El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se suma a la condena de varios mandatarios internacionales contra la prohibición de Israel de celebrar el Domingo de Ramos en Jerusalén.

"Netanyahu ha impedido a los católicos celebrar el Domingo de Ramos en los Lugares Santos de Jerusalén. Sin explicación alguna. Sin razones ni motivos", ha dicho el jefe del Ejecutivo español a través de un mensaje en sus redes sociales.

"Desde el Gobierno de España condenamos este ataque injustificado a la libertad religiosa y exigimos a Israel que respete la diversidad de credos y el derecho internacional. Porque sin tolerancia es imposible convivir", ha añadido.

La diócesis de Jerusalén ha denunciado este domingo que la Policía israelí ha impedido la entrada del jefe de la iglesia Católica en la ciudad santa, el cardenal Pierbattista Pizzaballa, a la tradicional celebración de la misa del Domingo de Ramos en la iglesia del Santo Sepulcro en una acción de la que "no hay precedentes desde hace siglos".

En un comunicado publicado este domingo, el Patriarcado Latino de Jerusalén asegura que la Policía israelí ha interceptado la comitiva privada liderada por Pizzaballa cuando se dirigía a uno de los lugares de culto más importantes del mundo, y símbolo de la concordia religiosa de la ciudad, y los ha obligado a que dieran media vuelta.

Netanyahu defiende la actuación

En un comunicado publicado por su oficina, el primer ministro Benjamin Netanyahu señala que la decisión fue tomada por motivos de seguridad en el marco de la guerra contra Irán y ha anunciado que el Gobierno israelí está trazando planes para que la comunidad cristiana pueda disfrutar de la Semana Santa en Jerusalén.

Netanyahu ha explicado que estas medidas reforzadas de seguridad han sido decididas después de que Irán "atacara con misiles los lugares sagrados", de ahí que "Israel ha pedido temporalmente a los fieles de todas las religiones que no acudan a los lugares sagrados de la Ciudad Vieja de Jerusalén para protegerlos".

Meloni y Macron también critican la decisión

La reacción italiana ha ido encabezada por la primera ministra del país, Giorgia Meloni, quien ha trasladado su condena sin paliativos a lo ocurrido. "Impedir la entrada del Patriarca de Jerusalén y del Custodio de Tierra Santa, especialmente en una solemnidad tan central para la fe como el Domingo de Ramos, constituye una ofensa no solo para los creyentes, sino para toda comunidad que reconoce la libertad religiosa", ha aseverado.

Poco después de conocer el incidente, el Gobierno italiano ha comenzado una maniobra diplomática que ha comprendido, para empezar, la presentación de una protesta formal ante el Gobierno de Israel, según ha manifestado el ministro de Exteriores del país transalpino, Antonio Tajani.

La primera reacción internacional fuera de Italia ha llegado de la mano del presidente de Francia, Emmanuel Macron, quien también se ha sumado a la condena de Roma. "Ofrezco mi pleno apoyo al Patriarca Latino de Jerusalén y a los cristianos de Tierra Santa, a quienes se les impide celebrar la Misa del Domingo de Ramos en el Santo Sepulcro", ha manifestado el presidente francés en redes sociales.

Macron condena "esta decisión de la Policía israelí, que se suma al preocupante aumento de las violaciones al estatus de los Lugares Santos en Jerusalén" y exige garantías a "la libertad de culto en Jerusalén para todas las religiones".