La tendencia de Extremadura y Aragón se frenará este domingo en Castilla y León. Vox no duplicará escaños en estas últimas elecciones convocadas a la espera de Andalucía, pero sí aspira a crecer. "Un par de escaños" sería un buen resultado, se conforman fuentes nacionales. No desvelan qué dicen sus trackings internos, pero las últimas encuestas publicadas sitúan al partido de media en el 20% de la intención del voto, lo que sería un autentico hito para el partido. Por dos razones. La primera, porque nunca antes la formación aspiraba a tales cotas electorales, lo que dejaría claro su tendencia al alza con vista final a las generales del próximo año. La segunda, porque en estos momentos la tensión con los críticos con la dirección alcanza máximos y un resultado inédito serviría a Abascal para defender su gestión.

En la última oleada de ocho sondeos publicados este inicio de semana, salvo NC Report (19,1%), Celeste-Tel (19,4%) y Sigmados (19,8%), el resto sitúan a Vox unas décimas por encima de los veinte puntos con la excepción de Target Point, que le atribuye un 21,3%. En ninguna autonomía la formación lo ha logrado, aunque sí lo hicieron otros nuevos actores políticos durante su etapa de mejor forma. Podemos consiguió un 20,5% en Aragón en 2015. Ciudadanos firmó un 25,4% en Cataluña en 2017. Ambos se movieron entre el 15-19% en la mayoría de casos hasta su venida a menos.

De confirmarse los sondeos, Vox sí subiría algo menos de tres puntos en la comunidad desde sus 17,6% logrados en 2022 y pasaría de los 13 a una media de 16-18 escaños, lo que supondría que Carlos Pollán y Abascal fuesen los 'ganadores' de la noche frente a un PP que aspira a no perder representación, incluso a mejorar de 31 a 32-34 escaños; un PSOE que puja por resistir con sus 28, y una izquierda alternativa, Soria Ya y Por Ávila que sufrirían un descalabro importante a excepción de la leonesista UPL. Además de consolidarse, aumentarían la dependencia del PP de Alfonso Fernández Mañueco, que debería ceder más para lograr la reelección. Algo que en Extremadura está costando sudor y lágrimas y que en Aragón avanza a muy despacio, con discreción.

Manteniendo intacto su base de electores y abriendo nuevos espacios, Abascal demostraría que es inmune a las polémicas internas, pero también a la estrategia de desgaste planteada por el PP esta última semana, después de fracasar el primer intento de investidura de María Guardiola. Dirigentes como el secretario general popular, Miguel Tellado, retrataron a un Vox que vota junto a la izquierda, centrado en el "tacticismo" y que no cumple con el mandato de gobiernos de centroderecha emanado de las urnas. Vox sufrirá en las elecciones su postura de "partido antisistema que bloquea" y que "comparte estrategia con Pedro Sánchez", dijo.

En apenas dos semanas, con la recta final de campaña en el horizonte, la 'tregua' de los populares para "reactivar" las negociaciones autonómicas ha quedado en papel mojado. Las agresiones verbales mutuas se han disparado por ambas partes. Feijóo señaló a Vox este fin de semana: "Hay quien se presenta para no gobernar e impedir que gobierne quien gana. Ser patriota le viene grande". "España le viene grande", le contestó al poco Abascal, que dudó de su liderazgo y de que Mañueco tenga autonomía para negociar después.

Con esos resultados Vox afianzaría su imagen de alta fidelidad por parte de sus antiguos electores y asentaría la idea de que lo importante es la propuesta política y no los liderazgos en un momento en el que se le reprocha las sucesivas purgas internas que han vaciado al partido de dirigentes alternativos de peso. Una propuesta principalmente enfocada en un feroz antisanchismo y en aglutinar al descontento ciudadano. Clave será su permeabilidad en las zonas más despobladas y rurales como Soria, Ávila, Zamora y Palencia, donde anteriormente consiguió solo un escaño por provincia. En campaña, de hecho, Abascal se ha centrado en desprestigiar ofertas provincialistas asegurando que no han conseguido nada en estos años, solo "pactar con el PSOE". El crecimiento también puede venir por lo urbano, especialmente en Valladolid, León, Salamanca o Burgos.

Y crucial se presenta su capacidad de adhesión de nuevos votantes. Se da por descontada una alta incidencia en el público joven, superior en el que vota por primera vez, algo a lo que el PP atiende con preocupación. Especialmente tras su último episodio dentro de Nuevas Generaciones. También se estima captación de abstencionistas, aunque hay diferentes apreciaciones entre las encuestadoras. 40dB prevé una atracción del 8,6% de las más de 700.000 personas que no votaron en 2022, un punto por encima del PSOE y 1,4% del PP. Al contrario, Sigmados le asigna a Vox el 4,7%; 7,3% al PSOE y el 11,2% al PP. A priori no se perciben fugas contundentes de votantes de izquierdas a Vox, muy menores al 3-5% de Extremadura y Aragón.

El mejor resultado durante el peor enfrentamiento

Un resultado contundente como ese 20% serviría por igual a Abascal para marcar liderazgo frente a todo el sector crítico que ahora vuelve a coger fuerza al calor del apartamiento. Frente a Iván Espinosa de los Monteros, presidente de la fundación Atenea, y para el aún diputado por Vox en el Congreso, Javier Ortega Smith. Dos pesos pesados, fundadores de la formación, que han abierto públicamente la veda contra Vox. Tanto la orgánica como la judicial para que la dirección depure responsabilidades.

Espinosa exige una Asamblea Extraordinaria para repensar el partido y las prácticas poco democráticas que aprecia, mientras que Vox lo rechaza y fuentes de la formación aseguran que el mejor congreso posible es la voluntad que el domingo manifestarán las urnas y el apoyo en la calle que vienen teniendo en estas campañas. De hecho, se asegura que en el calendario el próximo congreso será en 2028 y que ahora no entra en los planes nada por el estilo. Espinosa, en todo caso, tiene el apoyo de Ortega y del exlíder en Murcia, José Ángel Antelo, apartado y a punto de la expulsión. Han agitado a todas las capas de díscolos y purgados en los últimos años, incluidos a los que hace un año firmaron la 'Declaración de Barajas'. Macarena Olona, con un perfil discreto hasta ahora, es la excepción.

Ortega lleva el timón judicial contra esas prácticas del partido. Tras su expulsión ha recurrido a Protección de Datos contra el Comité de Garantías de Vox y el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) por "una filtración que vulnera la confidencialidad" después de que se publicitara a los medios el cierre de expediente y la baja definitiva de militancia del que fue fundador, dirigente y exsecretario general. También Antelo, de la mano del exlíder en Castilla y León, Juan García-Gallardo, a quien ha elegido como abogado, denunciará la "falsificación" de sus certificados digitales durante su expulsión como portavoz en la Asamblea de Murcia. También las "desinformaciones" en las que Vox se habría apoyado para desplazarle. Gallardo es uno de esos críticos. Todos coinciden en una etapa u otra, más actual, en denunciar la ausencia de democracia interna en la formación.

Entre toda esa masa de militantes o expulsados críticos hay cierta confianza en que los últimos pasos dados, con el clima generado por Ortega y Antelo, puede producirse una reacción dentro de las bases. Eso les esperanza. Creen que hay cargos, especialmente municipales, muy descontentos con la dirección que podrían activarse con esto. Aunque otros sectores ven muy complicado conseguir algo de los más de 13.000 apoyos requeridos. Se exige un 20% para forzar al CEN, el máximo órgano de decisión del partido entre Asambleas, a la celebración de un nuevo cónclave que renueve el organigrama y los principios políticos. Será muy complicado, pero este sector crítico quiere forzar en lo posible para agitar el tablero en Vox.

La complejidad viene de cuestiones como que Espinosa no cuenta con un censo de militancia; tampoco se conoce el apoyo real en Vox que tiene Abascal en estos momentos, dado que en 2024 fue elegido por aclamación al no tener rivales por temor a represalias. Hay que tener en cuenta también que los críticos desprestigian las cifras actuales de afiliados que manejan en Vox, aseguran que hay un porcentaje muy alto de personas que no pagan cuota y siguen contabilizados, lo que no da transparencia real para conocer cuánto es ese 20%.

Las urnas en Castilla y León, de ser contundentes en favor de Vox, serán utilizadas para aplacar tanto a populares como a estos críticos. En la formación varios cargos nacionales han asegurado que detrás de estas personas y de Espinosa -por la proximidad con el think tank- se encuentra Génova. "Si los peones del PP quieren congresos, lo suyo es que monten uno del PP. Piensan y actúan como ellos, que hagan congresos con ellos". Durante la campaña electoral, José María Figaredo aseguró que la asamblea "la está planteando el PP a través de un antiguo portavoz de Vox". "Se están pateando todos los medios afines al PP a los que, durante años, como portavoces de Vox, no les daban entrevistas (...). Es claramente una utilización fraudulenta". Figaredo pidió dejarse de "pijadas y gilipolleces".