El nuevo Director Adjunto Operativo (DAO) de la Policía Nacional, José Santafé Ornedo, ha iniciado su mandato con un mensaje de respaldo a los mandos policiales frente a las críticas que, en los últimos meses, han lanzado distintos sindicatos sobre el funcionamiento de la cúpula del cuerpo. Durante su intervención, el nuevo responsable operativo rechazó la idea de que exista una desconfianza estructural hacia quienes ocupan puestos de responsabilidad. “Pensar que quienes ostentan mayor responsabilidad son piezas que fallan per se o que tienen comportamientos impropios por regla general no es correcto. No es justo. Pero sobre todo no es cierto”, afirmó.
Durante su discurso de toma de posesión, el nuevo DAO quiso transmitir un mensaje de confianza en los mandos policiales y de rechazo a las generalizaciones que ponen en duda la profesionalidad de la institución. El acto estuvo presidido por el ministro del Interior, Fernando Grande‑Marlaska, quien también subrayó la necesidad de ejemplaridad institucional tras los escándalos recientes que han dañado la imagen del cuerpo
Las palabras del nuevo DAO llegan tras la dimisión de su antecesor y la oleada de críticas sindicales que siguieron a la crisis interna desatada por la admisión de una querella por presunta agresión sexual contra el anterior máximo responsable operativo.
“Aquí falla todo”
A raíz del cese del exDAO algunos sindicatos se alzaron en pie de guerra. El sindicato JUPOL convocó protestas y ha reclamado la dimisión del ministro Fernando Grande‑Marlaska y del director general de la Policía, Francisco Pardo Piqueras , por lo que considera una responsabilidad política directa en la crisis de mandos que afronta el cuerpo. En una protesta frente al Ministerio del Interior, el sindicato señaló que “no basta con la renuncia del responsable operativo investigado" y que se debe producir un cambio en la cúpula policial que incluya a los responsables políticos y operativos.
La portavoz del sindicato, Laura García, aseguró en una intervención en la televisión que el entonces responsable operativo mantenía una gran influencia dentro de la institución incluso tras abandonar el cargo. “Era el hombre más poderoso de la Policía y lo sigue siendo (…) toda la cúpula policial la ha puesto él”, afirmó. En esa misma intervención añadió que “aunque ya es el exDAO, sigue teniendo su entramado” y que “toda su gente de confianza, ese bloque de la cúpula policial, sigue ahí”.
Las críticas del sindicato han ido aún más lejos al describir la situación interna de la institución como un problema estructural. Según la propia portavoz de JUPOL, el caso revelado en torno al ex alto mando policial evidencia “un problema estructural, que está podrido”, en referencia al funcionamiento de determinados ámbitos de la cúpula policial.
En otras intervenciones públicas, representantes del sindicato han insistido en esa misma línea. Laura García sostuvo en un programa de televisión que, si dentro de la institución nadie había detectado previamente las conductas denunciadas, “es porque está todo podrido. Aquí falla todo”, en referencia al funcionamiento de los mecanismos internos de control dentro del cuerpo.
“Una irresponsabilidad mayúscula”
Estas declaraciones generaron una fuerte polémica dentro del ámbito policial. Las organizaciones sindicales SUP, SPP y UFP emitieron una nota de prensa conjunta en defensa de la Policía Nacional y en respuesta a las declaraciones de JUPOL en televisión. Según el comunicado, “las declaraciones realizadas por un sindicato policial en un programa de televisión de máxima audiencia, aprovechando la dimisión del DAO... constituyen un ataque directo y deliberado contra la Policía Nacional como Institución”. Los sindicatos subrayan que “no se trata de crítica legítima. Se trata de una acusación colectiva lanzada con absoluta irresponsabilidad” y que calificar al cuerpo como un sistema “podrido” o de acoso “estructural” no es acción sindical responsable, sino una forma de desacreditar a todos sus miembros.
El comunicado añade que “transformar un procedimiento judicial pendiente en una condena global contra la Policía Nacional, es una vulneración intolerable de los principios básicos de justicia y un ataque frontal a su honor y credibilidad” y que quien utiliza un altavoz televisivo para sembrar sospechas indiscriminadas “antepone el espectáculo a sus obligaciones legales”.
Los sindicatos insisten en que “que exista un procedimiento penal no convierte a la Institución en sospechosa” y reafirman con firmeza que “las responsabilidades penales son individuales, la honorabilidad de la Policía Nacional no se negocia y la Institución no será utilizada como herramienta de propaganda”. Se llegó a advertir de que afirmar públicamente que el sistema policial “está podrido” supone una “irresponsabilidad mayúscula” que perjudica a los más de 70.000 profesionales de la Policía Nacional.
En este contexto de enfrentamiento público entre organizaciones sindicales y parte de la dirección policial se enmarcan las primeras palabras del nuevo DAO. Su mensaje parece dirigido precisamente a frenar la narrativa de desconfianza generalizada hacia los mandos y a reivindicar la profesionalidad de quienes ocupan puestos de responsabilidad dentro de la estructura policial.
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