Irán e Israel intercambiaron esta madrugada nuevos ataques de misiles y bombardeos aéreos que han golpeado tanto Teherán como Tel Aviv, en el arranque del octavo día de guerra y con el telón de fondo de una escalada regional que ya ha dejado más de un millar de muertos en territorio iraní y ha activado alertas en varios países del Golfo.

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Irán lanzó durante la madrugada de este sábado una nueva oleada de ataques dirigidos contra Tel Aviv y “el corazón de los territorios ocupados”, en la que tres misiles alcanzaron sus objetivos, según la agencia Tasnim, vinculada a la Guardia Revolucionaria. Las Fuerzas de Defensa de Israel informaron de la detección de misiles disparados desde territorio iraní y aseguraron que sus sistemas defensivos estaban operativos para interceptar las amenazas. De acuerdo con las cifras difundidas por Teherán, los ataques iraníes contra Israel han causado hasta ahora diez muertos, mientras que en Irán se contabilizan al menos 1.332 civiles fallecidos y miles de heridos desde el inicio de la campaña aérea estadounidense e israelí.

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Bombardeos masivos israelíes sobre Teherán

La respuesta israelí se tradujo en una nueva oleada de bombardeos “a gran escala” contra la “infraestructura del régimen terrorista iraní” en Teherán y otras zonas del centro del país, ejecutada por más de 80 aviones de combate guiados por inteligencia, según comunicados castrenses. Entre los objetivos atacados figura la Universidad Imán Hosein, afiliada a la Guardia Revolucionaria y considerada clave en la formación del personal de defensa iraní, que, según Israel, se usaba como centro de reunión de ese cuerpo durante la ofensiva. Los ataques incluyeron también búnkeres subterráneos con misiles balísticos, lanzaderas y centros de mando donde operaban “cientos de agentes del régimen”, incluidos altos cargos, así como el búnker militar asociado al fallecido líder supremo Alí Jameneí, que Israel asegura haber destruido.

Incendio en el aeropuerto de Mehrabad y daños en Irán

Tras los bombardeos, la televisión iraní Press TV mostró un aparatoso incendio en el Aeropuerto Internacional de Mehrabad, en Teherán, con espesas columnas de humo elevándose sobre el aeródromo, aunque sin un balance claro de daños o víctimas. Las autoridades iraníes sostienen que las operaciones de Estados Unidos e Israel han golpeado infraestructuras civiles y ciudades densamente pobladas, y que los ataques aéreos de la última semana han dejado más de 3.000 objetivos destruidos y graves daños en embarcaciones y otras instalaciones. Washington, por su parte, afirma haber neutralizado más de 3.000 objetivos en Irán y destruido o dañado más de 43 embarcaciones en la primera semana de bombardeos, presentándolo como una campaña para degradar la capacidad militar de la República Islámica.

Expansión del conflicto en el Golfo

La escalada tuvo también repercusiones en los países vecinos, donde Irán afirma dirigir sus ataques exclusivamente contra bases e instituciones estadounidenses ubicadas en territorio árabe, como las de Arabia Saudí, Catar o Kuwait. Riad informó este sábado de que había derribado al menos dos misiles balísticos dirigidos contra la base aérea Príncipe Sultán e interceptado cuatro drones que tenían como objetivo el campo petrolífero de Shaybah, mientras que Abu Dhabi reportó un “incidente menor” sin heridos por la caída de restos de los aparatos interceptados. En Baréin sonaron las sirenas de alerta aérea y las autoridades pidieron a la población mantener la calma y buscar refugio seguro ante la posibilidad de nuevos ataques.

En el plano diplomático, el ministro iraní de Exteriores, Abás Araqchí, insistió en que los ataques de Teherán en países árabes se dirigen contra posiciones estadounidenses y acusó a Washington de utilizar “las tierras de nuestros amigos árabes” para bombardear a civiles iraníes, una agresión a la que, dijo, la República Islámica no renunciará a responder. El embajador iraní ante la ONU, Amir Saeid Iravani, recalcó que su país “nunca renunciará” a su soberanía y seguirá defendiéndose frente a Estados Unidos e Israel, en un contexto en el que el conflicto ya ha provocado heridos entre los cascos azules de la ONU en el Líbano en medio de los choques entre Israel e Hizbulá. Mientras tanto, Washington estudia medidas para contener el encarecimiento del crudo, incluida la posibilidad de aliviar sanciones al petróleo ruso y un programa de la Corporación Financiera para el Desarrollo de Estados Unidos que cubriría hasta 20.000 millones de dólares en pérdidas ligadas a la inestabilidad en el estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del petróleo mundial y grandes volúmenes de gas natural licuado.