El Juzgado de Instrucción de Tudela, Navarra, ha acordado procesar a dos familias, un total de cinco personas por la presunta venta de una menor de 14 años con fines de "matrimonio forzoso y explotación en la mendicidad", en un caso que, según el relato recogido en el auto judicial al que ha tenido acceso El Independiente, se habría desarrollado a lo largo de meses y con la participación activa tanto de los padres de la niña como de la familia que la compró.

La resolución, dictada el pasado 18 de marzo, detalla que los hechos se remontan, al menos, a finales de 2024, cuando los padres de la menor ya habrían comenzado a planificar su entrega a otra familia. Según la declaración de una testigo, la madre llegó a comentar en ese periodo que “iban a vender a su hija M.C. para casarla con otra familia de gitanos rumanos”, fijando inicialmente un precio de 10.000 euros. Sin embargo, ese acuerdo se habría renegociado posteriormente.

El auto sitúa el momento clave en algún punto de 2025, cuando finalmente se consuma la operación. En ese momento, los padres “vendieron a su hija de 14 años” a un matrimonio y a su hijo, “con la finalidad de que contrajera matrimonio con este último”, a cambio de “5.000 euros, cinco botellas de whisky y algo de comida” . La entrega, según se desprende de las diligencias, no fue un hecho aislado, sino la culminación de un proceso previo en el que ambas partes habrían acordado las condiciones.

Por 5.000 euros a un rumano de Lleida

Las primeras evidencias directas aparecen en agosto de 2025. El día 20 de ese mes, agentes de la Policía Local de Corella identificaron al padre de la menor, quien, según el auto, reconoció abiertamente haberla vendido por 5.000 euros a un hombre de origen rumano residente en Lleida . Apenas unas horas después, la madre ofrecía una versión que reforzaba esa misma línea, ya que aseguró a la Policía Foral que la adolescente se encontraba en Francia con la familia que la había adquirido.

A partir de ese momento, la menor desaparece del entorno habitual sin que las autoridades logren verificar su paradero de forma inmediata. Cuando la Guardia Civil se persona en el domicilio familiar en Corella en septiembre de 2025, la madre afirma que la joven está con su abuela materna y facilita un número de teléfono. Sin embargo, los intentos de contacto resultan fallidos debido a que las llamadas estaban restringidas. Tampoco prosperan los requerimientos posteriores para que los progenitores faciliten una comunicación directa con la menor que permita comprobar su estado.

Prueba del pañuelo y boda

En paralelo, la investigación comienza a reconstruir lo sucedido a través de otros indicios, especialmente en redes sociales. Además, en varias grabaciones localizadas en el perfil de la madre en Instagram, los agentes identifican a la menor junto al chico con el que querían casar a la joven en lo que parece ser una celebración. En una de esas imágenes, él le entrega un anillo mientras ella responde “sí”, una escena que los investigadores interpretan como la formalización simbólica del compromiso matrimonial.

Otros vídeos aportan más contexto sobre el entorno en el que se habría producido esa unión. En uno de ellos, la menor aparece en un parque rodeada de varias personas mientras exhiben un pañuelo blanco con manchas rojas. Según explicaron los propios investigados en sede judicial, este acto tenía como finalidad comprobar la “integridad sexual” de la adolescente, una práctica que, de acuerdo con el auto, fue reconocida por los implicados.

Las grabaciones no se limitan a documentar la situación de la menor. En otra pieza audiovisual, la madre aparece mostrando grandes cantidades de dinero en efectivo, en billetes fraccionados, lo que los investigadores consideran un indicio relevante en relación con la contraprestación económica pactada por la entrega de la niña.

Practicando la mendicidad

El relato se completa con la presunta explotación de la menor tras su traslado. Según recoge el auto, M.C. fue localizada “en al menos dos ocasiones practicando la mendicidad” en las localidades leridanas de Borges Blanques y Bellpuig. Para el juez instructor, existen indicios de que los tres investigados que la habrían recibido no solo formalizaron el compromiso matrimonial, sino que también la indujeron a ejercer la mendicidad.

Todos estos elementos configuran, a juicio del magistrado, un conjunto de indicios suficiente para sostener un “juicio de probabilidad” sobre la posible comisión de un delito de trata de seres humanos con fines de matrimonio forzoso y explotación.

El auto acuerda así el procesamiento de los cinco implicados y fija para el próximo mes de junio la toma de declaración indagatoria. Mientras tanto, los investigados permanecen en libertad provisional, a la espera de que avance un procedimiento que deberá esclarecer en sede judicial todos los extremos de un caso que, por la crudeza de los hechos descritos, ha generado una fuerte conmoción.