El pesimismo se extiende en Podemos a pocos días de las elecciones autonómicas de Castilla y León. Ninguna encuesta publicada da representación a los morados y dentro de la formación, personalidades vinculadas a la campaña ya dan por perdido el único escaño que han venido ostentando desde 2022, respaldado por más de 60.000 votantes que ahora buscarán otro refugio ideológico o irán a la abstención. Se calcula que al menos la mitad sí podrían volver a confiar en la marca que ahora lidera Miguel Ángel Llamas tras su relevo de Pablo Fernández, actual portavoz nacional y secretario de Organización.
De las últimas encuestas que vieron la luz este lunes -ya no se podrán publicar más, aunque internamente las salas de máquinas de los partidos no pararán de hacer métricas-, las atribuciones a Podemos son de cero escaños y entre el 2,1% y el 2,9% de la intención de voto global. El porcentaje mínimo es de 3% por provincia, y la amplia competencia de candidaturas puede propiciar que no todos los que superan ese listón consigan representación. Para fuentes moradas, la competencia es prácticamente imposible para los partidos pequeños, sin un arraigo fuerte. Aunque se consuelan expresando que la inevitable salida, como la que apenas hace un mes se dio en Aragón no tiene por qué tener una lectura negativa.
Para ellos, el votante de Podemos es un votante estatal. Creen que en las próximas generales, la candidatura de Irene Montero logrará un buen músculo de electores. Identifican entre sus seguidores a votantes duales, que en el territorio prefieren otras opciones pero que en unas elecciones nacionales priman las siglas. Frente a ese discurso, cabe recordar que Montero, en las últimas europeas, se hizo con 24.954 votos (2,35%, una cifra muy próxima a las actuales estimaciones) en Castilla y León. Contrasta con esas 61.290 papeletas moradas obtenidas en las autonómicas de 2022.
Desde Podemos aluden a las previsiones de toda la izquierda en general. Señalan el peso que tendrán alternativas territoriales como la Unión del Pueblo Leonés (UPL), que con la única mujer candidata en toda la región puede absorber votos en León. Pero asumen que el PSOE, muy pegado con su candidato al territorio, actuará de contenedor de la izquierda. De al menos la que vaya a votar. Prevén una amplia abstención. De lo que están seguros en Podemos es que IU-Sumar se quedará fuera. Dicen que las encuestas que se han ido publicando dan mejores perspectivas de las que hay para la izquierda alternativa en un territorio díscolo.
Podemos cree que las encuestas están sobreestimando a Sumar y dudan de que vaya a conseguir un procurador en las Cortes
Desde el nacimiento de Podemos en 2014, el máximo de votos de la izquierda a la izquierda del PSOE han sido casi 164.500, lo que supuso 10 escaños -con 2 de IU, y 56.500 votos-. En 2019 bajó a más de la mitad y a 2 procuradores. En precedentes, IU ha podido aspirar a un escaño durante toda la democracia, salvo en 1995, cuando con 5 escaños y 147.000 votos IU se acercó a las cifras de 2015. Se acredita que es un terreno hostil para estas formaciones, con un PSOE consolidado que resiste. A diferencia de Extremadura y Aragón, los socialistas prevén salvar sus muebles perdiendo como mucho dos de los 28 escaños con los que cuentan. No hay posibilidad de declive.
Si la previsión de Podemos se cumple, al partido que pilota Ione Belarra solo le quedará representación en Andalucía (2) -a esperas de las elecciones antes de verano, y sin garantías de retenerlos dado que no van junto a Por Andalucía, sino en solitario-, Extremadura, donde Irene de Miguel es su única representante con la mayoría de socios de IU en Unidas por Extremadura. En Murcia, cuentan con María Marín y en La Rioja no tienen a nadie aunque sí representación por IU. Desde los últimos ciclos electorales se han quedado fuera de Aragón, Madrid, Comunidad Valenciana, Canarias, Castilla-La Mancha, Galicia, Euskadi, Cantabria y Cataluña. También Asturias, donde por conflictos orgánicos su representante Covadonga Tomé dejó el partido.
Yolanda Díaz y Bustinduy se lanzan para movilizar
Sin que hayan trascendido aún las agendas de la semana, fuentes de Sumar acreditan la presencia sobre el terreno en esta recta final de campaña de la vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, y del ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy. También se sumarán otros perfiles como Lara Hernández, coordinadora general de Movimiento Sumar, y Verónica Martínez Barbero. Ya han pasado por allí estos días Antonio Maíllo, coordinador federal de IU, Sira Rego, ministra de Juventud e Infancia, o el ministro de Cultura, Ernest Urtasun.
La coalición entre IU-Sumar, que puja por entrar por primera vez en las Cortes, ven el panorama electoral complicado, aunque "con buena energía" y posibilidades de arañar un escaño complicado que serviría para salvar la papeleta frente a Podemos en esa arena hostil. "Hay que esperar hasta el final", dicen. Se aferran a la ambigüedad de los sondeos. Demoscópicas de corte progresista, como 40dB dejan en duda ese escaño para la coalición de izquierdas. También lo hace Sigmados. Este lunes otros sondeos como GESOP y NC Report ven posibilidad de un escaño. Mientras que el domingo GAD3 predijo esa misma estimación.
La apuesta por la unidad de la izquierda sin Podemos no repercute por ahora en Castilla y León, que verá una división del voto similar en la comunidad por las dos candidaturas, la morada y la magenta. Unidos, el voto superaría los seis puntos.
El protagonismo esta semana de Díaz y Bustinduy tiene una doble lectura. Además de movilizar por su papel de ministros, y en el que no se dejará de lado el marco de 'No a la guerra' y la necesidad de ayudas en un nuevo decreto anticrisis por las consecuencias del conflicto en Irán, se refleja un presente y un futuro dentro de esa alianza de izquierdas que componen Movimiento Sumar, IU, Más Madrid y Catalunya en Comú. Mientras internamente hay un runrún que señala a Bustinduy como el relevo natural del liderazgo de Díaz, después de su paso al lado y su renuncia a competir por la presidencia del Gobierno en las próximas generales, hay gestos que dan a entender una promoción progresiva.
A finales de febrero, Bustinduy defendió el real decreto para "poner coto" a las subidas de precios en contextos de emergencias. Una defensa de topes que se dio después de la tragedia ferroviaria de Adamuz (Córdoba) y de la subida de precios de transportes alternativos como el avión o los coches de alquiler que se dieron tras el accidente. Desde Sumar atribuyen esa labor a su papel como ministro de Derechos Sociales y Consumo. Lo cierto es que regularmente es Yolanda Díaz quien ejerce ese papel en cuestiones importantes, de medidas que salen del Gobierno. Se encargó de defender en pleno el decreto de permisos y ampliación de los cuidados en julio, algo que competía a Bustinduy de igual forma.
A ello, se añade el hecho de que es el propio Bustinduy quien está negociando las condiciones exigidas al PSOE para cimentar un último decreto anticrisis derivado de esa guerra en Irán, que quiere seguir la línea del aprobado por la guerra de Ucrania en abril de 2022.
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