La crisis abierta por Bambú en Murcia ha generado que el presidente de esta comunidad, el popular Fernando López Miras, se haya librado del yugo de Vox en lo que queda de legislatura. La defenestración del que fuera el líder voxista en la región, José Ángel Antelo, que ha pasado al Mixto, y la decisión hoy de la diputada Virginia Martínez de seguir sus pasos, hacer que López Miras no tenga que negociar con los de Santiago Abascal para sacar adelante sus propuestas en el Parlamento.
Martínez comunicó a primera hora de la mañana en su cuenta de X que "tras haberlo meditado detenidamente y como consecuencia de mi profunda decepción con el rumbo que ha tomado @vox_es bajo la actual dirección del partido, hoy he comunicado a la Mesa de la Asamblea Regional de Murcia mi decisión de dejar de pertenecer al Grupo Parlamentario VOX". Denuncia cómo el partido está controlado por "una cúpula que acumula cargos para recibir sobresueldos" y que se dedica "a expulsar las referentes de talento que brillan con luz propia para que no hagan sombra a quienes no la aportan".
"Nos encontramos -agrega la dimisionaria- con familiares y amigos de esta cúpula, no sólo en puestos de responsabilidad sino también en los múltiples satélites: medios de comunicación cuyo máximo financiador es el partido; una fundación -Disenso- a la que se desvían ingentes cantidades de dinero o un centro de formación" y todo ello pagado con el dinero de los afiliados y con la financiación pública que se recibe a nivel nacional autonómico y municipal". Además, el partido "se ha visto dañado por decisiones que no solo han proyectado desorganización y falta de criterio sino que también han provocado conflictos internos absolutamente innecesarios" al tiempo que califica de "cúmulo de despropósitos" la carta que remitió el secretario general ultra, Ignacio Garriga, a la militancia el pasado 1 de abril.
El portavoz del Partido Popular en la Asamblea Regional, Joaquín Segado, no se ha referido a la ventana de oportunidad que se les abre con estas dos deserciones. Ha preferido poner el acento en que "esa división, esos enfrentamientos en Vox, no afecten a la estabilidad de los gobiernos que están funcionando en ayuntamientos", y asegurado que el PP "va a actuar siempre con responsabilidad y tomando las decisiones que respondan única y exclusivamente al interés general de los ciudadanos". Eso sí, no deja de reiterar cómo Vox "se está rompiendo, desintegrando por peleas y divisiones internas" de modo que "quienes depositaron en su día su confianza en Vox es lógico que hoy estén decepcionados", ha apostillado.