El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) publicó este jueves su estudio postelectoral sobre Extremadura en el que, entre otros aspectos, se explica la transferencia de votos respecto a 2023. Sorprende especialmente el esbozo que se hace sobre el PSOE, el más perjudicado en esos comicios con un descenso de 28 a 17 escaños, pero también una fuga de casi la mitad de su electorado en la anterior convocatoria.

En concreto, el organismo que dirige José Félix Tezanos atribuye una retención de voto del 53,4% al PSOE de aquellos votantes de 2023 que volvieron a confiar en la marca, esta vez bajo el mando del ya exsecretario general y exdiputado en la Asamblea, Miguel Ángel Gallardo. El 11,3% de los que no confiaron en Gallardo, apostaron por ir a la abstención. El abstencionismo marcó los comicios. Por su parte, uno de cada diez electores socialistas (11,6%) apoyaron la candidatura del PP de María Guardiola. En añadido, un 15,8% de esos votos del PSOE pasaron a Irene de Miguel y la coalición de Podemos e IU, Unidas por Extremadura.

El PSOE apenas recuperó electorado de la abstención de 2023. Apenas un 5,6% de los abstencionistas optaron ahora por las siglas. Los datos contrastan con el PP, que sacó al 19,4% y Vox, a un 10,5%. Solo Unidas por Extremadura consiguió un apoyo menor entre abstencionistas, con un 3,2%. Respecto a PP y Vox, ambos se vieron perjudicados por el abstencionismo: Guardiola no movilizó al 9,7% de sus votantes anteriores, y subió al 11,3% en el caso de Óscar Fernández Calle.

La retención de ambas fuerzas fue similar: 68,7% frente a un 65,2% en el mismo orden. Lo que benefició a Vox fue el crecimiento de votos entre nuevos sectores y el desplome de los socialistas, lo que le permitió aprovechar mejor la distribución de escaños. Entre el PP y Vox las fugas fueron similares, del 16%. Vox recientemente suspendió las negociaciones para un gobierno de coalición.

Guardiola robó a Vox 7.900 papeletas, y Fernández Calle se hizo con 37.700 de PP respecto a 2023

En números, bajo los datos del CIS, de sus 242.659 votantes el PSOE solo retuvo 129.580. Sumó algo menos de 10.000 anteriores abstencionistas para llegar a sus 136.017 definitivos. Unos 30.000 fueron del PSOE al PP, y 28.000 se quedaron en casa. 38.300 pasaron del PSOE a Unidas por Extremadura. Como dato, el saldo de trasvases entre PP y Vox salió positivo para los ultraconservadores por hacerse con un mismo porcentaje pero con un quinto de los votantes respecto a los que tenía el PP. Guardiola robó a Vox 7.900 papeletas, y Fernández Calle se hizo con 37.700. La popular, que perdió votos en las autonómicas, logró tapar esas fugas con votos socialistas y de abstencionistas.

Gallardo, el menos atractivo para los nuevos votantes jóvenes

Un tercio de los nuevos votantes jóvenes optaron por Vox en Extremadura según el CIS, el 31,5% de los 26.695 que cumplieron 18 años entre procesos y ahora podían ejercer el voto. Suponen el 3,31% del censo (8.400 votantes), una cifra escasa pero que apunta a una dinámica de comportamiento electoral. Frente a ello, Guardiola consiguió el 10,6% (2.829). Fue superior el voto joven novel a Unidas por Extremadura, un 14,3% (3.817), algo que puede explicarse por que el joven progresista no quiso apostar por Gallardo y optó por la proximidad ideológica a su izquierda. Solo el 4% lo hicieron: 1.067 jovenes, ocho veces menos que a Vox. Ahora bien, el 45% de todos esos nuevos jovenes votantes se quedaron en casa.

El 31,5% de los jovenes que podían ejercer su derecho al voto en Extremadura por primera vez y lo hicieron apostaron por Vox

Si se amplía el foco a los jovenes que ya participaron en 2023 y que tienen 24 años o menos, hay una preferencia ligera sobre Vox del 7,1% en esa franja respecto al 4,7% del PSOE, el 6,8% del PP y el 5,3% de Unidas por Extremadura respecto al global de su porcentaje electoral. Aunque vuelve a ganar el abstencionismo con un 17,8% en esa franja del total. Ocurre lo mismo entre los 25 y 34 años: Vox es apoyado por el 15,1% de esos votantes, le sigue Unidas por Extremadura con el 14,9%, el PP con el 12,9% y el PSOE con el 12%.

Como detalle significativo, de los votantes que apoyaron la candidatura de Guardiola para la Junta de Extremadura, uno de cada diez (9,4%) apostaría por Santiago Abascal para unas generales. De los votantes del PSOE en 2025, un 8,6% dudaría si dar su voto a Pedro Sánchez -repescaría un 3,1% de los que se han ido a Guardiola-. Y en el caso de la izquierda alternativa, Unidas por Extremadura se dividiría en tres: un 24,3% lo haría en favor de Irene Montero y Podemos, un 19,8% por la nuevas siglas que salgan de la refundación de Sumar, y el 12,4% se muestra indeciso. Y respecto al PP, uno de cada diez dudan si respaldar a Alberto Núñez Feijóo.