Es una suerte de videoteca del horror, el dolor y el sinsentido. Una larga lista de testimonios de víctimas del terrorismo respondiendo preguntas de las generaciones que no lo vivieron. A través de 234 preguntas se configura una parte importante de lo vivido en Euskadi y en el conjunto del país durante los años de violencia terrorista de ETA, de ‘guerra sucia’ contra la banda, el yihadismo y de la existencia de otras manifestaciones terroristas como los GRAPO. Se configura como una suerte de ‘guía escolar’ audiovisual con testimonios de quienes padecieron la violencia en primera persona, dirigida a ser mostrada en colegios e institutos de toda España.
El minucioso trabajo de documentación y archivo lo han elaborado el Centro Memorial de Víctimas del Terrorismo y la Fundación Fernando Buesa. Titulado ‘Víctimas educadoras’, se puede acceder a él de manera libre y abierta. Se concibe como una alternativa a la presencia física en las aulas de más de un centenar de víctimas del terrorismo que también se promueve desde distintas organizaciones de víctimas y memoria.
29 'víctimas educadoras' y 234 presuntas y respuestas
‘Víctimas educadoras’ está estructurado de modo visual e intuitivo. A través del testimonio de 23 víctimas del terrorismo se presenta una lista de preguntas específicas formuladas por escolares y a las que se da respuesta a través de extractos de corta duración. Los contenidos de todos los testimonios se han organizado de modo temático en casi una treintena de campos: el odio, el miedo, la memoria, la vida tras un atentado, la apología del terrorismo, la Justicia…
Uno de los responsables de la iniciativa, Raúl López Romo, responsable de Educación del Centro Memorial de Víctimas del Terrorismo, asegura que esta alternativa permite “llegar a más centros y alumnos y permite que perduren de cara al futuro los testimonios de las víctimas”: “Todas coinciden en su rechazo al odio y a la venganza”, destaca López Romo.
Jóvenes que escuchan sin prejuicios
Sara Buesa, hija de Fernando Buesa, exconsejero del PSE asesinado por ETA en el año 2000, es uno de los testimonios que se incluye en la iniciativa. Asegura que compartir la historia de su vida, “algo que me remueve”, es una forma de dejar un legado “para las nuevas generaciones y que sirve para deslegitimar la violencia y el terrorismo”. Considera que es importante “nombrar lo innombrable: el miedo, la pérdida, el vacío” y hablar del trauma y proceso de curación que sucede al atentado: “Los chavales nos escuchan sin prejuicios y por eso conectan mejor con el dolor”.
Esta iniciativa pedagógica se suma a otras llevadas a cabo y dirigidas a conectar con los escolares y las generaciones más jóvenes que no vivieron los años de violencia terrorista en España. Desde el año 2017 la Fundación Fernando Buesa y el Centro Memorial de Víctimas del Terrorismo han colaborado para producir material didáctico como un cómic titulado ‘Dolor y memoria’, el glosario de las víctimas del terrorismo o el videojuego ‘Yo sobreviví al terrorismo’.
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