Ha dedicado una buena parte de su vida a que no se pierda la memoria de Miguel Ángel Blanco y los valores que su secuestro y asesinato afloraron. 29 años después de aquellos trágicos días de julio que cambiaron para siempre la lucha contra ETA y la reacción social ante el terrorismo, Cristina Cuesta asegura que sigue viendo en la mirada nostálgica de aquel joven edil del PP de Ermua "a mi padre y a todas las víctimas": "Miguel Ángel es ya un símbolo de defensa de la democracia y la libertad".
Cristina es hija de Enrique Cuesta, delegado de Telefónica en Gipuzkoa, asesinado por los Comandos Autónomos Anticapitalistas en 1982. Aquel crimen le cambió para siempre y le convirtió en una de las representantes más activas en defensa de la paz, la justicia y la paz en Euskadi. En su trayectoria se incluye haber participado en movimientos pacifistas y de apoyo a las víctimas como la Asociación por la Paz, el Colectivo de Víctimas del Terrorismo (COVITE), el movimiento 'Gesto por La Paz', 'Denon Artean' o el 'Foro de Ermua'.
Tras 25 años como directora de la Fundación Miguel Ángel Blanco, reivindica el reconocimiento que la sociedad española debería no olvidar "a los que dieron la cara -y la vida- en primera línea para defender la democracia": "Quiero que las nuevas generaciones se sientan orgullosas de lo mucho que resistimos muchas personas a lo largo de muchos años para que todos podamos disfrutar de un sistema democrático, con sus limitaciones, pero democrático".
Pregunta.- ¿Cómo resumiría el legado que dejó el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco?
Respuesta.- Miguel Ángel se ha convertido en un símbolo de la lucha contra el terrorismo, un símbolo de libertad y democracia. Ese es su legado. No quiero hacer comparaciones fáciles, pero si tú piensas en la no violencia, piensas en Gandhi; si piensas en la lucha contra el racismo, piensas en Luther King. Pues Miguel Ángel Blanco es la lucha por la democracia y la libertad. Miguel Ángel tenía una mirada melancólica. Le miras a los ojos en una fotografía y sientes empatía. Yo como víctima, veo a mi padre en su mirada. La imagen de Miguel Ángel, en esa fotografía con todos esos besos que difundimos en la Fundación, muestra la inocencia de todas las víctimas.
P.- Echa la mirada atrás, analiza todo lo que vino después del secuestro y asesinato de Miguel Ángel y ¿qué ve? ¿Se han asentado los valores que entonces comenzaron a aflorar?
R.- En estos años nosotros nos hemos enfocado desde la Fundación en un aspecto: la transmisión de la memoria a los jóvenes. Creo que es lo más importante. Recordamos lo que aquello supuso los que tenemos edad suficiente, los mayores de 35 o 40 años. El resto, difícil. El tiempo pasa y esta labor, de algún modo, es una apuesta contra el tiempo, contra el olvido. También contra el blanqueamiento del terrorismo y contra relatos basados en cuestiones que no tienen que ver con la derrota total del terrorismo. Tenemos la apuesta de transmitir una memoria fidedigna, una memoria ética y una memoria política de lo que supuso la historia de Miguel Ángel Blanco, tanto el hecho en sí como sus consecuencias.
El 'Espíritu de Ermua' y el impacto en las víctimas de ETA
P.- ¿La verdadera reacción contra el terrorismo de ETA comenzó en aquel julio de 1997?
R.- Lo que surgió después fue la respuesta al terrorismo de ETA específicamente. Fue la mejor política y la mejor respuesta social que pudimos construir, aunque tuvo una vigencia limitada. Me refiero a movimientos cívicos como el ‘Foro de Ermua’, como ‘Basta ya’. Entonces se comenzó a poner a las víctimas en el centro. Fue uno de los factores fundamentales para acordar después el pacto antiterrorista, del que ya casi nadie habla. Se creó un consenso, no, no total, pero sí mayoritario.

P.- ¿Qué queda de todo aquello, del ‘Espíritu de Ermua’?
R.- Aquel ’Espíritu de Ermua’ se ha diluido desgraciadamente. Con el tiempo se ha evolucionado hacia respuestas más contemplativas respecto a lo vivido. Por eso seguimos trabajando algunos para construir una memoria digna de tal nombre. Una memoria en la que no tenga cabida la impunidad, la justificación del terrorismo, la legitimación, y que priorice, sobre todo, la dignificación de las víctimas.
"Espíritu de Ermua’ se ha diluido desgraciadamente. Con el tiempo se ha evolucionado hacia respuestas más contemplativas respecto a lo vivido"
P.- Usted imparte charlas en colegios y tiene contacto con jóvenes. ¿Es real el desconocimiento que se les achaca de lo ocurrido? ¿Detecta en ellos interés por conocer?
R.- Hay desconocimiento de los jóvenes, pero también interés por conocer. Como sociedad hemos empezado tarde. Hay propuestas interesantes, como el Centro Memorial de Víctimas de Vitoria. Un centenar de víctimas acuden a los centros educativos a compartir su historia. Pero todo esto resulta insuficiente. Cada ciertos años se suma otra generación a la que hay que transmitirles lo ocurrido. Y la distancia temporal sobre esa etapa reciente es cada vez mayor.
P.- ¿Se encuentra con frecuencia a jóvenes a los que nadie les ha contado qué fue ETA o quién fue Miguel Ángel Blanco?
R.- En muchísimas charlas siempre hay alguien que sabe algo más. Muchas veces de modo indirecto por alguna víctima o alguien de su entorno que pudo vivirlo más intensamente o perteneció a alguno de los colectivos amenazados, y eso ha generado una transmisión de una memoria familiar. No se puede decir que hay un olvido absoluto, hay cierta transmisión, en especial de quien lo vivió más cerca, claro.
La educación y el relato del terrorismo en el País Vasco
P.- ¿Son las familias y los centros educativos los responsables de ese desconocimiento en los más jóvenes? Aunque hablamos de escolares, la falta de conocimiento se detecta ya en generaciones que hoy superan los 30 años…
R.- Bueno, yo creo que es una responsabilidad compartida, tanto del mundo educativo, del mundo político, del mundo institucional y, por supuesto, de las familias. Yo creo que estuvimos muy apegados al problema. La última víctima es del 2010. Es verdad que han pasado años, pero no tantos. Estuvimos centrados en la resolución, en el modo en que debía acabar esta lamentable historia. Pero luego, no hemos hecho los deberes. Un estudio de la Universidad de Navarra reveló que el 30% de los jóvenes vascos justifica la violencia política. Es un dato preocupante. Queda trabajo de memoria por hacer y esa responsabilidad es compartida.
En la transmisión de lo ocurrido hay una responsabilidad compartida del mundo educativo, político y las familias. Queda mucho por hacer"
P.- ¿El sistema educativo en Euskadi está sabiendo abordar esa transmisión de la memoria reciente y dolorosa?

R.- Hay situaciones muy diferentes. En el País Vasco no lo hay, se ha hecho muy poco respecto a esta cuestión. ¿Cuántos profesores se interesan por la historia del terrorismo? ¿Cuántos centros escolares? ¿Cuántos centros educativos vascos, por ejemplo, van a visitar el centro memorial? Muy pocos. Y es algo que se puede objetivar. Todavía no existe una política de memoria donde más falta hace. El País Vasco es donde más hechos de violencia terrorista ocurrieron, donde más terroristas surgieron, donde más legitimación del terrorismo existe y la situación es la que es. En otros lugares el interés es mayor, como la Comunidad Valenciana o la Comunidad de Madrid, en la que sí se están haciendo muchas cosas. A veces no depende solo de la Consejería de Educación correspondiente, depende del centro y al final del profesor. Y luego está la ley educativa, que tendría que priorizar la importancia de la transmisión de la memoria del terrorismo y del testimonio de las víctimas a todos nuestros jóvenes.
P.- De las sesiones que imparte a jóvenes, ¿qué es lo que aún le sigue sorprendiendo?
R.- Diría que la empatía que encuentro siempre entre los alumnos. Cuando se explica desde el punto de vista personal la vivencia de una víctima, ellos lo entienden perfectamente. Entienden lo que supuso, en este caso para una familia, para la mía o cualquier otra, el terrorismo. Eso para mí es muy potente. Yo lo que busco, entre otras cosas, es que se sientan orgullosos de lo mucho que resistimos muchas personas a lo largo de muchos años para que ellos puedan disfrutar de una democracia, con sus limitaciones, de un sistema democrático.
Valores demócratas frente al olvido de las nuevas generaciones
P.- ¿Hay alguna idea en particular que procura que llegue a las nuevas generaciones?
R.- Evidentemente ellos no son responsables de lo que pasó, pero sí tienen que estar informados, sí tienen que estar atentos ante cualquier justificación de la violencia política y sentirse orgullosos de que su país, con todas las luces y sombras, fue capaz de vencer a muchas bandas terroristas, por supuesto a ETA, pero otras muchas. No es una charla solo para compartir un dolor injusto causado por unos fanáticos, que también, sino que tiene que ver con los valores y principios de una convivencia que queremos que sea la mejor posible entre todos. Y ellos tienen esa responsabilidad.
P.- ¿Le preocupa que en algunos ámbitos se quiera ‘pasar página’ del pasado de violencia y se aborde esta cuestión como una suerte de ‘batallita’ del pasado que sólo interesa a unos pocos?
R.- Soy consciente de que existen muchos otros problemas, que la gente está ocupada en otras cuestiones de todo tipo, pero también creo que debería preocuparnos la calidad democrática. Esto no va solamente de las víctimas, esto está relacionado con la calidad democrática y los aprendizajes correctos que debemos hacer de un capítulo de la historia reciente que nos ha marcado y ha marcado a miles de víctimas, miles de exiliados, amenazados, heridos, familiares de asesinados. Nos ha afectado desde todo punto de vista: político, económico, institucional. Debemos realizar los aprendizajes por prevención, para que no vuelva a pasar. Y además, es un modo de reconocimiento debido a los que dieron la cara en primera línea, a los que defendieron la democracia en las situaciones más complicadas, especialmente en Navarra y en el País Vasco. No podemos dejar que la historia la escriban los perpetradores o los colaboradores de la violencia terrorista. Eso es una anomalía.
Te puede interesar
Lo más visto
Comentarios
Normas ›Para comentar necesitas registrarte a El Independiente. El registro es gratuito y te permitirá comentar en los artículos de El Independiente y recibir por email el boletin diario con las noticias más detacadas.
Regístrate para comentar Ya me he registrado