La batalla entre los candidatos a senador por Michigan será decisiva para el futuro del Partido Demócrata y del presidente Donald Trump. Michigan, uno de los estados en los que están empatados republicanos y demócratas, podría decantar qué partido se hace con la mayoría tras las elecciones de medio mandato (midterms) el próximo 3 de noviembre. La victoria de Abdul El Sayed en las primarias demócratas lleva al partido en la oposición a confiar en un candidato del sector más radical. Si gana, indicará cuál ha de ser la senda con vistas a las presidenciales de 2028. Sin embargo, Donald Trump está convencido de que las opciones del ex congresista republicano Mike Rogers son ahora mayores en este estado de tradición moderada.

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"Como decía Muhammad Ali, sacudimos al mundo", declaró El Sayed ante simpatizantes el miércoles por la mañana, al confirmarse su victoria por la mínima frente a Haley Stevens, que había recibido el apoyo financiero del establishment del partido y del lobby judío. El Sayed, médico de 41 años, es hijo de inmigrantes egipcios. Si vence a Rogers, se convertirá en el primer senador musulmán en Estados Unidos. Marcará una senda y confirmará que el fenómeno Mamdani tiene seguimiento más allá de Nueva York.

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Trump acusa a El Sayed de fomentar el odio

"Abdul El Sayed, ¿Pueden creerlo?", clamó Donald Trump en un mitin en Las Vegas. "Los comunistas quieren llevar su ideología ruinosa y letal, promotora de miseria y decadencia, a todos los estados de Estados Unidos; pero no se lo vamos a permitir", añadió el presidente. También acusó al candidato demócrata al Senado de "odiar" a los judíos y a Israel, según informa la agencia Efe.

Sin embargo, Trump tiene sus razones para alegrarse por la victoria de Abdul El Sayed. Su candidatura podría alejar a los votantes más moderados en Michigan. De hecho, su rival en las primarias demócratas recibió donaciones millonarias para frenar a El Sayed. Su primer reto será unir el partido. Y a continuación presentar un frente común frente a Rogers. En los primeros sondeos, el republicano ganaría frente a Abdul El Sayed, pero por una ventaja mínima (44,3% frente al 44%). Nada está decidido.

Rogers es un candidato muy sólido que perdió por un estrecho margen las elecciones al Senado hace dos años. Este ex congresista está convencido de que le resultará más fácil ganar a El Sayed que a Stevens. "La elección de este noviembre es sencilla: sentido común o locura total. Abdul no representa una visión de futuro. Lidera un movimiento basado en el fanatismo ideológico. Su programa haría que nuestras comunidades fueran menos seguras y que nuestro estado fuera menos asequible", dijo Rogers en un comunicado, tras conocer la victoria de Abdul El Sayed.

El Sayed ha roto moldes

Sin embargo, Abdul El Sayed ha conseguido una proeza en un estado con gran base rural. Su discurso ha marcado distancias con los MAGA. Ha abogado por la sanidad gratuita. Ha pedido el cese de la ayuda militar a Israel. Y ha puesto sobre la mesa la necesidad de una reforma de la financiación de las campañas.

Como Mamdani en su campaña en Nueva York, ha destacado por una campaña dinámica, donde ha trasladado autenticidad. Su lema, don't stop beleiving (no dejes de creer) ha llegado a muchos que habían dejado de confiar en los demócratas. También su "money out of politics, money in your pocket (el dinero fuera de la política, dinero en vuestros bolsillos).

El escaño de Michigan es crucial para colmar las aspiraciones demócratas de recuperar la mayoría en el Senado de Estados Unidos. Abdul El Sayed aspira a reemplazar al demócrata Gary Peters, que no ha competido por la reelección.

Michigan es un swing state, de modo que no es plaza segura para ningún partido. Por eso los republicanos creen que será difícil que los independientes o demócratas moderados apoyen a un candidato como El Sayed, que huye de las etiquetas, pero está a la izquierda del Partido Demócrata.

Qué hay en juego en las dos Cámaras

En la Cámara de Representantes es posible que los de Trump pierdan la mayoría. Trump pierde popularidad, en gran parte por el desastre de su gestión en la guerra de Irán. Si los republicanos pierden la Cámara de Representantes, sacar adelante su agenda de política interna será mucho más difícil, independientemente del resultado que obtengan en el Senado. Además, existe un mayor riesgo de confrontación política en torno al próximo plazo del límite de deuda, lo que podría dar lugar a negociaciones presupuestarias más duras y a posibles amenazas de cierre del Gobierno.

Es más reñida la elección al Senado. Y los demócratas en ningún caso llegarían a los dos tercios, necesarios para superar el veto presidencial. Sin embargo, el Senado confirma los nombramientos presidenciales por mayoría simple, por lo que una mayoría demócrata podría influir de forma significativa en los nombramientos del presidente Trump, o limitarlos. Reduciría el riesgo de cuestionar la independencia de instituciones clave, como la Reserva Federal.

Cuatro batallas clave para los demócratas

De los 100 escaños del Senado el 3 de noviembre están en juego 35. Los demócratas mantienen 34 y los republicanos 31 de los puestos que no compiten. Para mantener la mayoría los republicanos solo necesitan sumar 50, ya que el vicepresidente republicano, suma a su favor en caso de empate. Los demócratas necesitan llegar a 51.

De las carreras en liza, diez se inclinarán hacia los demócratas con gran probabilidad, y 16 hacia los republicanos, según el cálculo de npr.com. Otros tres estados se inclinan hacia los demócratas y dos hacia sus rivales. En resumen, los estados en los que están puestas las miradas son cuatro, donde hay empate. Se trata de Alaska, Ohio, Maine y Michigan. Los demócratas tienen que ganar los cuatro para sumar 51 senadores.

En Alaska, las primarias son el 18 de agosto. Son abiertas y pasan a competir los cuatro primeros. Los demócratas creen que la exdiputada Mary Peltola, la primera nativa de Alaska en formar parte del Congreso en 2022, tiene opciones serias. Sin embargo, Peltola perdió en las elecciones a la Cámara de Representantes en 2024.

En Maine, las aspiraciones demócratas sufrieron un duro golpe por la retirada del candidato Graham Platner, veterano de guerra. Tuvo que suspender su campaña por enfrentarse a una acusación de violación. Ocupa su puesto Troy Jackson, ex presidente del Senado estatal. Defiende la sanidad universal. Enfrente tendrá a la senadora republicana Susan Collins, hábil captadora de votos en zonas demócratas. Trump perdió en Maine en 2024.

En Ohio, los demócratas presentan al ex senador Sherrod Brown. Va a competir contra el senador republicano titular Jon Husted, que ocupa el escaño que dejó vacante el vicepresidente Vance. En 2024 Brown perdió frente a Bernie Moreno, pero por un escaso margen. Ohio ha votado a Trump en las últimas tres elecciones presidenciales.

Y en Michigan Abdul El Sayed, que ahora contará con más apoyo económico, tendrá que librar un pulso que será crucial para su futuro político y también para el Partido Demócrata. Después de años muy desnortados, los demócratas están necesitando líderes que conecten con los ciudadanos. De momento, El Sayed lo ha conseguido. Si pierde, hará imposible el sueño de la mayoría en el Senado. Si gana, marcará la senda. Ha contado con el apoyo de líderes demócratas como el senador Bernie Sanders y la congresista Alexandria Ocasio-Cortez. Con vistas a las presidenciales de 2028, Ocasio-Cortez tomará buena nota de los resultados de El Sayed.