Bambú tuvo en sus manos el documento marco del PP donde se concretaban las líneas maestras de su política de pactos con el que pretendían allanar el camino hacia un entendimiento con Vox. De ahí que en la sede nacional de los populares no se entienda muy bien el estallido de Santiago Abascal, cuando afirmó este martes que se les trata como si fueran unos "salvajes". Tampoco lo entienden en el contexto de una charla telefónica con Alberto Núñez Feijóo en que más allá de las formas cordiales fue una conversación "larga, fructífera y esclarecedora", para abrir un escenario "en que el pacto es posible", según narró el presidente del primer partido de la oposición en Onda Cero.
Los populares quieren ir con pies de plomo y no entrar en una nueva guerra con Vox cuando la intención es justamente la contraria. Y no detectaron ninguna reacción adversa cuando se les entregó el documento marco "mucho antes de que lo tuviera la prensa", indican fuentes populares a El Independiente sin querer dar más pisteas. Ahora todo está pendiente de que se desbloqueen las conversaciones en Extremadura, a lo que se ha comprometido Vox, aunque la dureza de Abascal parece un paso atrás, una vez que el PP ha colocado la pelota en el tejado de los ultras. La intención de los populares era constructiva dado que hasta tres gobiernos autonómicos dependerán de la capacidad de entendimiento entre ambas fuerzas.
Azcón se reunió ayer con Miguel Tellado
Además de Extremadura, están Aragón y Castilla y León, con elecciones el 15 de marzo. Ayer mismo el presidente aragonés en funciones, Jorge Azcón, se reunió con el secretario general de su partido, Miguel Tellado, en Génova. En su entorno se limitaron a señalar que ambos analizaron "el contexto postelectoral y nada más", pero ese "contexto" está mediatizado por la necesidad de un pacto con Vox para poder ser reelegido presidente. Los 67 electos aragoneses deben adquirir su condición de diputados para el martes 3, en que se constituyen las Cortes autonómicas. Una de las peculiaridades del sistema aragonés es que la cuenta atrás empieza a contar desde la constitución de las Cortes, por lo que la fecha tope para alcanzar un acuerdo postelectoral es el 3 de mayo antes de ir a una convocatoria automática de elecciones. Quien presida la cámara regional tendra diez días como tope para proponer candidato a la presidencia del ejecutivo autonómico, esto es, el 13 de marzo.
El aragonés contaba a priori con mucho menos tiempo para alcanzar un pacto con Vox que María Guardiola. Pues aunque las elecciones extemeñas se celebraron el 21 de diciembre, el parlamento regional no se constituyó hasta el 20 de enero y el plazo de dos meses no empieza a contar hasta el mismo día 3 de marzo, cuando se celebra la primera sesión de investidura de la baronesa popular. Se da la paradoja de que, si finalmente no hubiera un acuerdo en ninguna de las dos comunidades, repetirían elecciones el mismo día, esto es, el 28 de junio, interfiriendo ya con la convocatoria andaluza, a falta de fecha pero, muy probablemente ese mismo mes.
Gobierno monolor de Feijóo
Los populares han decidido no disimular su disposición a gobernar con Vox en las comunidades, bajo el argumento de que los votantes de uno y otro partido no quieren el choque permanente sino un acuerdo que vaya achicando los espacios al PSOE de Pedro Sánchez. Y aunque el documento marco redactado por el PP sólo alude a los ejecutivos autonómicos, es evidente que Feijóo necesitará de Abascal si aspira a gobernar, eso sí, en su caso con un gobierno monocolor, insiste tanto Feijóo como su más fiel escudero, Miguel Tellado.
El secretario general del PP explicó en Telecinco que mantienen la vigencia del compromiso lanzado por Feijóo en el congreso nacional popular de juliio, esto es, nombrar un gobierno monocolor sin "cordones sanitarios" salvo con Bildu. Los ejecutivos de coalición "son malos", dijo el número dos de Génova, eso no obsta, agregó, la voluntad "plena" de acuerdo con el partido de Abascal porque ambas formaciones"tienen sentido de Estado".
La función de Génova es "ser catalizadores de ese acuerdo; ser capaces de dar estabilidad" a las comunidades
Sin embargo no hacen ascos a alianzas en los gobiernos autonómicos, cuyas conversaciones "serán lideradas por los presidentes autonómicos", esto es, Guardiola, Azcón y, llegado el caso, Fernández Mañueco en Castilla y León. La función de Génova es "ser catalizadores de ese acuerdo; ser capaces de darle estabilidad" a estos territorios porque "para incertidumbres ya está el PSOE". Incluso se atrevió a afirmar que "Vox también tiene intención de llegar a esos acuerdos", a pesar del estallido de Abascal.
Los populares "esperan altura de miras" por parte de Bambú y eso incluye pactos presupuestarios para sostener las legislaturas autonómicas. Porque para gobernar sin presupuestos "ya está el PSOE", repitió en una especie de latiguillo. Tellado, que mantiene una buena interlocución con Vox y que desde el principio abogó por normalizar los pactos con un partido al que le cuesta calificar de ultraderecha, defendió en la misma entrevista que "son más las cosas que nos unen. Estamos abocados a entendernos. Hay mucho votante que quiere un cambio en España y no poemos defraudar a los millones de españoles que quieren estabilidad".
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