El aún portavoz municipal del Ayuntamiento de Madrid por Vox, Javier Ortega Smith, no se resigna a aceptar su sustitución como líder municipal ni a ceder el testigo a la concejal Arantxa Cabello. Después de que la dirección de Vox decidiera destituirlo y que Ortega rechazara acatar la decisión, junto el apoyo mayoritario del grupo municipal, dividido, este viernes, tras un acto en Casa de Campo, el también diputado aseguró que peleará por continuar. El partido suspendió de militancia cautelarmente al fundador y hasta hace poco dirigente de Vox.

"No merezco lo que estoy sufriendo ni se lo merecen mis compañeros. Por justicia, voy a pelear. Dentro de los partidos con los recursos que permiten nuestros estatutos, voy a recurrir lo que tenga que recurrir y si tengo que llegar a la jurisdicción ordinaria, lo haré. Voy a defender la honorabilidad, la verdad y la lealtad a este proyecto", expresó en declaraciones ante los medios.

Ortega se refirió directamente a la crisis con Vox y habló de "guerra sucia". Ello cuando sobre él se pone el foco por posibles filtraciones sobre temas debatidos dentro del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) tras su expulsión de ese órgano en diciembre y su relevo por Julia Calvet. La misma jornada en la que El Mundo se hacía eco de chats de WhatsApp de diciembre de 2024 en la que la cúpula aprobaba con una confirmación los presupuestos de 2025, el CEN tomaba la decisión de cambio de papeles en el Ayuntamiento y saltaba el choque público con la negativa de Ortega.

Frente al señalamiento, él dice que tiene "la conciencia muy tranquila". "Creo que he defendido con honradez, con lealtad, con coherencia y con patriotismo este partido. No voy a tolerar, de ninguna manera, esa asquerosa y repugnante guerra sucia de estar filtrando información a la prensa para, luego, a través de sus redes o periodistas afines soltar el bulo o la mentira de que soy yo el que filtra. Llevo en el Comité desde 2014 y jamás he filtrado nada", aseguró.

Ortega volvió a recordar el apartamiento progresivo que ha sufrido. Primero, en noviembre, cuando se le quitó, dijo, la portavocía adjunta del Congreso dándosela al diputado y portavoz nacional de Vivienda, Carlos Hernández Quero. Calificó el asunto de decisión "equivocada" e "injusta". En diciembre se le quitó de la dirección y recientemente se le ha apartado de la portavocía de la comisión de Justicia en el Parlamento. Ahora le queda su papel de líder en el consistorio, el cuál va a defender hasta el último momento.

Por sus declaraciones, Ortega da a entender que aguantará en el Palacio de Cibeles con su acta de diputado. Ninguno de sus compañeros objetó nada a que Ortega, pese haberse iniciado los trámites de expulsión de Vox, participara como portavoz en la Junta del Ayuntamiento. En el consistorio el alcalde, del PP, José Luis Martínez-Almeida ha pedido que se estudie qué pasaría y que repercusión tendría para el organismo que tanto Ortega como el resto de críticos de la dirección de Vox pasaran a ser no adscritos. Por ahora, Ortega tiene el respaldo de su adjunta Carla Toscano y del diputado Ignacio Ansaldo. Del lado de la dirección nacional están Cabello y el ex del PP Fernando Martínez Vidal.