Aragón se ha convertido en uno de los principales campos de batalla electorales para los partidos políticos por un factor que hasta ahora había pasado desapercibido: el voto militar. La Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME) advierte de que, sumando militares en activo, reservistas y familiares directos, hay hasta 30.000 votos en juego en la comunidad autónoma, una cifra suficiente para inclinar escaños decisivos en un escenario político fragmentado. "Los militares también votamos", recuerda el presidente de ATME, Marco Antonio Gómez, en una entrevista exclusiva con El Independiente.

No se trata, subraya, de un voto cautivo ni ideológico, sino de un voto condicionado por la atención política recibida. "Los militares votan en conciencia a quien les escucha", afirma, dejando claro que el comportamiento electoral del colectivo está directamente ligado al trato institucional. Y ese voto, en Aragón puede ser decisivo para definir las mayorías como lo es el de otros grupos sociales como el de los inmigrantes nacionalizados estos años.

Aragón concentra una de las mayores presencias militares de España. Solo en efectivos directos hay alrededor de 11.000 militares, a los que se suman reservistas, personal en la reserva y un voto indirecto que ATME considera determinante. "Luego están los familiares", explica Gómez. "Los abuelos que ven cómo su hijo o su hija no puede pagar el comedor o no puede conciliar". Ese entorno familiar, añade, también vota: "Esos abuelos votan con el corazón".

"Ignorar al colectivo militar"

El aviso que lanzan los militares no es nuevo. La asociación señala de forma reiterada lo ocurrido en Extremadura como ejemplo de las consecuencias políticas de ignorar al colectivo militar. "En Extremadura ya nos ocurrió lo mismo", recuerda Gómez. Allí, denuncia, el PP no se reunió con la asociación pese a la fuerte presencia militar en la comunidad. "No sacaron ni cinco minutos para escuchar los problemas de los militares", afirma. Aunque comenta que recibieron una llamada posterior del gabinete de Guardiola, después de las elecciones y cuando el PP se había quedado a 250 votos de lograr un nuevo escaño. "Los datos están ahí", insiste el presidente de ATME. "Luego se rasgaron las vestiduras". Para Gómez, la lección es clara, y considera que "otro gallo les hubiera cantado si se hubieran reunido con los militares y hubieran escuchado nuestros problemas".

No se trata, subraya, de un voto cautivo ni ideológico, sino de un voto condicionado por la atención política recibida

Ese precedente es el mensaje que han trasladado ahora a Aragón. La asociación ha solicitado reuniones a todas las formaciones políticas que concurren a las elecciones autonómicas con el objetivo concreto de explicar sus reivindicaciones y medir el grado de compromiso real. "Nosotros nos reunimos con todo aquel que quiere sentarse a escuchar", señalan. En ese marco, la ATME se ha reunido ya con Izquierda Unida, Vox y Aragón Existe. Con IU, según la asociación, el encuentro fue directo y sin intermediarios. Con Vox, los contactos han sido continuados y al más alto nivel. "Es el partido que más se sienta con nosotros", reconoce Gómez. A esas citas se suma una con el PP, pero hay descontento porque no pudieron hablar con el candidato y presidente en funciones, Jorge Azcón.

Una “falta de respeto” por parte del PP

El choque más evidente se ha producido con el PP en Aragón. ATME denuncia lo que considera una falta por parte del partido de Azcón. "Nos dijeron que íbamos a tener una reunión con el candidato. Del candidato pasamos a la vicepresidenta y luego ni siquiera la vicepresidenta, sino a la consejera". Para el presidente de la asociación, ese trato supone una "falta de respeto" a todos los militares y considera que los de Feijóo están cometiendo el mismo “error” que en Extremadura.

"No hemos pedido una reunión con la consejera", subraya. "Hemos pedido una reunión con el presidente y el presidente no tiene cinco minutos para escuchar a los militares", explica, indignado "Eso no funciona así". ATME avisa de que este tipo de gestos tienen consecuencias. "Cuando lleguen las votaciones, le voy a decir a todos los militares de Aragón cómo nos han recibido y quién ha escuchado los problemas", advierte. No es una amenaza, insiste, sino una constatación. "Esto no puede ser un brindis al sol".

Frente a estos contactos, la asociación denuncia el silencio del PSOE, Podemos y Sumar. "No sabemos absolutamente nada de ellos", afirma, que asegura que la ATME ha enviado correos y mensajes a todos los partidos sin obtener respuesta alguna. "Ni siquiera nos han contestado". Para el presidente de ATME, ignorar a este colectivo es un error estratégico. "Somos un colectivo numeroso, comprometido y con capacidad de decidir escaños", concluye.

3 escaños en manos del sector militar aragonés

De esos 11.000 efectivos militares, sumados los que están en la reserva así como familiares, se concentran mayoritariamente en la provincia de Zaragoza. Ahí se ubican cuerpos del ejército de Tierra, la Academia General Militar, el Batallón de Intervención de la UME. De esos 11.000 militares, al menos 9.500 están en Zaragoza según los datos oficiales y otros 1.500 en Huesca. En proporción, por peso de la región y sus familiares, partimos de que más de dos tercios del total de esos 30.000 votantes, unos 25.000 de los que estima la ATME se concentrarían en Zaragoza. Eso aproxima una capacidad de condicionar hasta dos escaños como mínimo, aunque con margen.

Respecto los datos anteriores: en las autonómicas de mayo de 2023, el 'precio' de cada escaño de los 35 que reparte Zaragoza fue de 13.449 votos de media. A algunos partidos les supuso un menor esfuerzo lograrlo, es el caso de PP o PSOE, que con algo más de 11.000 votos lo consiguieron. 13.600 en el caso de Vox y 12.968 de Chunta, por ejemplo.

El escaño en Zaragoza requirió de algo más de 13.000 votos y en Huesca más de 5.000. Los 30.000 que augura el ATME pueden ser decisivos

A Zaragoza se une la importancia de la provincia de Huesca, donde hay alrededor de 1.500 militares activos. En Jaca destaca especialmente el regimiento de Infantería 'Galicia' 64 de Cazadores de Montaña.

En proporción, con sus familias así como personal en reserva, entre otros, el tercio restante de esos votos estimados por ATME supone alrededor de 5.000. De media, el escaño en esa provincia se movió en torno a esa cifra, por lo que el peso de ese voto militar y de sus familiares, que comparten objetivos y las principales preocupaciones de esos profesionales puede favorecer como mínimo un escaño y sumar el tercero a los dos de Zaragoza comentados. Huesca reparte 18 de los 65 totales que conforma el Parlamento. Hay contrastes en Huesca al igual que en Zaragoza: PP y PSOE necesitaron alrededor de 4.800 votos para conseguir escaños, mientras que a Vox algo más de 5.600.

Un voto en bloque

Aunque lógicamente habrá pluralidad ideológica, desde el ATME se hace hincapié en la concienciación de al menos esas 30.000 personas para actuar en bloque al exigir unas determinadas reivindicaciones y necesidades para los militares. Desde la Asociación de Tropa y Marinería Española se habla de ese "voto a conciencia" a aquellas formaciones que "les escuchan, se reúnen con ellos y asume sus propuestas". Se augura penalización a quien no lo hace. La actuación en bloque, además, puede repercutir en la conformación de mayorías. La tendencia ideológica mayoritaria, dado lo comentado, puede definirse como conservadora, por lo que esos dos escaños en Zaragoza y ese tercero en Huesca pueden virar entre PP y Vox.

Profesión de riesgo y plazas reservadas

Ese voto en bloque va ligado a los problemas de los que se aquejan los militares, que van desde la perspectivas de futuro a la estabilidad económica. Las reivindicaciones que ATME ha trasladado a los partidos políticos son claras y recurrentes. La principal es la salida laboral de los militares que deben abandonar las Fuerzas Armadas a los 45 años, una situación que definen como "temporalidad forzada". "No puede ser que después de años de servicio se queden con una mano delante y otra detrás", denuncian fuentes cercanas al ministerio de Robles.

La asociación pide la modificación de la Ley de Ordenación de la Función Pública de Aragón para ampliar la reserva de plazas a militares de Tropa y Marinería en todas las convocatorias de la administración autonómica y local, así como que el tiempo de servicio en las Fuerzas Armadas compute como mérito en los procesos de acceso y promoción. También reclaman subvenciones o bonificaciones fiscales para las empresas que contraten de forma indefinida a los Reservistas de Especial Disponibilidad (RED), una medida que definen como una "pasarela" para evitar el desamparo laboral.

A ello se suman denuncias por salarios insuficientes, falta de conciliación familiar, ausencia de reconocimiento como profesión de riesgo y una Ley de Derechos y Deberes que consideran "anticuada". "¿Quién quiere jugarse la vida por 1.310 euros?", se pregunta. Para la ATME, el problema es conocido por los partidos. "Saben que hay un problema”, concluye, "pero no todos quieren escucharlo".