Los militares españoles que se encontraban ubicados en la "posición avanzada" 9-64 sobre la línea divisoria entre Líbano e Israel han sido trasladados durante estos últimos días a la base 'Miguel de Cervantes' tras los intensos bombardeos entre Hizbulá e Israel. Según ha podido saber El Independiente, unos veinte militares se habrían quedado en la Posición 9-64 coordinando las labores de mantenimiento, y permaneciendo principalmente en los búnkeres debido al alto riesgo.
Más allá de la protección que brinda la base principal 'Miguel de Cervantes' en Marjayún, el contingente español en el Líbano despliega su vigilancia en las denominadas posiciones avanzadas. Estos destacamentos, situados directamente sobre la Línea Azul, la divisoria de facto que separa Líbano de Israel, actúan como los ojos de la ONU en la zona de mayor fricción.
Desde el Ministerio de Defensa apuntan que, aunque se haya realizado una evacuación a la base mayoritaria, no se están plateando que las tropas españolas abandonen el Líbano. "Estamos dentro de una misión", explicaban desde el gabinete de Robles.
Intensos bombardeos
Esta evacuación llega después de dos semanas de "intensos bombardeos" donde las tropas españolas desplegadas a lo largo de la Línea Azul han sufrido una escalada de violencia que ha hecho que tengan que estar "bunkerizados a intervalos" y teniendo que cancelar sus actividades de reconocimiento diarias. Además, la decisión de evacuar a este contingente viene después de que en la última semana se localizara en terreno de las tropas españolas restos de un misil que impactó en las inmediaciones de la base.
Fuentes de la Unifil reconocen a El Independiente un deterioro acelerado de la situación sobre el terreno. Fuentes de la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano (UNIFIL) señalan que el escenario sigue siendo “extremadamente frágil e impredecible” tras los últimos movimientos de las tropas israelíes.
El ejército de Israel ha ampliado su presencia dentro del territorio libanés con nuevos avances en distintos puntos de la frontera. “Hemos observado al menos tres nuevos avances y el número no deja de crecer”, indican, subrayando que la evolución de la situación sobre el terreno cambia constantemente.
La escalada está afectando de forma directa a la operativa de los cascos azules desplegados en el sur del país. “Nuestras fuerzas de paz se encuentran en su mayoría en sus posiciones, pero nuestras actividades operativas se ven gravemente afectadas”, admiten las fuentes, que sitúan como prioridad inmediata la seguridad del personal internacional desplegado en la zona.
Tres cascos azules heridos
En paralelo, la misión intenta mantener sus capacidades logísticas y humanitarias pese a las dificultades. “Estamos centrados en garantizar la protección de nuestro personal y en reabastecer y reforzar nuestras posiciones en todo el sur del Líbano”, explican. Al mismo tiempo, la Unifil asegura que continúa intentando facilitar el acceso humanitario en las áreas afectadas por los combates. El pasado viernes tres miembros de nacionalidad ghanesa de la misión resultaron heridos tras un ataque contra su base en la localidad de Al Qawzah, en el suroeste del país, en medio de intensos intercambios de fuego en la zona fronteriza.
La intensificación de los bombardeos y las incursiones terrestres se produce en paralelo a una nueva oleada de ataques contra posiciones de Hizbulá y a la expansión de la ocupación militar israelí dentro del territorio libanés, en un escenario que ha provocado desplazamientos masivos de civiles y ha situado nuevamente a los cascos azules en el centro de una de las fronteras más volátiles de Oriente Próximo.
En apenas una semana se han registrado ya 500 muertos en Líbano, la mayoría en el sur del país y en los suburbios de Beirut, y más de 667.000 desplazados. El propio ejército israelí ha confirmado la muerte de dos soldados en el sur del Líbano, las primeras bajas israelíes desde la reanudación de las hostilidades.
A pesar de la presión creciente sobre la misión, las mismas fuentes descartan por ahora una retirada o reducción del contingente internacional. “No, eso no está previsto”, señalaron al ser preguntadas por la posibilidad de disminuir el número de cascos azules desplegados en el terreno, aunque admiten que la última semana ha sido “muy difícil” para las tropas de la ONU.
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