La conversación entre el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, y el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, el pasado 23 de febrero se produjo a iniciativa del número tres de la Administración Trump y fue tramitada a través del nuevo embajador estadounidense en nuestro país, Benjamin Leon Jr, según ha podido saber El independiente de fuentes populares. Por ello, el malestar indisimulado que viene expresando el titular de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, por esa conversación con el argumento de que Feijóo prefirió hablar con Rubio y no "con el ministro de Exteriores de España" carecería de fundamento. Y más habida cuenta que fue varios días antes del ataque de Estados Unidos a Irán.

Y es que Albares lleva desde el miércoles poco menos que saltando como un resorte ante la pregunta de si su Ministerio o el presidente del Gobierno se han puesto en contacto con el primer partido de la oposición para informarle de la situación creada tras el ataque de Estados Unidos a Irán, la respuesta de España y las consecuencias mundiales que tiene una nueva vulneración del derecho internacional. Un diálogo sobre cuestiones de Estado que debería ser habitual entre quien gobierna y quien es alternativa de gobierno.

Este miércoles, en "La hora de la 1", a la pregunta de si tienen intención de hablar con el líder del PP u otro interlocutor de Génova, el ministro apeló a que "el Partido Popular no me ha llamado. He visto que el señor Feijóo ha llamado al ministro de Exteriores de los Estados Unidos (Marco Rubio) pero he visto que no al ministro de Exteriores de España, que es el de su país", argumento que reiteró este jueves en "Las mañanas" de RNE.

La iniciativa de Rubio responde, según Génova, a que Feijóo "será presidente de España a corto plazo"

Albares dijo esperar "otra actitud del primer partido de la oposición y viendo las declaraciones por parte del señor Feijóo, veo que el PP sigue siendo, igual que con Irak, el partido de la guerra". Ese es otro de los eslóganes rescatados por Moncloa junto con el "No a la guerra", enarbolado por Pedro Sánchez en su declaración institucional. Todo muy revival.

Ante esta andanada, Génova no sólo explica que "la llamada la decide la secretaría de Estado y la plantea una vez ha llegado el nuevo embajador" estadounidense, sino que esa iniciativa responde a la asunción, por parte de la Casa Blanca, de que el líder del PP "será presidente de España a corto plazo" y que ese es el auténtico motivo del enfado del Gobierno socialista.

Es Vox, y no el PP, el partido de referencia de Trump y el movimiento ultra MAGA

Desde el cuartel general de los populares agregan que el secretario de Estado de Estados Unidos "no dedica media hora de conversación con el líder de la oposición de España" si no es porque, "al margen de las discrepancias con Trump, nos concede un rango superior". Y todo ello sin olvidar que es Vox, y no el PP, el partido político de referencia del movimiento ultra estadounidense MAGA. Adeemás Santiago Abascal cierra filas con el presidente estadounidense incluso cuando amaga con poner en jaque a los sectores productivos de nuestro país.

La última andanada del inquilino de la Casa Blanca ha sido amenazar con cortar cualquier tipo de relación comercial con nuestro país. ¿El motivo?, no dejarle usar las bases de Rota (Cádiz) y Morón (Sevilla) en su nueva ofensiva militar contra la teocracia de los ayatolás, bases desde las que sí operaron en junio pasado para la operación "Martillo de medianoche". Y aunque aún no se ha concretado esa amenaza comercial, y puede que finalmente quede en nada, "fuera de España asumen ya que Sánchez está de salida, que no será el presidente a futuro", sino que Feijóo será quien llegue a Moncloa "a corto plazo", inisisten en el equipo del líder del PP.

Feijóo trasladó a Rubio que una de sus prioridades sería "el fortalecimiento del vínculo transatlántico"

Feijóo y Rubio mantuvieron una conversación telefónica el pasado 23 de febrero, antes del ataque contra Irán. Repasaron las relaciones bilaterales y el líder del PP le trasladó que su propósito en materia exterior "es hacer de España un país fiable para sus aliados". También que, de llegar al Gobierno, tendría como prioridad "el fortalecimiento del vínculo transatlántico y el refuerzo de la seguridad de Occidente frente a las actuales amenazas". Venezuela y Ucrania también fueron objeto de un rápido repaso, con una apelación a la soberanía e integridad territorial de Ucrania "y la necesidad de que Europa y Estados Unidos mantengan una posición unida y decidida en defensa de la paz, la libertad y la seguridad del continente europeo", según informó el PP entonces.

Una conversación que, a la luz de las palabras de Albares, cayó como bomba en la sede de Exteriores, aunque, conforme a la versión que ofrece Génova, no fue Feijóo quien telefoneó a la Casa Blanca, sino al revés. Ese es el argumento al que se aferra el ministro para justificar la falta de comunicación con el primer partido de la oposición. Ni el jefe del Ejecutivo ni su ministro han hecho el más mínimo intento de informar al PP sobre la posición de nuestro país en un conflicto que se puede cronificar, como Gaza o Ucrania.

La reunión del embajador estadounidense con Margarita Robles, origen de la confusión

El nuevo embajador estadounidense está muy activo a pesar de las dificultades objetivas en las relaciones entre ambos países. De hecho, el miércoles fue recibido por la titular de Defensa, Margarita Robles, en la sede del Ministerio, mismo día del "No a la guerra" y de la "foto de las Azores" resucitados por Sánchez. Hay quien residencia en este encuentro la confusión en torno al supuesto respaldo español a la intervención armada de Trump en Irán, según verbalizó la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt. Otra cosa es que los estadounidenses interpreten en esa clave el envío de la fragata Cristóbal Colón y de un buque de aprovisionamiento a Chipre, país de la Unión Europea atacado por Irán.

La incomunicación entre Moncloa y Génova es total. Hubo un amago de apertura tras anunciarse una ronda de contactos con los grupos parlamentarios a cuenta de un hipotético envío de tropas a Ucrania en un no menos hipotético escenario de paz. El encuentro previsto entre Sánchez y Feijóo para el 19 de enero saltó por los aires tras la tragedia ferroviaria de Adamuz (Córdoba) y ni de un lado ni de otro han tenido ya ningún interés en retomar esa agenda.