Desde el inicio del curso político en septiembre, diversas voces de calibre en Vox dejaban en duda si volverían a entrar en un gobierno autonómico junto al PP, todo con el nuevo ciclo electoral por de definirse sobre el calendario. En Castilla y León y Andalucía este 2026 inicialmente, ciclo al que se han sumado Extremadura y Aragón por el choque y la incapacidad de sacar adelante los presupuestos de este año. Desde el partido se planteaban dudas una vez comprobado que la decisión de salir de los gobiernos de coalición en julio de 2024, por el desencuentro centrado en los repartos migratorios de menores no acompañados permitieron a los de Santiago Abascal crecer en los sondeos. "Presionamos más desde fuera", apuntaban algunos perfiles destacados, lo que dejaba a Vox como una fuerza de apoyo externo para el PP.
La dimisión de Carlos Mazón planteó una nueva investidura en la Comunidad Valenciana en la que lejos de pedir entrar en el Consell, Vox reiteró esa posición: la de árbitro del PP, la de sostén a cambio de que se ejecute un programa con contenido dictado por Bambú. Pero Extremadura ha supuesto que se enmiende esa posición interna no oficializada. Hay dudas de si esto acabará replicándose en Aragón o para la Junta de Andalucía. Por ahora, fuentes de Vox recalcan que las posiciones mantenidas por Guardiola desde mayo de 2023, en la legislatura ya concluida y, especialmente, en la campaña electoral de autonómicas, con un choque directo y constante con Abascal.
Durante la campaña y ahora Vox viene insistiendo en la necesidad de un cambio total en Extremadura. Lo que incluye que Guardiola ceda en posiciones que ha defendido marcando perfil propio dentro del PP frente a otros barones. Es el caso de la diversidad sexual, la no discriminación o el feminismo. En campaña Guardiola expresó que de tener que entenderse con otras fuerzas hablaría, pero "en ningún caso aceptaría retrocesos en derechos". Cuestiones como abordar la violencia de género o tachar a Abascal y los suyos de "machistas" por indicar que si Guardiola no negociaba con ellos el PP "debería de cambiar de candidato" llevaron a que el líder de Vox la denominase como "la Irene Montero de Extremadura". Y ahora Vox le insta a elegir seguir haciendo políticas de la mano del PSOE o Podemos, o aliarse con Vox "si quiere acabar con las ideologías de género y con el Pacto Verde", entre otros asuntos.
Que Guardiola quiera negociar con ellos ahora, hasta el punto de abrirles las puertas a su nuevo Gobierno -algo que solo saben por titulares, no por conversaciones con el PP, dicen- genera desconfianza dentro de Vox. Principalmente, la de llegar a un pacto programático con Guardiola que acabe alargándose en el tiempo sin capacidad directa de asegurar su ejecución y ya ella con la investidura a la Junta lograda. Mayor temor genera que Guardiola vuelva a comprometerse con Vox como hizo en 2023 después de negarse a aplicar sus políticas, cediese para la investidura, y acabase alejada de Vox durante más de un año y medio tras la ruptura con Abascal. Bambú quiere que la presidenta enmiende sus postulados y que dependa de Vox la aplicación de lo pactado. Y a diferencia del aparato valenciano, no confían en el PP extremeño.
Vox deja pinceladas de esa desconfianza de forma pública. Este lunes, durante la rueda de prensa posterior al Comité Ejecutivo Nacional (CEN) celebrado en Madrid, el portavoz nacional del partido, José Antonio Fúster, aseguró que no dejarán que el PP vuelva a engañarles. "Qué difícil sería pactar algo para que al día siguiente traicionen el pacto si no estamos ahí. Hemos aprendido, nos han engañado muchas veces y no volverá a ocurrir", dijo Fúster.
Las áreas que más interesan a Vox en Extremadura son el campo, la seguridad, la industria y la educación. Niegan que partan con esas exigencias a Guardiola y esperan a ver su hoja de ruta
Desde Vox ya han hecho un movimiento público indicando qué se quiere. Lo ha hecho Abascal: una vicepresidencia, que iría para el candidato Óscar Fernández Calle, y consejerías en función de la proporcionalidad entre el PP y Vox. No aclaran cuantas, pero en base al Consejo de Gobierno en funciones, que cuenta con nueve carteras, la proporción aproximada sería de un tercio. Vox pasó de 5 a 11 escaños de los 65 que componen la Asamblea. Guardiola de 28 a 29. Actualmente, Guardiola no cuenta con vicepresidentes. Las áreas de influencia que más interesan a Vox, sin que eso corresponda con carteras concretas, son el campo, la seguridad, la industria y la educación. Es una pista de lo que pueden pedir a Guardiola. Sin embargo, antes, desde Bambú reclaman que el PP abra conversaciones y fije qué políticas quiere. También la presupuestaria. Cualquier reparto de puestos, dicen en Vox, vendrá después.
Esa desconfianza también se da a nivel parlamentario. Vox recuerda que tras las elecciones de mayo de 2023 y la apertura de la Asamblea, el PP y el PSOE -que ganó los comicios- les dejaron fuera de la Mesa parlamentaria. "Un gesto muy feo", apuntan. Hubo compromiso de enmienda de ese asunto posteriormente, con una reforma del reglamento, pero la ruptura con Vox al año del gobierno lo frustró. El próximo martes tendrá que designarse la nueva Mesa. Ese tendrá que ser el primer acuerdo que se oficialice con Guardiola mientras se sigue negociando un acuerdo de legislatura. Y dependiendo de la salida que tenga, se intuirá la disposición.
Como ya publicó El Independiente, hay posibilidad de que el PP ofrezca a Vox la presidencia de la Asamblea, algo que ya se ha producido con anterioridad en Castilla y León, Baleares, Comunidad Valenciana y Aragón. Otro detalle crucial será qué pasa con el senador por designación autonómica que tiene Vox, su excandidato Ángel Pelayo Gordillo.
El riesgo de un pacto inaceptable
En Vox dudan de que la disposición de Guardiola a que entren en el Gobierno, conocida por los medios, responda a un compromiso real o al intento de poner en un brete a Abascal. De entrar a gestionar arriesgando la posición cómoda de oposición, algo que viene repercutiendo en las encuestas a nivel general. Ya el dirigente aseguró en una entrevista en Ok Diario que es un "bulo" que Vox rehúya la gestión. Es la aspiración del partido, se recalca dentro de la formación.
Una de las cuestiones que están en el aire es si hay confianza mutua en que esta nueva relación que se plantea construir va a salir bien; después de años demostrando incompatibilidades. Mientras el PP afronta el desbloqueo de la investidura con discreción, en Vox deducen que los populares ya han comprobado la voluntad de las urnas, la subida de Vox y que siempre se cumple lo que se advierte. Recuerdan esa salida de gobiernos de hace dos años y medio. Será clave que todo lo que se pacte se cumpla, porque si no supondrá "una ruptura inmediata". Los de Abascal creen que encaran la negociación en una buena posición. Sobre todo, porque otros comicios complicarían más la situación al PP. El descontento y el voto a Vox está muy movilizado. Pero que Vox vaya con todo pone en una situación muy difícil a Guardiola y los suyos para terminar aceptando todas las condiciones. Hay quien sugiere que la negociación será larga.
A priori, Vox descarta una abstención en la investidura -cuando se elija fecha-. Solo apostará por un 'sí' o un 'no' en función de la negociación. A falta de conocer quién pilotará las negociaciones por parte del PP [todo parece apuntar al secretario general de PP de Extremadura y consejero de la Presidencia, Abel Bautista, como en 2023], Vox ya ha despejado quien lo hará por su parte. A Fernández Calle se le unirá la secretaria general adjunta nacional, Montserrat Lluís. Bambú supervisará todo y refrendará el acuerdo al que se llegue en última instancia.
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