La propuesta electoral de Gabriel Rufián, portavoz de Esquerra Republicana en el Congreso de los Diputados es recibida con entusiasmo cuando se hacen pinceladas gruesas, pero genera matices en función de a quién se le pregunta si se entra en el detalle. Que se movilice a la izquierda en torno al debate de unidad es bueno para todas las formaciones que pertenecen u han orbitado en torno a lo que es hoy Sumar, se destaca. Ahora bien, el concepto de unidad y de competitividad difiere dependiendo del partido que se pronuncie.
Este miércoles, Rufián lanzó una primera propuesta para la izquierda que deja varias dudas, que gusta a los partidos regionalistas de Sumar o ligados al espacio, y que supone un dilema para la izquierda estatal, que se vería desplazada precisamente ante un debate de país de cara a unas elecciones generales. Rufián apuesta por que haya una sola lista de izquierda alternativa por provincia española y que la encabece la formación con mayor arraigo de las que compitan. Esto es, que para los madrileños Más Madrid sea la papeleta a elegir o para los valencianos lo sea Compromís.
Ya en las elecciones del 23-J, esos partidos lideraron en sus autonomías, aunque se hizo una integración plural de personalidades de distinto signo. Eso ahora está en el aire. Pero sí supone un problema en aquellos lugares donde hay dos o tres formaciones con peso.
El caso más clarificador es Cataluña. Rufián se hace valer con la idea de listas unitarias que conformen un grupo único en el Congreso posteriormente con unas ideas comunes. Pero eso no gusta a ERC, a EH Bildu y al BNG, que quieren seguir teniendo identidad y haciendo valer sus siglas. Así lo sugirió Oskar Matute en Radiocable este jueves. La negativa de Oriol Junqueras -que dice que mantendrá a Rufián como candidato por Barcelona- horas antes en Cadena SER plantea un dilema: en un enclave donde el PSC es mayoritario y donde los comunes compiten directamente con ERC, ¿quién debe ceder?
A igual que ERC, Catalunya en Comú no quiere dar un paso al lado. La duda es si estarían dispuestos a repartirse 2-2 en Barcelona-Tarragona para los comunes y Girona-Lleida para ERC, algo que parece inviable. Se aprecia en valoraciones como las protagonizadas por Aina Vidal hace una semana y media en el Congreso, quien pidió a Rufián que se dejase de "cantos de sirena" o de generar expectativas llamando a la "unidad plurinacional" cuando no tiene una estructura sólida detrás o el respaldo de su propio partido. En TVE este jueves se posicionó Ada Colau, quien defendió la victoria de comuns sobre ERC en 2023, y no por eso "ERC tiene que desaparecer y no presentarse". Se pone en valor la reconstrucción de la izquierda unitaria.
Más Madrid, por que lidere el partido con más arraigo
Aquí se abre el primer choque entre socios regionalistas, dos de los cuatro que vienen abordando por su parte, al margen de lo que representa Rufián, la renovación de Sumar y de un espacio plurinacional. En conversaciones con El Independiente, fuentes de Más Madrid dicen ver con buenos ojos la propuesta de Rufián. Incluso lo hacían previamente al anuncio de este miércoles, acreditando que ya existían conversaciones previas con el republicano. La perspectiva de Más Madrid se hace como partido de hegemonía única en la Comunidad de Madrid, sin competencia de IU y Podemos, en mínimos. De hecho, desde la formación madrileña restan importancia a la competencia que puede suponer que Podemos se presente en solitario y puje por sacar el escaño de Irene Montero por Madrid.
Fuentes con galones en Más Madrid, incluso, comparten esa llamada a la "generosidad" de Rufián para sacrificar siglas de la izquierda alternativa en aquellas provincias donde Sumar, en 2023, no tuvo capacidad de ganar representación mientras que sí lo hizo el PSOE. Y eso, trastoca a la izquierda estatal y a partidos como el propio Movimiento Sumar e IU, principalmente. ¿Por qué? Porque se les apela directamente a pasar a ocupar un papel secundario o irrelevante a la hora de decidir dinámicas políticas precisamente estatales.
La renuncia a presentarse supone pérdidas económicas y dar por perdido algunos escaños cosechados bajo la marca Sumar que engordan el soberanismo
En Galicia, Sumar e IU, sobre las bases de lo que antaño fueron las mareas, lograron dos escaños en 2023, uno en A Coruña y otro en Pontevedra, zonas donde el BNG despunta. Ceder ese espacio supone engordar al nacionalismo gallego, que si bien coincide con ellos en agenda social, tiene la meta del independentismo como una de las principales banderas. Ocurre igual en Euskadi, donde la marca magenta logró en Vizcaya un escaño. Si esa "generosidad" no abre la puerta en listas conjuntas a miembros de otro partido, como Compromís -en el partido hablan de negociaciones para un pacto de generales, pero no ven por ahora capacidad de integración-, Sumar e IU saldrían perjudicados. Cada formación se hizo con un representante en 2023 y Compromís con dos en sus listas conjuntas. De obtener resultados similares doblarían la presencia nacionalista valenciana. En Baleares el peso lo tiene Més per Mallorca, con capacidad de un escaño.
Por arraigo territorial, IU podría hacer valer su peso en Asturias para pujar por su único escaño allí, y sobre todo por ser la fuerza que lidere las listas en Andalucía, el principal feudo. Ahí Movimiento Sumar podría tener opciones de encabezar alguna provincia e integrarse en puestos secundarios. Los magentas, en cambio, carecen de estructura territorial, se han valido de los de Antonio Maíllo. Por lo que apenas podrían aspirar a más. Otro debate sería definir donde se ubica un candidato de consenso, si es que lo hay. Ahí, por lógica, debería encabezar la lista de Más Madrid, lo que abre otro debate sobre todo si a quien se elija no es del partido. Algunos socios no ven un problema en esto, sí en coordinarse para todo lo anterior.
En todo caso, la forma de abordar este asunto desde IU y Movimiento Sumar ha sido distinto en las últimas horas. Los magentas se han abierto a "explorar fórmulas de entendimiento" con el soberanismo si éste se abre. Pero se hace referencia a proyectos aglutinadores desde lo nacional a lo regional, a la plurinacionalidad dentro de un paraguas común. Y ahí se dista de la idea de listas únicas donde el peso lo lleve la principal marca de cada autonomía. En una entrevista en TVE este jueves, la coordinadora de Movimiento Sumar, Lara Hernández, aludió a la experiencia de Unidas Podemos, donde Podemos e IU dominaban y el resto de socios, como los comunes, se aglutinaban. Pese a esta contraposición, insistió en abordar estratégicamente el proceso para no ser penalizados por la ley electoral, que beneficia a los partidos mayoritarios. Con todo, se apeló al proceso de unidad de Movimiento Sumar, IU, Más Madrid y comunes y al acto de este sábado en el Círculo de Bellas Artes.
Como Hernández, en IU defienden esa nueva refundación y la plataforma en la que acabe configurándose como el eje del proyecto de unidad de la izquierda. Este jueves desde Chiclana de la Frontera (Cádiz), el coordinador federal de IU, Antonio Maíllo, se congratuló por el paso dado por la izquierda para abrir debates de unidad, algo en lo que se reafirmó como uno de los que vienen insistiendo en ello desde mediados de 2024. Pero en todo momento hizo mención al acto del sábado, en el que coincidirá con Hernández, y los ministros Ernest Urtasun y Mónica García, como pieza troncal. "Queremos que vengan más organizaciones", se abrió como paraguas aglutinador, con la misma perspectiva de lo que fue la alianza de Unidas Podemos. "No lo vamos a hacer solo personajes o partidos, es una simbiosis de todos", expresó al mismo tiempo que reconoció el "poder mediático alucinante" de Rufián. "Todo el que pueda aportar, que aporte", señaló marcando cierta distancia.
El peso de la marca IU
Maíllo dejó dos claves con las que marca territorio. El peso de la marca IU, que en abril cumple 40 años. "Nunca pasa de moda, no somos la superestrella del momento, pero estamos ahí". Una forma de reivindicarse como engranaje esencial para esa unidad. Y, por otro lado, reclamó una izquierda de consensos "mínimos" que de alternativa frente a la derecha y un "PSOE que con sus vaivenes son un freno" ocasionalmente. Precisamente Rufián sugiere que en aquellas provincias donde el PSOE sea fuerte frente a su izquierda, se le deje vía libre. Con ello, se sugiere que el PSOE es una extensión más de este proyecto, y se renunciaría implícitamente a ofrecer una plataforma crítica con algunas de las políticas socialistas. Especialmente en materia de vivienda, donde hay diferentes recetas.
Rufián sugiere dejar paso al PSOE en aquellas provincias sin opciones. En IU recuerdan que los vaivenes del PSOE frenan algunas políticas
Extremadura, Castilla-La Mancha, Castilla y León son otras zonas de influencia de IU en la que la ausencia de posibilidades frente al PSOE supondría dejar vía libre a Sánchez para aglutinar el voto. Supondría la renuncia a casi una veintena de listas. Al mismo tiempo, eso reforzaría la tesis de Podemos, de que cualquier frente de izquierdas naciente sigue siendo subalterno del PSOE, algo que vienen atribuyendo a Sumar y sus socios. Y la salida de IU y Movimiento Sumar de esa competencia también alentaría a Podemos para, al ir en solitario y sin deseo de sumarse al resto de la izquierda, se presentase como la alternativa al PSOE, dividiendo de igual manera el sufragio. Hay interés en atraer a Ione Belarra e Irene Montero, que será la candidata. También hay presiones internas entre cargos regionales, pero por ahora no surte efecto.
Maíllo sigue empeñado en atraer a Podemos. Dice que no se entendería que alguien no fuese en una lista unitaria
Con la propuesta de Rufián, ganaría peso la propuesta soberanista periférica. El nacionalismo de Chunta Aragonesista, Compromís o Més per Mallorca. IU y Sumar querían en minoría y la coordinación de un grupo amplio con tendencias dispares en asuntos concretos no tardaría en colisionar. Hay apoyo general a "la mejora de las condiciones de vida" y al "derecho de autodeterminación", una de las bases propuestas por Rufián, pero pese a respaldarlo, IU defiende una convivencia plurinacional frente a la independencia por la que abogan ERC, EH Bildu o BNG.
No todos cómodos con listas solo del PSOE
Además de estas complicaciones, hay una máxima en la izquierda, un síntoma que es histórico y que IU lo sabe bien: no todo el votante progresista está dispuesto a una lista única que mezcle diversos tipos de electores, o a votar al PSOE como alternativa lógica. Sobre lo primero, internamente creen que pueden darse vetos cruzados, votantes de izquierdas que no avalen proyectos con independentistas. Igualmente, creen que la ausencia de una papeleta plural en provincias no plurinacionales puede beneficiar a Podemos y no dar mayor respaldo al PSOE. "Hay votantes de izquierdas que no quieren votar a los socialistas", recalcan fuentes de Sumar.
Hay un ejemplo de que la unión no garantiza más votos. En diciembre de 2015 Podemos en solitario 5,18 millones de votos e IU en Unidad Popular más de 923.000. Pero en la repetición de junio de 2016, en la candidatura de Unidas Podemos se perdieron casi un millón de papeletas, cosecharon 5,04 millones en conjunto.
A día de hoy, IU o Sumar están lejos de renunciar a presentarse en algunos enclaves, pero se abren a explorar la colaboración con el independentismo siempre que la formula pase por un consenso y no por una retirada. Se argumenta que por ahora todo está centrado en el debate y que el asunto de listas va para largo al igual que el liderazgo. Ahora bien, advierten que dejar de presentarse en esas zonas amplias donde se reparten pocos escaños supondría un problema de financiación y de supervivencia de los propios partidos. También recalcan que el problema no es tanto de las zonas plurinacionales, sino de generar ilusión nuevamente en el resto del territorio.
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