A seis días de que se agoten los plazos para una investidura en Extremadura, con el 3 de marzo como fecha tope para una primera votación según los plazos dados desde la conformación de la Asamblea regional, los vaivenes y sobresaltos de Vox con el PP complican que haya un pacto de gobierno pronto. Desde el PP consideran que es prácticamente imposible que se llegue a un consenso programático con Santiago Abascal antes de ese límite. No hay muchas diferencias con el criterio de Bambú, donde se afirma que primero tienen que sentarse a definir un calendario de reuniones con María Guardiola y determinar los equipos de negociación.
Tras ello se deben abordar dos fases, sostienen. Primero una en la que se establezca qué se quiere hacer: los ejes de la legislatura y el programa a implementar. Una vez superado ese paso, creen que debe abordarse el nombre de las personas que deben pilotar las competencias que pueden darle cumplimiento a esos objetivos. Es decir, las carteras de gobierno. Vox por ahora "aparca" la reclamación de puestos en el Gobierno extremeño. Esperarán a que esté definido todo lo anterior. Se niegan filtraciones por parte del PP previas. Entre ellas la demanda de las carteras de Agricultura, Interior, Industria y Economía, así como el control de Canal Extremadura, la radiotelevisión pública. "No crean nada", clamó Ignacio Garriga el lunes.
El PP espera que las negociaciones se alarguen hasta que terminen el ciclo electoral el 15 de marzo en Castilla y León
Para abordar esas conversaciones el equipo negociador de Vox estará compuesto por la adjunta de Garriga -que dará el aval definitivo de darse el pacto- en la secretaria general, Montserrat Lluís, como representante nacional, y el candidato extremeño Óscar Fernández Calle. Se valora como muy probable que a Guardiola y a su segundo en el partido, Abel Bautista, se una el secretario general Miguel Tellado en representación de Génova.
Hay desconfianza mutua
Garriga abogó este lunes desde la sede nacional de Vox por "reiniciar" las negociaciones en la autonomía, lo que complica la celeridad para un pacto. El PP anteriormente había asegurado que la mayor parte del acuerdo estaba listo a falta de "unos flecos" y que Vox bloqueó interesadamente por las elecciones de Aragón. Salvo sorpresa, el dialogo empezará de cero. Incluso se defiende desde Vox algún método en el que queden registradas esas conversaciones, como actas, y que no haya filtraciones. Que todo se aborde con discreción.
Además de ese reinicio, se parte de un escenario de relaciones muy deterioradas entre partidos autonómicos: en la legislatura anterior, en la campaña electoral -con cruce de acusaciones como "machistas" o la definición de Guardiola como "la Irene Montero de Extremadura"- y en ese intento previo en enero por negociar. El PP extremeño está en la diana de Vox a diferencia de otros enclaves como en Aragón, lo ven más vinculado a esas políticas progresistas que denuncian por la defensa de políticas de género, entre otros. Sorprende en Bambú que luego se adhiera al "feminismo de Vox".
Apenas hay confianza y reencontrarse va a llevar tiempo. También los debates al margen de los puntos comunes. Desde Vox admiten que va a tener que haber "cesiones por ambos lados", pero esperan que el PP respete a sus votantes. En esos términos es donde va a haber más inconvenientes para precipitar ese pacto.
En Vox no gusta nada que se sugiera en el documento marco que trabajan fuera de la legalidad. De lo contrario, afirman, no haría falta especificarlo
Esa falta de confianza se acreditó en las últimas 48 horas. Primero con el lanzamiento de las líneas rojas que impone Génova para adentrarse a esa conversación y prosperar. Unas líneas que conforme avanzó la jornada de ayer pasaron a tener varios rangos. Se expusieron como ejes troncales en un inicio para luego pasar a ser un "punto de partida" no inamovibles como definió Tellado posteriormente.
Después, se acreditó ese un nuevo deterioro entre formaciones con el tono empleado por Abascal durante una entrevista en Antena 3. Se apreciaba un paso atrás tras el avance dado el domingo, cuando Feijóo y Abascal conversaron más de una hora por teléfono, y después de comunicar ambas formaciones que se volvían a sentar.
Que establezcan "un marco como si estuviesen pactando con salvajes y pretendiendo domar a Vox creo que no es correcto, es empezar con mal pie". "Lo tengo que decir públicamente. No puedo engañar a nadie", dijo Abascal contundentemente, con mucha dureza. Consideró al mismo tiempo una "ofensa" para María Guardiola -y Jorge Azcón, por extensión a Aragón- que se de por descontado que vaya a negociarse alguna ilegalidad. "Entiendo que no lo van a hacer. Si uno va a pactar con el PSOE o con Junts tiene que tener esas prevenciones", sí justificó el presidente de Vox.
Este primer paso del PP ha generado descontento en la dirección de Vox, aunque desde Génova no se entiende. Creen que es bueno que haya unos mínimos para abordar las negociaciones múltiples, sobre todo después de que Vox diga que 'el PP dice cosas distintas dependiendo del enclave'. Fuentes de la cúpula de Vox se remiten a la existencia del propio marco legislativo español, que ya condena sobrepasar los límites, para afear el movimiento de Génova.
El compromiso de pacto dicen en Vox sigue estando ahí siempre que se respete al electorado. Pero se advierte que estos giros del PP más allá de desgastar al electorado de toda la derecha, pueden hacer que se "agote del todo" a Vox y su mano tendida. "Somos nosotros quienes tenemos los votos que necesita el PP", recuerdan los de Abascal. Pese a ese descontento manifestado en privado, como publicamos hoy en El Independiente, el PP habría adelantado a Vox el texto con sus ejes para un acercamiento mucho antes de que estallase Abascal y previa difusión pública del decálogo.
Dentro del documento hay otras alusiones que no gustan a Bambú, como lo relacionado al respeto institucional y de la Corona. Se hace en un momento en el que Vox ha rebajado notablemente su presencia en actos donde coincide Casa Real o el propio Felipe VI con el Gobierno, que son la inmensa mayoría de eventos políticos. Se justifica por no querer compartir espacios con un "Gobierno corrupto", para no "blanquearlo".
Lo cierto es que hay quien asegura que esas distancias con la monarquía son intencionadas mientras se azuza el voto de los descontentos y el más antisistema. Desde el partido no se renuncia a la defensa de la Corona, pero no gusta el trato con Sánchez y su Gobierno. El PP se niega que esto sea un toque de atención directo a Vox, y lo enmarca como un compromiso en vistas de que el PSOE tiene en Moncloa a ministros que rechazan el modelo de Estado.
Los populares creen que el contenido del documento ha "descolocado" a Vox pese a tenerlo con tiempo, y que la reacción de Abascal ha sido desproporcionada pero no impedirá sentarse a negociar. Se confía en avanzar y cerrar lo antes posible un pacto.
Las inminentes elecciones de Castilla y León
Sobrevuelan, en todo caso, las dudas sobre un interés real de Vox y Abascal de cerrarlo todo antes de las elecciones de Castilla y León, para las que faltan dos semanas y media. De ahí ese primer paso con el documento para evitar que Vox siga dilatando. En algo más de una semana empezará la campaña electoral, que volverá a tensionar a ambas formaciones. Tanto en la de Extremadura como en la de Aragón Abascal, implicado desde mucho antes como sucede ahora en este tercer enclave para movilizar, viene cargando contra los populares. Les acusan de ser una "estafa" para los electores y de respaldar políticas similares a las del PSOE. "Ya bloquearon hasta Aragón", determinan desde el PP, haciendo entrever que esperan que se alarguen los plazos hasta que acabe la contienda.
Si finalmente no prospera la investidura en Extremadura el martes que viene, tendrán que transcurrir 48 horas hasta el jueves para una segunda votación donde valdría mayoría simple. Vox no contempla dar por adelantado sus votos si no se cierra todo antes. Una vez pierda las dos votaciones el PP, se iniciará una contrarreloj de dos meses en las que Guardiola podrá someterse a tantas investiduras como quiera. En esos dos meses habrán transcurrido los comicios de Castilla y León y se abrirá la oportunidad de tres negociaciones simultáneas en las que la implicación nacional será crucial.
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