El grupo municipal de Esquerra Republicana de Cataluña (ERC) ha pedido al Ayuntamiento de Barcelona que no instale pantallas gigantes en el espacio público para seguir los partidos de la selección española durante el próximo Mundial de fútbol, que se celebrará este verano en Estados Unidos, México y Canadá. La formación ha argumentado razones de seguridad y ha alertado del riesgo de incidentes racistas que puedan dañar la imagen internacional de la ciudad.

La iniciativa, registrada como ruego por escrito, se produce tras los cánticos racistas escuchados en el partido amistoso entre España y Egipto disputado en el estadio de Cornellà-El Prat. Esquerra ha vinculado esos hechos con el “riesgo probable” de incidentes en concentraciones masivas como las que generan este tipo de retransmisiones públicas.

“En Barcelona no podemos tener imágenes como las de ayer en Cornellà en cada partido de la Roja durante el Mundial. Estos hechos no representan quiénes somos. Y no podemos permitir que esta sea la imagen que Barcelona transmita al mundo. Por eso, hemos pedido al Gobierno de Barcelona una cosa muy clara para preservar la reputación de Barcelona: no instalar pantallas gigantes para ver la selección española durante el Mundial de fútbol”, ha sostenido la presidenta del grupo municipal de ERC, Elisenda Alamany.

En su argumentación, el grupo republicano ha recordado que en los últimos cuatro Mundiales no se han habilitado este tipo de dispositivos en la ciudad por motivos de seguridad, una práctica que ahora propone mantener.

"Bochorno colectivo"

También este miércoles, el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, ha calificado los cánticos islamófobos y xenófobos del partido como un “bochorno colectivo intolerable”, en contra –ha señalado– de los valores que representa la selección española.

Tras estos hechos, la Comisaría General de Información de los Mossos d’Esquadra ha abierto una investigación en coordinación con la Fiscalía de Odio y Discriminación para determinar si los cánticos pueden constituir un delito de odio e identificar a sus responsables.

El episodio ha provocado además una cascada de reacciones políticas. El ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, ha expresado su “vergüenza” por lo ocurrido y ha advertido de que “la extrema derecha no va a dejar un espacio libre de su odio”. En términos similares se han pronunciado el ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, y el de Transportes, Óscar Puente, que han atribuido los hechos a la acción de grupos ultras.

"Organizados por la extrema derecha"

Desde la Generalitat, el consejero de Deportes, Berni Álvarez, también ha considerado que los cánticos estuvieron organizados por la “extrema derecha” y ha cuestionado la respuesta durante el encuentro, al entender que los protocolos contra el racismo se activaron con retraso.

En el ámbito parlamentario, el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, ha vinculado los insultos con un rechazo social selectivo, mientras que desde Podemos, Irene Montero, ha alertado del avance de la islamofobia. Por su parte, el secretario general de Vox, Ignacio Garriga, ha respondido con un mensaje centrado en la inseguridad y la inmigración. El PP ha condenado los hechos.

También el expresidente de la Generalitat y líder de Junts, Carles Puigdemont, ha intervenido en el debate al responsabilizar al PSC de fomentar un clima que, a su juicio, favorece este tipo de episodios.

La Real Federación Española de Fútbol también ha condenado los hechos y ha reiterado su compromiso contra el racismo, después de que durante el partido se emitieran mensajes por megafonía y en los videomarcadores solicitando el cese de los cánticos sin lograr frenarlos.