Alemania ha dado un giro de 180 grados sobre Rusia. Ha tardado pero ahora el Gobierno federal alemán tiene claro la importancia de la amenaza rusa. Por un lado, la ayuda a Kiev se mantiene inquebrantable. El canciller Friedrich Merz acaba de volver de la capital ucraniana, donde ha sido testigo de cómo se ensañan los rusos con las ciudades. Por otro lado, los jefes de los servicios de Inteligencia aseguran que
"Rusia libra una guerra en la sombra contra nosotros". Son palabras de Martin Jäger, el presidente del Servicio Federal de Inteligencia (BND).
Esta "guerra en la sombra" de Rusia contra Europa ha entrado en una nueva y más peligrosa fase. Moscú estaría planeando ataques contra territorio de la OTAN a una escala nunca vista desde la invasión a gran escala de Ucrania.
Los tres servicios de inteligencia alemanes informaron el lunes al Parlamento sobre la escalada del Kremlin, que se debería, a su juicio, a la frustración de Vladímir Putin por la falta de avances en su guerra en Ucrania. Hablaron de forma pública, lo que no es lo más habitual.
Invierno decisivo y cruento
El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, ha dicho recientemente que Putin ha ordenado a sus fuerzas armadas y a sus agencias de inteligencia que arrasen la economía y la capacidad de defensa de Ucrania este invierno. Si alguna vez hubo límites, ya no los hay. Esta versión coincide con la información que manejan los servicios alemanes.
Los agentes del Kremlin actuarán sin tener en cuenta el riesgo de que se produzcan víctimas civiles, con el fin de socavar el apoyo europeo a Kiev. Su objetivo son infraestructuras y redes de transporte, así como instalaciones militares y empresas en los países de la Unión Europea. Ya lo hemos visto este verano: un dron golpeó la maquinaria de uno de los trenes en los que viajan mandatarios a Kiev. Y ahora desde Moscú están advirtiendo a los embajadores destacados en la capital ucraniana del riesgo que corren. Todos se han mantenido firmes.
Riesgo de conflicto con Rusia
Jäger, presidente del BND, resumió en cuatro puntos lo que nos espera en los próximos meses. Rusia está decidida a doblegar a Ucrania este invierno. "Debemos contar con ataques rusos de una dureza y brutalidad que hasta ahora no habíamos visto a tan gran escala. La guerra en Ucrania entra en una nueva fase extremadamente peligrosa", ha señalado. Ya lo estamos viendo con bombardeos constantes sobre las ciudades. Incluso se aproximan a las más occidentales, en un intento de intimidar también a los países limítrofes europeos.
También se ha referido a cómo Rusia "intenta impedir la producción y el suministro occidentales de armas y material militar, incluso por medios cinéticos, también en Alemania". El ejemplo paradigmático es el intento de atentado en Leipzig el pasado 4 de agosto. El objetivo eran aviones de carga con destino a Ucrania. "Alemania corre el riesgo de verse envuelta en un conflicto violento con Rusia. El intento de atentado en Leipzig no es más que un ejemplo de ello. En estos momentos, ningún otro país representa una amenaza tan directa, amplia y concreta para Alemania", ha dicho Jäger.
Aquello habría sido una tragedia en un país donde la ultraderecha no esconde su crítica a la ayuda a Ucrania. La izquierda radical disfraza de pacifismo su cercanía a las posiciones del Kremlin. Putin sabe que Alemania es un país clave en la UE pero que atraviesa un momento de debilidad con una ultraderecha (AfD) en cabeza de los sondeos.
Moscú nos pone a prueba
Aquí enlazamos con otro objetivo de Rusia, según Jäger: romper el apoyo político de Europa a Ucrania. "Debemos prepararnos para intentos de intimidación y nuevas injerencias. Es probable que vuelvan a producirse amenazas nucleares. Debemos hacerles frente", ha subrayado.
Los servicios de inteligencia alemanes no ven indicios de un ataque a gran escala de Rusia contra territorio de la OTAN. Sin embargo, "podrían producirse actividades militares de bajo impacto por parte de Rusia, especialmente en los países bálticos. Y, en este contexto, tampoco pueden descartarse las operaciones de falsa bandera", ha dicho Jäger. En Estonia, según ha desvelado el Financial Times, se están moviendo tropas más cerca de la frontera con Rusia, y a la vez están adquiriendo armamento que podría alcanzar a su vecino. En el argumentario del Kremlin vuelven a resurgir la defensa de su exclave, Kaliningrado, entre Polonia y Lituania. Pero nuevamente la OTAN es una organización defensiva.
De este modo, Alemania se ha convertido en un obstáculo principal para la proyección hegemónica del poder ruso en Europa y, por lo tanto, en el blanco de la actuación rusa. "Quien no se somete, se convierte en adversario. Así lo interpreta Moscú", han dicho en público los jefes de los servicios de inteligencia. "Rusia nos pone a prueba y observa con atención cómo gestionamos esta situación. Desde el punto de vista de los dirigentes del Kremlin, cualquier signo de vacilación les anima a seguir aumentando la presión sobre Alemania".
El peligro viene de que Putin "ha superado el punto en el que podría simplemente cesar la presión sobre Ucrania sin poner en peligro su base de poder en el país. Debe demostrar un éxito en Ucrania que, desde el punto de vista ruso, justifique los inmensos sacrificios realizados hasta ahora. Esto le obliga a actuar". Es un momento de gran riesgo. Para Putin también.
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