A diferencia de Extremadura, las elecciones de Aragón suponen un primer test electoral para la izquierda alternativa al PSOE. La coalición Unidas por Extremadura entre Podemos e IU fue una excepción a la regla vigente: la desconexión total de Podemos con el resto de potenciales socios y el deseo de continuar la unidad por parte del resto. Eso sí, con un proyecto renovado que dejará de llamarse Sumar y que partirá, dicen sus miembros, de igualdad de condiciones y primando ideas sobre liderazgos.

El resultado que obtengan tanto la coalición IU-Movimiento Sumar como Podemos-Alianza Verde, dejará una idea de qué propuesta estatal parte con mayor fortaleza a la espera de nuevos duelos en Castilla y León el 15 de marzo, y de Andalucía, cuya convocatoria no irá más tarde de junio. Aunque es la regionalista Chunta Aragonesista -va con Equo- la que apunta a superarlos, por su arraigo territorial y proximidad con el votante de izquierdas. Tiene, de hecho, el apoyo de Compromís, Más Madrid o Catalunya en Común por similitudes. En todo caso, Chunta es aliado de Sumar hasta el momento, es crítico sí, pero se ha mantenido fiel a esa propuesta en detrimento de la competencia que, a su juicio, genera Podemos.

En lo que respecta a Podemos y a Sumar, ambos juegan una batalla particular: ver si es más respaldada la idea de una candidatura de continuidad a lo establecido, de alianzas con el PSOE aunque con mayor crítica y marcando posiciones enfrentadas, o por lo contrario ir con todo en favor de Podemos, no dispuesto a colaborar tan abiertamente con Pedro Sánchez y con vetos a participar en nada en lo que esté integrado Movimiento Sumar y Yolanda Díaz. Porque, el principal test que se juega es quién tiene más galones para ser el referente de la izquierda nacional en 2027.

Un buen resultado de Podemos aupará la apuesta por la confrontación que han estado abonando tanto Ione Belarra como Irene Montero, quien será la candidata en las generales. Una apuesta radical, con bajadas drásticas en el precio de vivienda, abiertamente anti OTAN, anti políticas de rearme y de distanciamiento duro de Sánchez. De lo contrario, el resto de partidos, principalmente IU y Movimiento Sumar -con demandas políticas similares en términos sociales- se verán afianzados para seguir armando un "frente amplio" y a la vez presionar a Podemos para que desista del choque y priorice garantizar la obtención del mayor número de votos posibles. Aunque internamente, grandes nombres de la confluencia creen que Podemos, independientemente de sus resultados, ya es incompatible y jugará en solitario.

Un mal resultado de Podemos puede servir al resto de grupos de izquierda para presionarles y tirar de ellos para una candidatura de unidad

En ese proceso vienen trabajando desde diciembre IU, Movimiento Sumar, Más Madrid y Catalunya en Comú. A partir de ahí, cuando haya generales a la vista, se negociará con el resto de fuerzas autonómicas que quieran colaborar como sucedió en 2023.

La nueva alianza se presentará a mediados de febrero en un acto, previsiblemente, pero la idea es anunciar las líneas generales de esa nueva herramienta que nace de la refundación de Sumar, horizontal, con el mismo peso de todas las formaciones, y abrirse desde entonces al llenado ideológico y de propuestas. Ni Antonio Maíllo, quien más empeño ha puesto a la refundación, ni Yolanda Díaz u otros nombres de primera línea se dejarían ver en esos primeros pasos. Ninguno ha descartado abiertamente que no vaya a pujar por el liderazgo del bloque, que se formalizará por primarias "cuyos resultados deberán respetarse sí o sí, iremos a una", dicen fuentes de Sumar.

La internacional del odio puede ser derrotada, en todo el Estado y también en Aragón. Vamos a disputar la democracia.📹 @yolandadiaz.bsky.social

Sumar (@movimientosumar.es) 2026-02-01T12:44:33.935Z

No hay ningún otro nombre por ahora que esté dispuesto a pujar por el liderazgo. Se descartó a finales de 2025 el ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, aunque hay voces que apuntan a que podría promocionarse a alguien desconocido. La intensidad de Maíllo por un lado y la de Díaz por otro en algunos actos de campaña estos días no dejan dudas de que ambos quieren ser condicionantes. Y, por ahora, solo el primero y su dirección ha dicho abiertamente que la vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo no es la indicada.

Podemos apunta a ser el más perjudicado

En 2023, Podemos-AV lideró esa competencia en Aragón. Obtuvo 26.923 votos en las autonómicas de mayo por los 20.959 de IU Aragón, un margen mínimo que dio a cada uno 1 escaño. Pocos meses después se configuró precipitadamente Sumar para las generales de julio y se arañó unos miles de votos extra a los que se añadieron los más de 34.000 votantes de Chunta en autonómicas para llegar a 53.000. Esa es la base en la que se mueve de máximo la izquierda -sin el PSOE- en Aragón, frente a los más de 90.000 totales entre Podemos y Chunta en 2019 y los 165.000 votantes de 2015. El voto progresista sigue muy desmovilizado a diferencia de los años anteriores.

No es baladí que mientras Díaz o Maíllo solo han acudido dos jornadas en la última semana de campaña, la implicación de Belarra y Montero ha sido amplia. De hecho, fueron las primeras líderes estatales en hacer precampaña. Antes incluso que Santiago Abascal, que volvió a copiar esa estrategia de implicación desde el primer momento puesta en práctica en Extremadura. Incluso se ha dejado ver por allí Pablo Iglesias junto a la candidata María Goikoetxea. Su competidora por IU-Movimiento Sumar es Marta Abengochea.

Ahora, las encuestas publicadas estiman que Podemos saldrá más perjudicado que el resto y perderá votos y su único escaño. Al contrario, IU-Movimiento Sumar podría ganar uno nuevo por Zaragoza para llegar a dos representantes. Chunta será la más favorecida pasando de 3 a 4 cargos. En porcentajes, los morados tuvieron un 4,01% y ahora se mueven en entre el 1,7 y el 2,5%. La coalición de IU y Movimiento Sumar avanzaría del 3,12% al 3,3-4,5%. Chunta del 5,1% al 7,5-8,3%. Históricamente, el escenario que presenta Aragón tiende a parecerse notablemente al de un resultado de generales posterior. Si se tiene en cuenta la suma de Chunta, IU y Movimiento Sumar, el voto en favor de una coalición de izquierdas rondaría de media de 11,8%, muy cercana a la cifra total que obtuvieron ambos socios el 23-J: 12,33%.

La penalización de ir separados

A priori, en Aragón la izquierda comprobará cómo les perjudica el ir separados. Históricamente, siempre ha ocurrido incluso en el mejor momento de Podemos en 2015, pero ahora servirá de espejo claro a los aparatos nacionales en un momento de distanciamiento profundo. Por poner un ejemplo, con un 12% de intención de voto, podrían aspirar fácilmente a ocho escaños en Aragón, dos más de los que se les estima. En 2023, de haberse unificado una papeleta única de izquierdas alternativa, habrían conseguido ese número de escaños, uno más que Vox con el 11,24%.

En el plano estatal, lo que es de momento Sumar obtendría de media un 8% del voto y Podemos algo menos del 4,5%. Eso les situaría conjuntamente en más de los 12 puntos y habría opciones de mantener buena parte de los 31 escaños conseguidos hace dos años y medio. Sin embargo, en solitario la refundación de Sumar entre 13 y 18 escaños, y Podemos no más de 5.

No son alternativa directa al PSOE

Las pérdidas que está sufriendo -de momento virtuales, en las encuestas- no las capitaliza esa izquierda alternativa, ni si quiera Chunta en Aragón en grandes dimensiones. Hay una desmovilización fuerte que deja al menos a casi dos de cada diez votantes del PSOE huérfanos ahora con Pilar Alegría. Y otro directo a la abstención. La ausencia de una alternativa fuerte y cohesionada, dicen los expertos en ciencia política, perjudica la capacidad de atraer descontentos como sí puede ocurrir en el bloque de la derecha, entre los que transitan de PP a Vox.

Eso también sucede en generales: del 31,7% de Sánchez en julio de 2023, Sumar no saca rédito. Hay casi seis puntos que se desmovilizan y eso, son casi medio millón de electores en todo el país que no volverán a votar al PSOE. Por tanto, además de esa batalla entre Sumar y Podemos, de fondo hay un debate amplio de reconstrucción ideológica que si no permite ganar elecciones, al menos sirva de nicho para todo el votante progresista que no se siente identificado por Sánchez en lugar de ir a la abstención.

En lo que respecta a los socialistas, pese al choque permanente, fuentes de alto grado del Gobierno aseguran que el trato con Podemos es mejor que con figuras clave de Sumar. Especialmente en el Congreso. La relación con Díaz cada vez es más complicada, indican, aunque en la rivalidad entre grupos no toman partido, esperan que una de las dos partes acabe capitalizando todo ese voto que a ellos se les escapa para llegar fuertes a las próximas generales.