En pleno juicio por la muerte de Sergio Delgado, el hombre fallecido tras recibir un puñetazo a la salida de un bar en Burgos en febrero de 2024, la Universidad de Valladolid ha acordado la extinción inmediata de la relación contractual con el profesor que justificó en redes sociales el asesinato de Sergio Delgado. El rector, Antonio Largo Cabrerizo, ha informado además de que la institución ha trasladado el contenido del mensaje a la Fiscalía para que valore si aprecia la comisión de un delito de odio.

PUBLICIDAD

El mensaje fue publicado un día después del crimen en la red social X: “Si ese fue el motivo, pues un asesinato muy merecido”. La publicación generó entonces un fuerte rechazo que se ha reactivado con el inicio de las sesiones del juicio. La familia de la víctima reaccionó con un comunicado en el que anunció posibles acciones legales contra el docente y reclamó su expulsión de la universidad.

PUBLICIDAD

El rector ha explicado ante el Consejo de Gobierno que, 24 horas después de realizar las comprobaciones necesarias, se ha decidido el despido por considerar que existen “motivos suficientes”. Ha subrayado que la Universidad de Valladolid rechaza cualquier manifestación que trivialice la violencia o menoscabe el respeto debido a las víctimas y a los estudiantes. El profesor, del área de Ingeniería Informática, pidió perdón por su mensaje en un comunicado, pero la institución ha mantenido la decisión. En los últimos días, también el Ayuntamiento de Valladolid, la Junta de Castilla y León y varios partidos políticos habían reclamado medidas.

Homicidio o "accidente"

En paralelo, la Audiencia Provincial de Burgos ha acogido esta semana el inicio del juicio con jurado por la muerte de Sergio Delgado, ocurrida en la madrugada del 24 de febrero de 2024 en la zona de copas de Las Llanas. El acusado, que tenía 23 años en el momento de los hechos y confesó haber propinado el puñetazo, se enfrenta a una petición fiscal de 12 años de prisión por homicidio.

La Fiscalía sostiene que el acusado sabía que podía provocar la muerte y asumió ese riesgo al golpear a la víctima en la cara, causándole una fractura nasal y una caída violenta contra el suelo. La fiscal ha defendido que existió dolo por la forma en que se produjo la agresión y ha vinculado el desencadenante a una rivalidad entre provincias, después de que el agresor preguntara a la víctima si era de “Pucela” y esta respondiera afirmativamente, sin que mediara discusión previa.

La acusación particular, en representación de la familia, ha ido más allá y ha hablado de asesinato, al considerar que el acusado debía conocer las consecuencias de un golpe sorpresivo que dejó a la víctima sin posibilidad de defensa.

La defensa, por su parte, ha calificado lo ocurrido como un “trágico accidente”. Ha negado la intención de matar y cualquier motivación relacionada con el origen vallisoletano de la víctima, y ha señalado que factores como el consumo de alcohol y una arteriosclerosis coronaria severa –detectada en la autopsia y desconocida por el acusado– influyeron en el desenlace. El propio acusado ha insistido ante el tribunal en que “no es un asesino” y en que no quiso que ocurriera lo sucedido.

Sin delito de odio en la acusación

El juez ha recordado que no existe acusación por delito de odio, pese a las referencias a la rivalidad entre Burgos y Valladolid. Durante la declaración del policía nacional instructor, y ante preguntas sobre la posible vinculación del acusado con grupos ultras, el magistrado ha advertido de que mezclar esos elementos podría confundir al jurado.

Los agentes han explicado que el acusado fue identificado por testimonios y por la ropa que vestía, tras presentarse inicialmente en comisaría como testigo. Aunque se mostró colaborador y entregó las prendas, uno de sus amigos le señaló después como autor del golpe y, tras cotejar las imágenes, fue detenido por homicidio. La investigación no ha hallado antecedentes por hechos violentos, aunque sí identificaciones previas en contextos relacionados con grupos ultras.

El juicio continuará con la declaración del acusado y de nuevos testigos en los próximos días, mientras la Universidad de Valladolid mantiene su decisión de despido y la Fiscalía estudia el alcance penal del mensaje difundido por el ya exprofesor.