, una vía de unos 1.200 kilómetros que permite transportar crudo desde el Golfo hasta el puerto de Yanbu, en el mar Rojo, evitando el paso por Ormuz. La interrupción llegó a poner en riesgo hasta unos 4 millones de barriles diarios, alrededor del 4% de la oferta mundial, aunque Riad está intentando recuperar parte del flujo y desviar cargamentos a través de Omán. El problema es que, mientras se buscan rutas alternativas, el mercado sigue pagando una prima por el riesgo de que la guerra termine afectando simultáneamente a los dos grandes corredores energéticos de la zona.

Economía busca cómo amortiguar el golpe

Ante los recientes hechos y la escalada de los precios en España, el Ejecutivo ha tomado cartas en el asunto y se ha sentado este jueves con los principales agentes sociales.

En la reunión celebrada en el Ministerio de Economía participaron, además de Carlos Cuerpo, la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, la de Seguridad Social, Elma Saiz y el ministro de Hacienda, Arcadi España, junto a los responsables de CEOE, Cepyme, UGT y CCOO con el objetivo de analizar la evolución de la economía y preparar la respuesta cuando expire el actual paquete de medidas el 30 de septiembre.

Según señalan fuentes presentes en la negociación, el Gobierno descuenta una tercera prórroga de las medidas anticrisis. No obstante, el Ejecutivo todavía no ha concretado si se mantendrá el actual esquema o se aprobará un paquete diferente y más selectivo. De hecho, Cuerpo ha avanzado que se atenderá “especialmente a los sectores profesionales más afectados, como son el transporte y el agroalimentario, debido al efecto que produce en el resto de la cadena”. Además, para terminar de perfilar las ayudas, el Ejecutivo iniciará el próximo lunes una ronda de reuniones con estos sectores.

Por su lado, los sindicatos han pedido proteger el poder adquisitivo de las familias ante el repunte de la inflación, incrementar la rebaja fiscal temporal a la gasolina y el diésel, recuperar la excepción ibérica e introducir una prestación de al menos 300 euros para las rentas inferiores a la media. Y, desde la CEOE y Cepyme reclaman mantener los apoyos para los sectores y consumidores más afectados, especialmente la industria electrointensiva y gasintensiva, y, en linea con los sindicatos, actuar sobre la fiscalidad de los impuestos energéticos.