El presidente del think tank Atenea y exportavoz de Vox en el Congreso de los Diputados, Iván Espinosa de los Monteros, lanzó casi entrada la madrugada de este miércoles un portal [www.congresovox.es] para recolectar firmas e impulsar la celebración de una asamblea extraordinaria en el que el partido debata qué principios debe seguir y cómo debe organizarse. Según los estatutos de la formación, solo la dirección nacional -el Comité Ejecutivo Nacional (CEN)- o el 20% de los afiliados tienen la capacidad de promover este máximo evento para el que de momento no se cuestiona el liderazgo de Santiago Abascal.
Esa meta del 20% es la que busca Espinosa con esta acción, la cuál parte directamente de su fundación: tanto por el perfil de los firmantes como por el formato empleado para poner en marcha la página web, con la misma tipografía y estética que Atenea.
Hasta esta publicación, además de Espinosa se adherían a la propuesta su esposa y exlíder de Vox Madrid, Rocío Monasterio, el exsecretario general de Vox, Javier Ortega Smith o el exlíder de Vox Murcia, José Ángel Antelo. También exdiputados de Vox ligados a Atenea, como Inés Cañizares, Malena Nevado, Víctor Sánchez del Real y Francisco José Contreras. También el vicepresidente de la fundación, Ricardo Garrudo, y otras figuras próximas a Espinosa como los exdiputados Rubén Manso, Víctor González, José Luis Steegmann, la exparlamentaria en Cataluña, Isabel Lázaro, el exafiliado 1 de Vox, Ignacio Ansaldo, íntimo de Ortega, y el exportavoz en Cantabria, Cristóbal Palacio. Los quince firmantes son los impulsores de esta reclamación.
Esa recolección de firmas sigue un manifiesto en la que se especifica el deseo de contar con reglas y tiempos claros para la celebración de ese congreso. "No queremos imponer una candidatura alternativa, sino abrir un debate real sobre el rumbo del proyecto". "Exigimos que ese debate tenga una revisión completa de la arquitectura del partido". Todo para "preparar el partido para gobernar". En la exposición de motivos para dar ese paso y pedir el congreso, se indica que "el proyecto se ha cerrado" internamente y "los cambios deben explicarse". Se considera que hace falta mayor exigencia y altura de miras a la dirección, así como la construcción de equipos. "Callar sería aceptar la deriva", aseguran. "Aún estamos a tiempo", inciden.
En la web pueden participar afiliados de Vox, pero también simpatizantes o exvotantes que compartan la iniciativa, lo que ha servido al partido para deslegitimar el asunto.
Críticas al movimiento desde la primera línea de Vox
El movimiento ha generado algunas reacciones en X de figuras contrarias a la celebración de ese proceso, continuistas del actual proyecto que impulsa Abascal junto a su equipo. Desde la dirección nacional se define de "mejunje" al "elenco de firmantes". Se considera que "el odio y el resentimiento sirven de pegamento, pero nada más" frente a un partido que "sigue trabajando por una España mejor". Diputados nacionales como Jacobo Robatto creen que este tipo de iniciativas parten del "nerviosismo" de algunos "que se dieron la vuelta en la tormenta", y ahora ven "cómo se acerca el cambio". "Lejos de enorgullecerse, rabian desde su bote de remos o desde una nave enemiga".
Contundente ha sido el diputado y portavoz nacional de Vivienda, Carlos Hernández Quero. Para él, Espinosa "desea un partido en términos ideológicos" como el PP y "por eso dispara con tanta munición". "Quiere un partido que hable para el país de 1980, 1990 o 1995, porque no entiende qué es lo que ha pasado con las clases medias, con los barrios, con el mundo del trabajo, con los jóvenes o con las pequeñas ciudades y cabezas de comarca desde entonces". "Habla para un país que no existe", extiende la crítica en otras materias como "inmigración masiva" o "protección de los productos nacionales".
A juicio de Quero, lo que se busca es "un Vox plano", un "señuelo para llevar al redil de la mansedumbre el deseo de cambio real que tienen millones de españoles". "Una plataforma para 'ministrar' y poco más. Quizá sea eso lo que le han prometido en las reuniones en Génova y en los almuerzos en los alrededores del Congreso". El que viene siendo portavoz de Vox en las Cortes de Castilla y León, David Hierro, ve el planteamiento como "un retroceso de Vox" y la búsqueda de devolver al partido al "10% de los votos". "Es lo que teníamos cuando se fueron los 'liberales' y perdimos el 'capital humano'. Para el presidente de Vox Barcelona y portavoz en el Parlament, Joan Garriga, el congreso busca "cargarse el único proyecto sólido que puede revertir todas las políticas y en toda España".
Además de este paso dado por Espinosa, figuras de calado dentro de Vox también cargaron esta jornada contra las palabras del exlíder en Castilla y León, Juan García-Gallardo, durante una entrevista publicada a última hora de la noche en El Mundo. En ella, el burgalés acusa a Abascal de embolsarse "un tercer sueldo" a través de "proveedores de Vox" y la contratación de servicios de asesoría digital de su esposa; carga contra la "galaxia de sociedades mercantiles" que rodearía a Vox a través de "los Ariza y los Méndez-Monasterio" o el uso de Disenso "para colocar a amigos". Bajo su criterio, si Vox sigue igual, "solo quedará el plan de pensiones de Abascal". Abre la vía de que pueda darse una escisión, aunque no concreta.
Ante ello, el vicesecretario de Comunicación de Vox, Manuel Mariscal, le acusó de dejarse utilizar por el PP para ir contra Vox: "Lleva meses dedicado en cuerpo y alma a atacar a Vox en medios que le dan espacio porque lo pide el PP. Y él se deja para tener protagonismo". Eso le ha generado respuesta de Gallardo, en la que se reprochan falta de lealtad y de principios. La líder en País Vasco, Amaia Martínez, enmarca estos movimientos conjuntamente en el "despecho" de exmiembros de Vox en un momento de crecimiento. El eurodiputado Hermann Tertsch criticó la cobertura a Espinosa y compañía.
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