El perfil del terrorismo yihadista en España está cambiando de forma acelerada en los últimos años. Si antes la imagen predominante era la de adultos que se radicalizaban tras largos procesos ideológicos, hoy el fenómeno presenta un rostro cada vez más joven. Según el Anuario del Terrorismo Yihadista 2025, publicado por el Observatorio Internacional de Estudios sobre Terrorismo (OIET), casi la mitad de los detenidos por actividades vinculadas al yihadismo en España durante el último año tenía menos de 25 años.

PUBLICIDAD

El dato marca un punto de inflexión generacional que los autores del informe describen como una tendencia ya consolidada. “Podemos afirmar que prácticamente la mitad de los detenidos en España por su implicación en actividades yihadistas en 2025 tenía menos de 25 años”, señala el estudio, que cifra ese porcentaje en el 48%, incluyendo trece menores arrestados a lo largo del año.

PUBLICIDAD

La evolución resulta especialmente significativa si se compara con años anteriores. En 2020, la franja de edad predominante entre los detenidos se situaba entre los 32 y los 38 años. Cinco años después, el grupo mayoritario ha pasado a concentrarse entre los 18 y los 24. Además, en 2024 los menores de 25 representaban el 40% de los arrestados, por lo que el incremento confirma una tendencia que se sostiene a lo largo del tiempo.

Radicalización temprana y digital

El informe vincula directamente este rejuvenecimiento del perfil yihadista con el papel del entorno digital. La expansión de las redes sociales, plataformas de mensajería y espacios online ha transformado los procesos de radicalización, facilitando que se produzcan a edades cada vez más tempranas.

“El incremento de menores y jóvenes en actividades yihadistas en España responde al propio contexto en el que las nuevas tecnologías están jugando un papel fundamental a la hora de iniciar procesos de radicalización”, recoge el análisis.

A diferencia de etapas anteriores, en las que la captación requería estructuras físicas o contactos personales prolongados, hoy buena parte de la actividad delictiva asociada al yihadismo se desarrolla en plataformas y redes sociales. La difusión de propaganda, el adoctrinamiento online, el enaltecimiento del terrorismo o la autocapacitación constituyen algunos de los delitos más habituales entre los jóvenes detenidos.

El propio estudio subraya que “la mayoría de jóvenes detenidos por actividades yihadistas en España son consecuencia de la actividad delictiva desarrollada en el ciberespacio”.

Menores: de excepción a realidad estructural

Uno de los elementos que más preocupa a los analistas es la normalización de las detenciones de menores. Lo que hace apenas unos años se consideraba un fenómeno excepcional se ha convertido en una constante operativa para las fuerzas de seguridad.
“La detención de menores implicados en actividades yihadistas en España ha dejado de ser una tendencia para convertirse en una realidad”, advierte el anuario. Solo en 2025 fueron arrestados trece menores en distintas operaciones policiales.

Entre los casos documentados aparecen adolescentes que realizaban labores de adoctrinamiento dirigidas a otros jóvenes, tanto en internet como en entornos físicos. Algunos habían desarrollado procesos completos de autoradicalización antes incluso de alcanzar la mayoría de edad.

Este fenómeno refleja un cambio profundo en la naturaleza de la amenaza. El terrorismo yihadista ya no depende exclusivamente de estructuras organizadas o células dirigidas desde el exterior, sino que se alimenta cada vez más de individuos que actúan tras procesos autónomos de radicalización ideológica.

El anuario sitúa este cambio dentro de una transformación más amplia del terrorismo yihadista en Occidente. Aunque organizaciones como Estado Islámico o Al Qaeda han perdido capacidad logística para planificar atentados complejos en Europa, su influencia ideológica sigue siendo elevada.

Según el análisis, el nuevo paradigma se caracteriza por individuos que actúan inspirados por estas organizaciones sin mantener vínculos formales con ellas. “En la inmensa mayoría de los casos, el único nexo entre los individuos implicados y la organización terrorista es el influjo ideológico”, señala el documento. Este modelo dificulta la detección temprana, ya que reduce las señales tradicionales asociadas a la actividad terrorista organizada.

Un perfil juvenil transversal

El rejuvenecimiento del fenómeno no se limita al género masculino. El estudio detecta patrones prácticamente idénticos entre hombres y mujeres detenidos. La franja de edad más frecuente en ambos casos se sitúa entre los 18 y los 24 años, y el porcentaje de mujeres menores de 24 alcanza el 50%, muy similar al 48% registrado entre los hombres.

Los perfiles también comparten características similares. Se trata de jóvenes activos en redes sociales, con procesos de radicalización acelerados y con una actividad centrada principalmente en la esfera digital. Entre los ejemplos recogidos figuran jóvenes implicadas en la difusión de propaganda o en labores de captación online dirigidas a otras mujeres, lo que evidencia la diversificación de roles dentro del ecosistema yihadista contemporáneo.

El informe concluye que el crecimiento de esta “Generación Yihad” plantea desafíos inéditos para las políticas de prevención y seguridad. La implicación de menores obliga a combinar estrategias policiales con enfoques educativos, sociales y tecnológicos capaces de detectar procesos de radicalización temprana.

Además, la amplitud de perfiles, que abarca desde adolescentes hasta personas mayores, demuestra que el acceso universal a internet ha ampliado el espectro de individuos susceptibles de involucrarse en actividades relacionadas con el terrorismo.
“El ciberespacio es el ámbito en el que en la actualidad se comete la inmensa mayoría de los delitos relacionados con la actividad yihadista en España”, señala el estudio, subrayando cómo la democratización tecnológica ha transformado el fenómeno.