El hijo mayor y heredero del sah iraní depuesto en 1979 por la Revolución Islámica, Reza Pahlaví, ha pedido este domingo a los funcionarios que aún permanecen en el régimen de los ayatolás que se "rindan" y le "declaren su lealtad". En su afán por liderar el cambio en el país, Pahlaví busca encabezar el proceso de transición tras el vacío de poder.

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Pahlaví, que reside en Estados Unidos, ha asegurado que los iraníes derrocarán al régimen de la República Islámica, el cual, a su juicio, "está dando sus últimos suspiros" después de que las operaciones de Estados Unidos e Israel acabaran con la vida del líder supremo, el ayatolá Ali Jameneí.

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El plan de Pahlaví para un nuevo Irán

"Mi mensaje a los funcionarios que quedan en esta república del terror es el siguiente: Ríndanse a la nación iraní. Declaren su lealtad a mi programa y al sistema de transición", afirmó en un vídeo y un comunicado publicado en la red social X. El heredero subrayó la necesidad de entregar el gobierno "sin más derramamiento de sangre".

El hijo de Mohammad Reza Pahlaví ya había adelantado sus intenciones en un editorial en el diario The Washington Post, donde prometió impulsar una nueva constitución redactada y ratificada por referéndum, seguida de elecciones libres bajo supervisión internacional.

Deslegitimación del sucesor de Jameneí

"Cualquier intento por parte de los restos del régimen de nombrar a un sucesor de Jameneí está ya condenado al fracaso", recalcó Pahlaví. Según el heredero, cualquier figura que intente ocupar el cargo carecerá de legitimidad y será considerada cómplice de los crímenes del régimen.

Asimismo, ha hecho un llamamiento al pueblo de Irán para que muestre su apoyo al derrocamiento de la República Islámica mediante cánticos nocturnos, instando a la población a estar preparada para una "presencia masiva y decisiva en las calles".

Llamada a las fuerzas de seguridad y la diáspora

Pahlaví también ha solicitado a los iraníes en el extranjero que redoblen sus esfuerzos para exigir la caída del sistema. Por otro lado, ha pedido a las fuerzas policiales y de seguridad que utilicen sus armas para "proteger a los iraníes de los mercenarios" que aún defienden a los ayatolás.

Tras la muerte de Jameneí, Irán ha quedado dirigido provisionalmente por un consejo de transición formado por el presidente, Masud Pezeshkian, el jefe del Poder Judicial, Golamhosein Mohseni Eyei, y el ayatolá Alireza Arafi, miembro del Consejo de los Guardianes.