La eurodiputada, número dos de Podemos y candidata morada a las generales de 2027 aterrizó la tarde de este jueves en la Universidad Pompeu Fabra para protagonizar un coloquio con el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián. Una conversación similar a la que mantuvo el republicano con Emilio Delgado, de Más Madrid, en la capital hace unas semanas atrás. El objeto a tratar fue el mismo: qué debe hacer la izquierda para reilusionar y reconectar con el electorado, y cómo se combate a la derecha y a la ultraderecha. Como moderador intervino el exdiputado de Podemos, Xavier Doménech.

Rufián vino a reforzar la tesis en la que viene insistiendo Podemos desde hace más de un año: Montero debe posicionarse como matriz de la agrupación de la izquierda como ocurrió años atrás con la confluencia Unidas Podemos, que llevó al primer gobierno de coalición de la democracia. Ya en el anterior evento en Madrid, Rufián de definió a la exministra de Igualdad como "una fuerza de la naturaleza", acreditando la afinidad con la dirigente, que viene desde hace varios años atrás. Una relación sólida que dista de la mantenida con Sumar, Yolanda Díaz y algunos de los principales rostros de los magentas.

"Lo que hizo en su momento Unidas Podemos fue extraordinario. ¿Por qué no se puede repetir?", sugirió Rufián. "¿Por qué ERC no puede inspirar a esa izquierda española que tiene un proyecto más españolista, federal o confederal?". "Irene emociona. Además es una de las mejores cabezas de la izquierda española en los últimos años y creo que puede aglutinar. Podemos, junto a otras fuerzas pueden aglutinar. El problema no son las izquierdas soberanistas, a nosotras nos irá bien. El problema son las izquierdas a la izquierdas del PSOE", ahondó el diputado. Si no se va unido, insistió Rufián, las derechas "nos matarán por separado".

Esta reflexión llega después de un acercamiento de la izquierda estatal para la unidad en Andalucía -sin Adelante Andalucía- que, sin embargo, no resuelve las dudas de que esto pueda ser un primer paso para la unidad de generales. Sobre todo, después de que Pablo Iglesias despreciase el modelo de unidad en torno a Sumar, sin debates -pese a que los morados han renunciado durante un año a la integración y se han sumado horas antes del cierre del plazo para registrar coaliciones-.

Montero, sin mencionar en ningún momento a Sumar, sí que ha dejado un recado: hace falta luchar con convicciones firmes. "No todo es ganar votos. Hace falta una convicción profunda de que las cosas pueden cambiar", lanzó. Prosiguió clamando por "recuperar los principios" perdidos. "Si no hay principios firmes en la izquierda, la derecha nos arrasa con sus mayores resortes de poder". "Necesitamos una izquierda fuerte que resuelva los problemas urgentes: que baje el precio de los alquileres o que de gratuidad al transporte público". "Una vez ahí llegarán los votos. Y si no, merece la pena intentarlo". Sugirió con ello que el actual Gobierno de coalición no tiene empuje para centrarse en ello.

Sumar o la forma de colaborar o no con otros socios de la izquierda estatal no salió en ningún momento en la conversación

"Nuestro programa no se puede quedar solo en un papel. Tenemos que poder hacerlo con seguridad. Que la vivienda es un derecho lo han escrito muchos, pero luego hay partidos representantes de los fondos buitre y de las grandes multinacionales. Hay otros que no se atreven a hacerlo", dijo Montero. Cargó contra el presunto giro obrerista de Vox: "La familia Figaredo es la propietaria de una empresa que hace la vida imposible a unos estibadores. Hay que decir que no defienden a la clase obrera", añadió.

Rufián, como en otras intervenciones, insistió en la necesidad de que la izquierda estatal se guíe con "método, ciencia y programa". No centrarse en el cómo se presenta la izquierda: "Cuanto más entremos, más difícil se lo ponemos a los aparatos de todos los partidos para que digan que no". Rufián, en todo caso, no entra a definir qué formación tiene que llevar el peso, la voz cantante. Todo pese a ovacionar el liderazgo de Montero y entenderlo como clave. "Yo no quiero ser presidente del Gobierno, pero quiero que España se gobierne bien", matizó. Sí sugirió algunos consejos.

Primero, "no faltar al respeto al votante de Vox o de Aliança Catalana". Cree que una buena parte "no son fascistas" sino que se han dejado convencer por el discurso. Segundo, "el problema no son los fascistas, son los neutrales", los que no se decantan. Tercero, ve esencial dar la batalla en las redes sociales. Y en cuarto lugar, dar las luchas en derechos sociales para que la gente tenga margen para reflexionar y no estar centrada en sus problemas: "Si la gente llega a las nueve de la noche a casa, no le pidas que lea a Gramsci. Se ponen las hormigas y le van a decir que no hay que pagar impuestos y que Montero no sé qué", resumió Rufián.

Montero compartió la necesidad de unidad y de colaboración con Rufián en esa idea: "Soy consciente de que hay que hacer algo". Ahora bien, además de no aludirse a Sumar, no se abordó como con Delgado qué método o tipo de candidatura hay que seguir. Tampoco quiénes deben hacer cesiones o renuncias. Se mantiene la incertidumbre tras el acuerdo tibio en Andalucía. Montero sí destacó capacidad de entendimiento entre las izquierdas para asuntos de calado, dijo, como la ley del solo sí es sí.

Difieren en cómo dar la batalla a la derecha

Hubo un punto de distanciamiento entre ambos políticos. Rufián, como ha hecho en otra ocasión ha pedido a la izquierda que dé todas las batallas y entre en marcos poco comunes e incómodos como el de la inmigración, el de la seguridad o del orden. Al igual que convivencia, derechos o deberes, sugirió el de Santa Coloma de Gramanet. Montero, en cambio, defendió que la clave no es comprar los marcos de la derecha.

"¿En qué momento la izquierda no ha hablado de seguridad?". Para ella ésta tiene que ver con los servicios públicos, la educación de calidad o que "una víctima de violencia de género pueda tener una vivienda de emergencia pagada con dinero público". "En lugar de comprar los marcos de la derecha, ¿por qué no le decimos que son unos hipócritas?".

Yo no quiero ser presidente del Gobierno, pero quiero que España se gobierne bien

Gabriel Rufián, líder de ERC

Pese a ello, Rufián insistió. A su juicio, que "un currela de Mercadona vote lo mismo que Juan Roig" se da porque no hay ninguna formación que, bajo los mismos medios, en este caso las redes, les diga lo contrario con la misma precisión o carga simbólica. Al republicano, por ejemplo, le parece muy bueno el eslogan de 'la España que madruga' que ha acuñado Vox para reivindicarse entre los trabajadores. El, en contraposición, apuesta por algo que ya ha planteado en el Congreso: "Una familia, una casa". "Yo prefiero llenar TikToks que bibliotecas" -dentro de esa pugna política si el mensaje se afianza mejor-, porque "mi hijo mira el TikTok". Matiza que dar la batalla en cualquier espacio debe hacer "sin renunciar" a los principios de cada uno.

Rufián recalca su compromiso con ERC

Durante toda la conversación Rufián ha diferenciado esta tournée mediática de apoyo a la izquierda estatal y a tejer una red fuerte que se complemente con otros liderazgos como Delgado o Mónica Oltra, con BNG, EH Bildu y similares, a un deseo de ir más allá de ERC. Es su formación dice, pero cree que respetándola, es el momento de mirar de tú a tú al fascismo. Insistió que ERC lleva la lucha antifascista en la sangre. "Tenemos una bala -una oportunidad-", si PP y Vox entran en el Gobierno no será como el simple "turnismo" democrático, será "para lustros". "Lo que viene no es lo de siempre" y "no hay frontera catalana que lo frene".

Al término del encuentro, prolongado durante una hora y media, Rufián y Doménech hicieron alguna reflexión más cristalina. El de ECR llamó a responder a la "responsabilidad histórica de intentar inventarnos algo" sin mirar "el reparto de carnés". Y sin mirar "el nivel de independentismo" en lugares como Cataluña. El expolítico, por su lado, se apoyó en su experiencia para proponer que el debate de la izquierda gire en torno a "la construcción de la alternativa" y no sobre la unidad o las siglas. Los dos coinciden que en la actualidad son las izquierdas soberanistas las que pueden tirar de las estatales y poner en el centro más que nunca sus programas.