El vicepresidente y secretario general de Vox, Ignacio Garriga, trasladó este lunes durante una comparecencia de presa desde la sede nacional del partido que "en los próximos días" reactivarán las negociaciones con el PP de María Guardiola en Extremadura. La intención es la de desbloquear un acuerdo de gobierno que viene enquistado desde enero. A mediados del mes pasado Vox decidió suspender el diálogo con los populares al no ver receptividad por su parte ni compromiso "para un cambio real de políticas". Tras semanas de cruce de reproches, especialmente en redes sociales, ahora Vox traslada su disposición.

Hay disposición de abrir un nuevo marco de diálogo con el PP, y fuentes del partido dejan caer que la situación se desbloquea por la intervención directa de Génova, por el compromiso a dialogar. El movimiento se da al mismo tiempo que se abre una guerra interna entre la dirección nacional y el grupo parlamentario del Ayuntamiento de Madrid. Son movimientos independientes, en todo caso. Ya se venía hablando con el PP.

En su intervención, Garriga anunció que próximamente se producirá un encuentro con los populares para determinar el "nuevo marco negociador" y "romper ese clima de desconfianza" que se ha impuesto en estas semanas. "El mandato de las urnas es claro" y los votantes han dicho "no a las políticas socialistas", reafirmó el número dos del partido. A la vez de Extremadura, se activarán oficialmente las negociaciones en Aragón tras las elecciones del 8-F. Sorprende la disposición, especialmente a las puertas de otras elecciones clave para PP y Vox en Castilla y León, el primer feudo de entendimiento para una coalición entre formaciones en 2022.

"Cesiones por ambos lados" en dos fases

Ese nuevo diálogo tendrá dos fases. Primero se detallarán los interlocutores, serán híbridos como hasta hora en el caso de Vox, con Montserrat Lluís por parte de la dirección -segunda de Garriga- y el candidato extremeño Óscar Fernández Calle. Se deja caer que a Guardiola y Abel Bautista, secretario general del PP, podría acompañarle alguien de la dirección nacional. Todo apunta a que será el secretario general Miguel Tellado quien asuma ese rol. "Partimos de la desconfianza mutua", dijo en su intervención Garriga. En esa primera fase "no valen los grandes lemas, proclamas o los verbos futuribles". Exigirán "medidas concretas, ideas y un plan de gobierno". Apuntan a la necesidad de "cesiones por ambos lados, pero con el objetivo de que lo acordado sea claro para los españoles".

Garriga evita hablar de cargos en un hipotético Gobierno. Quiere pactar antes "garantías para que se cumpla" todo lo anterior. Se plantean "incluso levantar actas de lo que se habla en las reuniones" para que haya claridad. Y es que uno de los principales problemas es el cruce de acusaciones este mes. Desde el PP se ha trasladado que Vox ha bloqueado interesadamente los acuerdos por los procesos electorales cuando estaba la mayoría de cuestiones pactadas "a falta de unos flecos". "Tenemos voluntad" y "mano tendida" para un acuerdo.

Garriga aparca la entrada a los gobiernos pero desde Vox aún no se descarta. Se quiere priorizar el programa y el acuerdo

En la segunda fase no se tratarán nombres o responsabilidades. Sino cómo se puede ejecutar el programa consensuado de la mejor forma. Garriga negó cuestiones como que hayan pedido tres consejerías y una vicepresidencia, las competencias de Agricultura, Economía o Industria e Interior. También el control de la radiotelevisión pública. "Es absolutamente mentira si lo leen. No vamos a hablar de puestos, primero del qué y luego del qué se va a hacer". El objetivo de esto, insiste, es "lanzar a la papelera" las políticas del PSOE en ambas regiones.

El vicepresidente y secretario general puntualizó que no puede haber un reseteo completo porque "el PP ya sabe lo que queremos", en todo caso. "Saben cuáles son nuestras líneas estratégicas". Entre ellas, Vox viene recalcando que quieren que las políticas pactadas tengan un presupuesto propio para poder implementarlas en su totalidad. La duda es si demandarán dirigir carteras para afianzar ese compromiso. En el PP lo dan por hecho. El presidente de Vox, en una entrevista en enero, aseguró que quieren entrar en los Gobiernos. En Aragón también se ha lanzado. Allí Alejandro Nolasco acompañará en las conversaciones a Lluís. Fuentes de Vox recalcan que por ahora "se aparca" la decisión de entrar, pero no hay una renuncia.

Ortega no da un paso al lado y Vox guarda silencio

El asunto se da en medio de la crisis interna generada el miércoles pasado, a última hora de la noche, cuando el partido suspendió cautelarmente de militancia al portavoz madrileño y diputado nacional, Javier Ortega Smith. La decisión se dio al decretarse desde el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) -el máximo órgano del partido- la destitución de Ortega como portavoz y su relevo por la concejal Arantxa Cabello, la negativa del concejal a dar ese paso. Por "desacatar" la decisión. El viernes Ortega se reafirmó como portavoz y aseguró que daría la batalla interna, e incluso judicial. Y este lunes, en una comparecencia de prensa desde el Palacio de Cibeles, insistió.

Según Ortega, no existe ninguna petición formal de sus cuatro compañeros para que se produzca ese cambio y eso le hace poder mantenerse en el puesto. Si no contase con el respaldo de sus compañeros, lo haría. Lo cierto es que Ortega compareció solo. El grupo estaría dividido en dos: Cabello y Fernando Martínez seguirían fieles a Bambú, mientras que con Ortega estarían la portavoz adjunta -y díscola con Abascal- Carla Toscano, e Ignacio Ansaldo. Ortega cuenta con mayoría. Durante esa comparecencia de Garriga, el responsable jurídico del Ayuntamiento recibió los ceses temporales de militancia de Toscano y Ansaldo, decretado por el Comité de Garantías del partido. Toscano reaccionó en X.

Garriga prefirió dejar esas tareas al Comité y centrarse en dar respuesta a los españoles que "siguen sufriendo la calamidad del Gobierno". "Tenemos órganos independientes que están analizando el no cumplimiento de la orden. Dirán algo cuando lo estimen oportuno", señaló Garriga, que afirmó que las órdenes las tienen que cumplir desde el afiliado 6 -Ortega portó su carnet de afiliado, con ese número, en la rueda de prensa- hasta el 86.000. Garriga sí aseguró que desde 2014 "Vox dice lo mismo. Lo impulsaron millones de españoles como fruto del hartazgo. A medida que ha pasado el tiempo se ha ido comprobando el apoyo popular". Desde hace meses Ortega, de hecho, viene denunciando que el partido se ha alegado de sus valores fundacionales.

Garriga trasladó que desconocía esas notificaciones para Toscano y Ansaldo, pero dijo que "si hay un mínimo de sospecha de que no se cumplen" las directrices nacionales, "no tengo dudas de que se les suspenderá". Él mismo envió la carta la semana pasada al consistorio trasladando la decisión de suspensión cautelar de Ortega.

El asunto está en manos del Comité de Garantías, que se mueve independientemente del CEN. No se dan plazos para que se termine el procedimiento y se determine si la suspensión cautelar debe reafirmarse o retirarse. Desde el partido explican que ante una decisión de esa dirección en base a su designación por la militancia y al cumplimiento de los fijado en los estatutos no se cumple, entra en acción Garantías. Mientras que los estatutos dan competencias a la dirección para sustituir a portavoces, tal y como recalcó Garriga en su intervención, no es la primera vez que se ha consensuado. Ortega, insiste en que la decisión no es política, sino personal.

Grupo partido, a diferencia del criterio de Ortega

La sanción temporal a sus dos compañeros sí refleja un grupo municipal partido. Situación similar se ha dado durante esta legislatura en el Parlament de Baleares, con el cisma con parlamentarios e incluido la anterior portavoz, ambos en el Grupo Mixto. Por ahora, Ortega evita irse al Mixto municipal y asegura que este miércoles acudirá al pleno municipal como portavoz de Vox. Desde el Ayuntamiento se desmarcan de tomar cualquier decisión. El propio alcalde, del PP, José Luis Martínez Almeida, calificó el viernes el asunto de "lío descomunal". Pero advirtió: "Es una situación que deben resolver sus concejales a través de sus trámites internos". Sí aseguró que en ese comunicado de Garriga se puntualizaba que Cabello era la nueva portavoz, pero ningún concejal del grupo lo reafirmaba. "El lío lo tiene Vox, no el Ayuntamiento", sentenció a la espera de novedades.

Abascal, en una intervención ante los medios desde Arévalo (Ávila), se suscribía a las palabras de Garriga y evitaba la cuestión. "Estoy aquí para hablar de los problemas de los ciudadanos, como la inseguridad. No podemos mirarnos el ombligo", trasladaba restando relevancia al asunto, algo que arrancaba el aplauso de decenas de asistentes a ese recorrido urbano previo al mitin preelectoral de esta tarde en Salamanca.