Fue un espectro misterioso para las Fuerzas de Seguridad durante 17 años. Los siete posteriores, su figura se ha convertido en una reclamación reiterada a Francia para que lo entregue para responder ante la Justicia española por sus crímenes. En estos 24 años, quien fuera durante más tiempo jefe de ETA y una de las voces de la banda terrorista que ha marcado su historia cruel, también ha envejecido. Hoy Josu Urrutikoetxea, alias ‘Josu Ternera’, tiene 75 años y su defensa insiste en que su salud es débil.

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El horizonte judicial afronta ahora su último tramo en París. Un periplo que comenzó tras su arresto en un refugio de montaña en los Alpes, después de que se fugara de Euskadi en 2002. Ahora, la Justicia francesa ha vuelto a autorizar su entrega, a avalar la tercera euroorden de la Audiencia Nacional contra ‘Ternera’. Sobre él pesan las acusaciones de ser el ‘cerebro’ del brutal atentado contra la casa cuartel de Zaragoza en 1987, en el que murieron 11 personas -cinco de ellas niños- y más de 80 resultaron heridas. Urrutikoetxea también tendrá que responder por el caso de financiación de ETA, el caso de las ‘herriko tabernas’, por el que en 2013 ya fueron condenadas una veintena de personas y del que se le considera uno de los autores principales.

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Euroórdenes y juicios en Francia

‘Ternera’ tardará aún en volver a poner un pie en España. Primero tendrá que cumplir con sus responsabilidades penales en Francia. El 2 de julio se leerá la sentencia del caso por el que ahora se le ha procesado: pertenencia a asociación de malhechores entre 2002 y 2005. El exdirigente de ETA acumula numerosas condenas en Francia en rebeldía, sentencias impuestas en su ausencia mientras se encontraba fugado. En estos años, en los que apenas ha pisado la cárcel, Francia ha ido rebajando su nivel de limitación de la libertad.

En estos últimos años Urrutikoetxea no se ha escondido. Su aparición en los medios de comunicación ha sido relativamente frecuente. Su reaparición en el documental "No me llame Ternera" fue muy polémica, "han hecho lo que han querido", aseguró criticando el contenido de la entrevista de Jordi Évole. Después, 'Ternera' ha concedido entrevistas a medios afines e incluso ha publicado un libro relatando su trayectoria y justificación de una vida de lucha terrorista.

Después de ser arrestado en mayo de 2019 en Sallanches, en los Alpes, ingresó en la prisión de La Santé. Apenas un mes más tarde, por motivos de salud, accedió a un régimen de libertad controlada. De ahí pasó a un régimen de arresto domiciliario. En estos años ha sido absuelto de algunas de las causas que pesaban sobre él y ahora se encuentra a la espera de una posible condena. En este tiempo, la izquierda abertzale siempre ha estado a su lado. Incluso le ha arropado en la sala de vistas. Para Bildu, ‘Ternera’ es un "actor imprescindible en la desaparición de la banda armada", llegó a asegurar la parlamentaria Maddalen Iriarte: "Él inició la construcción de la paz y la convivencia democrática", apuntó.

El historial de detenciones y su etapa política

La actual situación por la que atraviesa ‘Ternera’ es en realidad un déjà vu. En 1989 ya fue arrestado junto a su pareja, Agnes Cerlo. Tras dos décadas viviendo en la clandestinidad en Francia y dirigiendo desde allí los hilos de ETA, el 11 de marzo de ese año la policía francesa localizó una moto que el dirigente etarra conducía. La encontró en una vivienda a las afueras de Bayona donde ‘Ternera’ celebraba una reunión con el entonces eurodiputado de Herri Batasuna, Txema Montero. Según narra Florencio Domínguez en su libro Josu Ternera. Una vida en ETA, la policía detectó cómo poco después una motocicleta con dos personas a bordo abandonaba la vivienda. Tras una fuga y persecución que terminó en un choque provocado por la policía, ‘Ternera’ y su pareja, Agnes, fueron detenidos y condenados a diez años de prisión. Seis de ellos los cumplió en Francia y dos en España.

En 1996 fue entregado a España para ser procesado por el atentado contra la casa cuartel de Zaragoza. Un tiempo en el que la izquierda abertzale volvió a arroparle al incluirle en las listas de Euskal Herritarrok a la Cámara vasca. Urrutikoetxea fue elegido diputado y llegó a ser presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento Vasco.

El 6 de noviembre de 2002 el Tribunal Supremo le llamó a declarar. ‘Ternera’ no acudió, huyó. Y así permaneció, desaparecido del radar policial, durante 17 años en los que los especialistas en lucha antiterrorista le siguieron situando como líder de la banda terrorista. Más aún, fue quien lideró el proceso de negociación con el Gobierno de Zapatero y, en el último tramo, el elegido para leer el comunicado de disolución de ETA el 3 de mayo de 2018: "ETA, organización socialista revolucionaria vasca de liberación nacional, nació del pueblo y ahora se disuelve en él", proclamó.

De la clandestinidad a los vínculos familiares en ETA

La suya es una vida paralela a la de la banda, dedicada y entregada a ella. Cuando se fundó tenía nueve años. Hoy peina 75. Ha militado en todos sus niveles, desde el más bajo hasta la dirección absoluta. Una trayectoria que se resume en ‘tres actos’: la del ‘Ternera’ terrorista, el ‘Ternera’ dirigente y el ‘Ternera’ político.

En su pueblo, Ugao-Miraballes (Bizkaia), no es el más ilustre, pero quizá sí uno de los que más conversaciones ha protagonizado. En la pequeña localidad vizcaína de 4.000 habitantes en la que nació un día de Nochebuena de 1950, hace tiempo que no le ven. A finales de los 60, cuando ETA decidió traspasar la frontera de los sabotajes para embarcarse en la de los asesinatos, el joven José Antonio ya coqueteaba con la banda. Tenía apenas 20 años cuando desapareció para emprender una escurridiza vida clandestina. Tras su detención en 2019 en su pueblo muchos salieron a mostrarle su solidaridad.

Además de para progresar en el organigrama de ETA, en todos estos años ‘Ternera’ ha tenido tiempo para ser padre. Mantuvo una relación con Mari Karmen Laskibar, natural de Zumaia y con la que llegó a contraer matrimonio con tan solo 24 años. Ambos tuvieron dos hijos, Egoitz e Irati. El primero también entró a formar parte de la estructura de ETA y, tras permanecer varios años en busca y captura, finalmente fue detenido en 2015. Años después, ‘Ternera’ tuvo una relación con Elena Beloki, quien también cumplió condena por pertenecer a ETA. La última de las relaciones que se le conocen le ha vuelto a hacer padre. La madre de su tercer hijo es Agnes Cerlo, quien también pisó la cárcel por colaborar con ‘Ternera’.