Llega este viernes 12 de junio a las salas de cine españolas El día de la revelación (Disclosure Day), el nuevo filme de Steven Spielberg (Cincinnati, Ohio, Estados Unidos; 1946), que no necesita presentación alguna, pues lleva en este mundo casi 80 años. El director; no la película, aunque la acción se remonte a 1947... Spielberg tenía 27 años cuando dirigió Tiburón (1975), ejemplo de que un muy mal rodaje puede resultar en una muy buena película (y viceversa). El joven director hizo de la necesidad virtud. El 'tiburón' no daba mucho de sí, así que optó por enseñarlo lo menos posible. ¡Eureka! Cuanto menos salga el monstruo, más miedo da. He ahí el Alien (1979) de Ridley Scott, que surgió la regla de oro del terror.
Si Spielberg tiene sus maestros y sus librillos (Los pájaros, de Alfred Hitchcock; Centauros del desierto, de John Ford; o Lawrence de Arabia, de David Lean); él también tiene sus acólitos. Véase J.J. Abrams, que firmó aquella Super 8 hace ya 15 años. O nuestro Juan Antonio Bayona, que hizo las Américas con Jurassic World: el reino caído (2018). Si bien Spielberg, con 37 largometrajes como director a sus espaldas, ha tocado muchísimos palos; son dos o tres donde se mueve como pez en el agua: la ciencia ficción y el drama histórico o bélico (responsable de sus dos únicos premios Oscar a mejor director: La lista de Schindler y Salvar al soldado Ryan). Sus obras mejor consideradas pertenecen a un género o a otro.
He ahí, y disculpen la fría enumeración, Encuentros en la tercera fase, E.T., el extraterrestre, A.I. Inteligencia Artificial (¡con guion de Kubrick!), Minority Report, La guerra de los mundos... A esta colección hay que sumarle, desde hoy, El día de la revelación. Suena mejor en inglés, todo sea dicho. Disclosure Day.
Lo ideal, como lector-espectador, sería encontrarse con la trigésimo séptima película de Spielberg sin indicio alguno. Si no han visto el tráiler, no lo hagan; es, simultáneamente, demasiado revelador y demasiado confuso. Como la película misma. Vayan a ver El día de la revelación con los ojos cerrados y la mente abierta. Rápidamente identificarán al autor de su banda sonora: John Williams, todavía en activo a sus 94 años. Si el compositor pone la melodía, la actriz Emily Blunt (El diablo viste de Prada) pone la voz y el cuerpo a 'la elegida'. El resto del reparto, eminentemente masculino, cumple con su cometido. O sea; Josh O'Connor, Colman Domingo y Colin Firth, que va por los 65.
Uno podrá pensar por qué el veterano guionista David Koepp, a partir de una idea del propio Spielberg (¡alienígenas!), mete al espectador en mitad de la partida (in media res), con una telaraña de historias y personajes aparentemente inconexos, y le zambulle en una carrera a contrarreloj. Ahí está el suspense. O por qué hay elementos, imprescindibles para el devenir de la trama, que no son explicados. Ahí está el misterio. O qué pinta la religión en todo esto. Ahí está la ciencia ficción. El día de la revelación es, ante todo, una película de aventuras; no tanto una de alienígenas, aunque estos sean el hilo conductor. O el macguffin, ya que antes mencionábamos a Hitchcock. Tampoco hay un giro de guion que lo cambie todo, más allá del que avanza el título y la premisa: Disclosure Day.
La lógica, al final, queda en un segundo plano, pues Spielberg y compañía, tras demostrar lo que sí es un taquillazo veraniego (una etiqueta que inauguró Tiburón hace 51 años), van en dirección contraria a Hollywood. No esperen muerte y destrucción; tampoco respuestas. El tercer y último acto de El día de la revelación les hará agarrarse a la butaca, no parpadear e incluso derramar alguna lágrima. Primero el amor, después la técnica.
Te puede interesar
Lo más visto
Comentarios
Normas ›Para comentar necesitas registrarte a El Independiente. El registro es gratuito y te permitirá comentar en los artículos de El Independiente y recibir por email el boletin diario con las noticias más detacadas.
Regístrate para comentar Ya me he registrado