El exsecretario general de Podemos, Pablo Iglesias, sigue siendo la principal influencia externa de mayor rango para la fuerza que creó junto a otros tantos profesores universitarios en 2014, ahora en manos de Ione Belarra e Irene Montero. A través de su brazo mediático marca el camino a seguir con diferentes asuntos de la política cotidiana, y desde 2023 tanto Canal Red como Diario Red han remado en una dirección en lo que a alianzas políticas se refiere: desdén a Sumar, a los socios que quieran colaborar con ellos al mismo tiempo y solo candidaturas donde los morados sigan siendo la punta de lanza pese al que el momento cúspide del descontento arrastrado desde el 15-M parece haberse agotado o canalizado por la extrema derecha.
El criterio de Iglesias fue crucial, por ejemplo, para impedir un acercamiento entre morados y magentas pocas semanas después de la fractura en el Congreso, cuando se dieron pasos para una candidatura de unidad en las elecciones gallegas de 2024. No solo renegó del potencial acuerdo entre estructuras regionales con los de Yolanda Díaz, sino que llamó a las bases moradas a rechazar la consulta sobre ir en coalición y pidió el voto para el BNG, que despuntó por encima del PSOE incluso. Ahora, después de un acercamiento clave entre Podemos con los socios andaluces, incluso con Movimiento Sumar Andalucía, Iglesias vuelve a marcar la línea, aunque reduciéndose él mismo a mero analista.
Durante un año Podemos desde Madrid ha negado colaborar con los magentas. Solo ha repetido alianzas como la de Unidas por Extremadura con IU y Alianza Verde. Ahora Iglesias refuerza esa vía en un periodo de aparente apertura, y pone voz pública a muchas de las pinceladas que, internamente, vienen haciendo hasta el momento el núcleo duro que rodea a Ione Belarra. Dentro hay un odio desmedido contra el resto de partidos de la izquierda a los que se ven como subalternos del PSOE. Se mantiene férreo en la dirección de candidatura alternativa. Todo pese a que en las últimas fechas, tras desaparecer de los Parlamentos de Aragón y Castilla y León, algunas figuras como Pablo Fernández, el secretario de Organización y coportavoz estatal, han pedido abrirse a la reflexión.
Tras el acercamiento del Jueves Santo en Sevilla y el acuerdo al día siguiente para ir en coalición, ahora Iglesias afirma que el pacto no resuelve una "inmensa desilusión" entre el electorado de izquierdas. A diferencia de él, ninguno de los principales rostros de Podemos han hecho valoraciones profundas del asunto, únicamente han exaltado lo que consideran una "altura de miras" de Podemos frente a sus competidores al entrar "sin condiciones" en las listas andaluzas y encabezando Jaén u ocupando la segunda plaza en Sevilla y Málaga.
Mantenerse alejados de Sumar en lo estatal
En una intervención como tertuliano en Las Mañanas de Radio Nacional Iglesias marcaba criterio antes que Podemos. El partido no tuvo rueda de prensa este lunes desde su sede estatal, de hecho. Y los principales dirigentes no entraron en el asunto en sus respectivas cuentas de X, utilizadas diariamente como elemento de difusión de su discurso. Solo se valoró el asunto antes con un comunicado tras alcanzarse un acuerdo en la que su formación lamentaba no ver reflejado "el peso político" que creen merecer. Hay descontento interno con la decisión.
"Hay mucha gente en Podemos que estos días está indignada", comenzó, reforzando esa idea de "desilusión" generalizada entre la izquierda hecha. Iglesias volvió a incidir en lo que viene siendo una constante en Podemos: en que la colaboración con Sumar -o lo que surja después de su refundación- no permite contar con una izquierda diferenciada del PSOE. Ello en un momento en el que las últimas encuestas nacionales brindan a Pedro Sánchez una ligera recuperación a costa de las banderas de su izquierda.
Con las miradas a unas generales, Iglesias abordó esa cuestión con el ejemplo de Andalucía: que María Jesús Montero "hable bien" de Antonio Maíllo, principal liderazgo de la izquierda al margen de Podemos, no cree que sea una buena noticia. "Toda la relación de amor del PSOE con Maíllo", a su juicio, puede provocar una desbandada de electores hacia las candidaturas socialistas, por cuestión de voto útil, quedarse en casa, o ir a una candidatura más dura de izquierdas, que en Andalucía ahora mismo la ubica en la papeleta de Adelante Andalucía. Y él quiere que la haya en unas generales bajo el mando de Irene Montero, quien fue designada candidata el año pasado por Podemos.
Hasta la fecha las críticas a Maíllo dentro de Podemos se limitaban a las posiciones colaborativas de IU con el Gobierno, por mantenerse dentro pese a los incumplimientos en cuestiones como la venta de armamento a Israel o por tolerar asuntos como el rearme, por mínimo que sea. Se le pedían muestras de "valentía", sin concretar. Iglesias, ahora le reprocha que IU no tienda más puentes con Podemos teniendo en cuenta que en 2016 le permitió, dijo Iglesias, pasar de dos a 8 diputados yendo de la mano de Podemos en coalición en las generales.
A la vez, Iglesias dejaba claro frente a los micrófonos de la radio pública que en la toma de decisiones siguen faltando "mecanismos participativos". "¿Quién ha votado a Maíllo para ser candidato? ¿Y a los demás candidatos? Nadie. Eso genera desafección, se expulsa no solo a los militantes, sino a la ciudadanía", advirtió. La alianza de izquierdas acreditó a finales de año la complejidad para elaborar primarias seguras en Por Andalucía.
Eso se ha replicado posteriormente en el ámbito nacional, apostando por fórmulas "democráticas" de consenso para elegir a dedo a un candidato que guste a todo el espacio. Y para Iglesias eso tiene aún mucho que ver con la forma de designación de liderazgo y de listas en 2023, cuando Yolanda Díaz vetó a Montero o a Echenique en las listas.
Iglesias, faro ideológico de Podemos aún, habla de un tándem Montero-Rufián como mejor alternativa de la izquierda y sitúa a Andalucía como una renuncia temporal de siglas
Se sigue "apostando por acuerdos de despacho". "No ha habido primarias jamás para elegir a nadie. Es una dinámica de juego de tronos que pasa por matar a Podemos y que te aplauda el PSOE", sintetizó Iglesias, insistiendo en la necesidad de una alternativa contraria al "modelo de Sumar". Ese mensaje lo lanzó el exlíder morado a tres días de que Montero y Gabriel Rufián protagonicen un nuevo coloquio sobre el futuro de la izquierda. Para Iglesias, ese "tándem de liderazgos" es una auténtica "base" sobre la que "la izquierda en el Estado español tiene opciones (...) incluso con sorpresa en unas elecciones generales".
"Entregar una plaza" para plantear una alternativa después
Parte de la cúpula de Podemos Andalucía, entre ella su coordinadora, venía presionando para un acuerdo amplio de izquierdas. Algunos parlamentarios han salido incluso y se han dejado ver con Maíllo en mítines. Pero hay una diferencia clara para las generales: el mando ya es exclusivo de Madrid, con total influencia para respaldar un camino en solitario como se viene haciendo este último año con insistencia. Enarbolarse como la "izquierda valiente".
Y esa distinción la hizo este lunes Iglesias: "En política muchas veces hay que hacer renuncias, hay que, como se dice en el lenguaje militar, entregar una plaza para después decir que ahora vamos a ver la próxima que viene". Ahí "van a aparecer otros elementos", dijo, en clara alusión a ese tándem.
El fundador de Podemos ve a Rufián en una clara intención de querer capitanear algo, incluso al margen de su propio partido, de ERC, que rechaza explorar candidaturas conjuntas más allá de la papeleta republicana. Rufián, a priori, repetirá para volver a ser portavoz del partido en el Congreso.
El criterio de Iglesias y de Podemos es más el llegar a acuerdos con las fuerzas soberanistas, además del BNG y EH Bildu, para no presentarse y hacer campaña conjunta buscando influir en enclaves como Madrid. Montero, a diferencia de la marca en Andalucía, no está dispuesta a diluirse entre el resto de siglas. Sobre todo, cuando puede liderar a unos cuantos diputados en un escenario en el que se da por descontada la victoria de la derecha y un gobierno PP-Vox. Hay una base de algo más de 500.000 electores, según se vio en las europeas, que podrían valer a Podemos a nivel estatal.
Sumar marca distancias con el "tándem"
A ese acto del jueves por la tarde en Barcelona, en la Universidad Pompeu Fabra, no asistirán más socios de Sumar -en proceso de reconstrucción, y explorando otro nombre y candidato- que miembros de los Comuns. No se descarta la asistencia cordial de Gerardo Pisarello, por ejemplo. Los partidos de Sumar siguen marcando distancia con lo que quiera explorar por su cuenta Rufián e incluso Podemos. Insisten en que sobre su refundación se quiere reestructurar el modelo que ha permitido esta legislatura reeditar el gobierno de izquierdas y que, en todo caso, todo el que se quiera sumar tiene las puertas abiertas. También Rufián.
Le toca a Podemos pronunciarse sobre las generales
Frente al silencio de Podemos -como partido-, figuras como Antonio Valero, coordinador de IU Andalucía, celebraban este lunes en Madrid junto al resto de socios la capacidad de llegar a un acuerdo e integrar a toda la izquierda disponible al margen de Adelante. Pero no profundizaba en el asunto ni en posibles perspectivas de cara al futuro. "Siete fuerzas políticas han demostrado una altura de miras, un esfuerzo que ha hecho capaz un acuerdo que hoy se mira como ejemplo para poder ser emulado allá donde haya que dar la batalla a las derechas reaccionarias", declaró. A los socios lo que le interesa ahora es marcar un punto de inflexión en Andalucía que sirva para movilizar a la izquierda estatal. Aunque las encuestas apenas dan opciones de vuelco de la mano del PSOE.
El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, insistió en que "Podemos fue el que decidió romper y ahora ha querido regresar a Por Andalucía" y que la izquierda tiene "los brazos abiertos" siempre para cualquier colaboración que permita ampliar el espacio. Aunque dejó claro que, de darse una hipotética coalición, todo sería bajo el paraguas que está tejiendo en estos momentos Sumar. Bajo su criterio, en la izquierda "no sobra a nadie y faltan muchas manos para sacar adelante las políticas progresistas". No se espera colaboración de Podemos en un próximo acto a finales de abril en Sevilla en ese marco de 'Un paso al frente'.
Con estas declaraciones pública en Sumar añaden presión extra a Podemos. Fue más clara Mónica García, la ministra de Sanidad y líder de Más Madrid -espacio que no tiene especial interés en colaborar con los morados-. Podemos "decidió salirse" en 2023. "El resto hemos decidido seguir trabajando en conjunto y seguir buscando consensos, buscando puntos de encuentro y fruto de ese consenso, de ese trabajo, es lo que estamos aquí defendiendo, un espacio progresista transformador. En lo demás se le tendrá que preguntar a Podemos", concluyó.
En privado los socios no quieren que este debate siga marcando la agenda de Sumar, centrado ahora en la prórroga de alquileres o en dar la batalla política en Andalucía. Creen que cuanto menos ruido, mejor, y que en todo caso, como ha ocurrido en la autonomía, será Podemos quien tenga que decidir dónde quiere estar, si de la mano con el resto de la izquierda o fomentando la división de candidaturas, lo que daría una oportunidad a la derecha ahora a la baja en los sondeos.
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