Enchufes, sobres y bolsas. La primera semana de juicio al 'caso Koldo' ante el Tribunal Supremo ha reconstruido con esos tres ejes clave la esfera personal, profesional y política que rodeaba al exministro de Transportes, José Luis Ábalos. Por un lado, los supuestos enchufes de su expareja Jessica Rodríguez y la 'miss' asturiana Claudia Montes en empresas vinculadas a su cartera. Por otro, el trasiego de sobres con dinero tanto en Madrid como en República Dominicana. Y, además, la ratificación por parte de la empresaria Carmen Pano de haber llevado dos bolsas con 45.000 euros desde la oficina del comisionista Víctor de Aldama en Alfonso XIII a la sede del PSOE en Ferraz.
Todo ello en una causa cuya matriz es investigar presuntas irregularidades en la compra de mascarillas desde empresas públicas durante lo peor de la pandemia, pero que se ha ido ampliando hacia un posible sistema de favores y mordidas en virtud del presunto "concierto de voluntades" que el exdirigente socialista, su 'mano derecha' Koldo García y el empresario Aldama habrían tejido entre los tres.
Pero el desarrollo de estas tres primeras jornadas ha reavivado la alarma de que el escenario de una parte de ese circuito haya sido la sede del PSOE. Carmen Pano asegura haber ido dos veces a entregar efectivo. El hermano de Koldo, Joseba García, afirma haber ido otras dos a recoger sobres con dinero. Los socialistas siempre han negado de forma tajante que ese metálico tenga nada que ver con la financiación irregular del partido, y en su momento explicaron que los pagos en efectivo mencionados en la causa son gastos adelantados por Ábalos o Koldo que se les reembolsaban con posterioridad.
Joseba, a por sobres a Ferraz y Punta Cana
Uno de los testimonios más relevantes de la semana fue el de Joseba, investigado en el resto de la madeja del 'caso Koldo' que se analiza en la Audiencia Nacional. Ante el tribunal reconoció que acudió al menos en dos ocasiones a la sede del PSOE en Ferraz para recoger sobres con dinero destinados a su hermano. Según explicó, siempre informó en la entrada del motivo de su visita y nunca comprobó qué había dentro. "Yo no abro los sobres de nadie", aseguró durante su declaración.
Joseba también admitió haber recogido dinero en República Dominicana. Según su versión, viajó al país en 2021 por motivos personales —conocer a quien hoy es su pareja— y para explorar posibles negocios vinculados al cultivo de pitaya. Durante ese viaje, explicó, el empresario Víctor de Aldama le pidió el "favor" de recoger un sobre en Punta Cana.
Ese sobre contenía 10.000 dólares en efectivo, según la investigación. Para la Fiscalía, estas entregas formaban parte del presunto sistema de pagos que Aldama realizaba al entorno del Ministerio. Así, Anticorrupción sostiene que el empresario habría entregado a Koldo unos 10.000 euros mensuales en efectivo desde 2019. Ese dinero, según la acusación, se repartía entre el propio Koldo y el entonces ministro Ábalos. Y, en ocasiones, las entregas se realizaban directamente a través de Joseba como intermediario.
Bolsas "con tacos de billetes" y un chalé en Cádiz
La empresaria Carmen Pano —también investigada en la Audiencia Nacional— ratificó ante el Supremo que trasladó dinero en efectivo a la sede del PSOE por encargo del propio Aldama. En total, aseguró haber hecho dos entregas de 45.000 euros cada una —90.000 euros en total—, de un dinero que procedía del empresario Claudio Rivas, socio de Aldama y propietario de la empresa Villafuel.
Pano explicó que Rivas le hacía una transferencia a las cuentas de su empresa, ella retiraba el efectivo del banco y posteriormente lo entregaba en metálico en la oficina de Aldama. "Siempre era el mismo modus operandi. El dinero —billetes de 50 y 100 euros— se metía en una bolsa de plástico, blanca, y luego ese dinero se metía en una bolsa de papel" detalló.
Sobre las entregas en Ferraz, ha precisado que fue el propio Aldama quien le pidió que realizara los traslados, una cuestión que el empresario ha negado siempre. "Aldama me dice que no puede salir y que si le hago el favor de llevarlo a Ferraz, en las dos ocasiones", declaró. La primera vez fue en taxi; la segunda, la llevó en coche Álvaro Gallego, su chófer. Ambas veces, al llegar a Ferraz entregó su DNI, subió en ascensor a la segunda planta y entregó la bolsa a "un señor" que le estaba esperando.
La empresaria también ratificó que el chalé de La Alcalidesa de Cádiz adquirido por la presunta trama de Aldama era una "contraprestación" para Ábalos: "El ministro quería una casa". Así, de acuerdo con su relato, la vivienda se habría facilitado mientras se intentaba conseguir una licencia para que Villafuel operara como distribuidora de hidrocarburos. Cuando Ábalos dejó el Ministerio y la autorización no llegó, la empresa decidió recuperar el inmueble.
El piso para Jessica
El otro gran bloque de la semana ha girado en torno a las gestiones para presuntamente colocar 'a dedo' en empresas públicas a dos mujeres vinculadas al entorno del exministro. La primera en declarar fue Jessica Rodríguez, expareja del que también fue secretario de Organización del PSOE. Trabajó en Ineco entre marzo de 2019 y febrero de 2021. Apenas unos días después de terminar ese contrato, fue incorporada a Tragsatec durante seis meses más. La responsable de Recursos Humanos de esta última empresa confirmó que los seis meses que duró su contrato cobró más de 9.500 euros. Ella misma reconoció al tribunal que no acudió un solo día a trabajar.
La contratación en Ineco fue, según admitió la responsable de selección de la empresa pública, "anormalmente rápida". Durante su testifical, Rodríguez explicó que cuando accedió al puesto mantuvo una reunión con Joseba —hermano de Koldo— porque, según le había indicado el propio asesor del ministro, estaba bajo su tutela. "Yo tenía un contrato pero no trabajaba activamente. Estaba a la espera de que Joseba me dijera lo que tenía o no que hacer", señaló.
Pero antes, Rodríguez relató ante el Supremo cómo comenzó su relación con el exministro. Se conocieron en octubre de 2018 y empezaron a verse con frecuencia. Viajes, comidas y encuentros casi diarios que se prolongaron durante más de un año. La relación terminó en noviembre de 2019, cuando —según su versión— el exdirigente socialista decidió mantener su vida familiar mientras continuaba en el cargo. "No lo terminamos mal, simplemente él iba a continuar con su vida paralela y yo no estaba de acuerdo", aseguró al tribunal. Ábalos no perdía detalle desde el estrado izquierdo.
Jessica también explicó cómo acabó viviendo en el piso de Torre de Madrid, en Plaza de España. En aquel momento compartía vivienda con compañeras de universidad, lo que hacía complicado —según relató— que ambos pudieran verse con privacidad. Fue entonces cuando el propio Ábalos le sugirió buscar una vivienda donde pudieran pasar tiempo juntos con mayor comodidad. Del alquiler se hizo cargo un socio de Víctor de Aldama, Alberto Escolano. Él mismo lo confirmó en su testifical ante el Supremo: "Me dijo que había que meter a una chica en ese piso. No me pareció nada raro porque en otras ocasiones me lo había pedido como 'detalle' a algún cliente".
La "relación virtual" con Miss Asturias
La otra protagonista de esta parte del juicio ha sido Claudia Montes, Miss Asturias 2017, que accedió a LogiRail —filial de Renfe— tras pedir ayuda a Ábalos durante un mitin del PSOE en Gijón. Según explicó ante el tribunal, atravesaba una situación personal complicada y decidió pedirle apoyo "como a cualquier amigo o compañero de partido". El entonces ministro, aseguró, le envió enlaces a ofertas de empleo de la empresa pública a través de una plataforma de trabajo. Ella se presentó al proceso y fue finalmente contratada.
Montes negó en todo momento haber mantenido una relación sentimental con Ábalos y describió el vínculo entre ambos como una amistad nacida "en Insta". "Era una relación virtual"
Sin embargo, al incorporarse a LogiRail aseguró que se encontró con un puesto que no le permitía desempeñar "sus funciones". Según relató, estaba sentada "de cara a la pared, sin ordenador ni mesa", por lo que pasaba parte de la jornada "en la biblioteca de Oviedo leyendo sobre trenes" para formarse. Ante esa situación decidió avisar a Ábalos y también a Koldo, a quien identificó como su "jefe directo" dentro de la empresa.
El que fuera gerente de LogiRail en la zona norte, Enrique Martínez Torres, ofreció ante el Supremo una versión distinta del desarrollo de los hechos. Explicó que llegó a plantear la apertura de un expediente disciplinario porque Montes llevaba varios días sin acudir a su puesto. Fue entonces, según su relato, cuando recibió llamadas de Koldo recriminándole el trato que se le estaba dando. "Me dijo que se estaba tratando mal a esta señora e iban a rodar cabezas", declaró.
Finalmente, el expediente nunca llegó a materializarse. El entonces director gerente de la empresa aseguró que el proceso quedó paralizado y que poco después fue cesado de su cargo, lo que dio paso a una nueva dirección que mantuvo a Montes en el puesto y mejoró sus condiciones laborales.
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