Hay absoluciones que saben a condena. Lo reflejaban su mirada y su gesto. En ambos se vislumbraba más preocupación que alivio. La Justicia le acababa de librar de cumplir cinco años más de prisión en Francia, pero este pasado jueves uno de los dirigentes terroristas más crueles de la historia de España no estaba contento. Josu Urrutikoetxea, alias ‘Josu Ternera’, sabía lo que tendrá que afrontar en sólo unos días: responder en España por su pasado criminal.

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La vida de Urrutikoetxea se ha escrito con asesinatos, coches bomba, fugas, cárcel y clandestinidad. Ahora, a sus 75 años, el horizonte sigue siendo similar. Sobre él pesan peticiones de hasta 2.354 años de prisión. Dos causas le esperan en la Audiencia Nacional: una acusación de ser el ‘cerebro’ del atentado contra la Casa Cuartel de Zaragoza que provocó 11 muertos -6 de ellos niños- y 88 heridos y estar acusado de ser uno de los responsables de la financiación de ETA a través de las ‘Herriko Tabernas’.

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Hace 24 años que ‘Ternera’ cruzó la frontera con Francia para huir de la justicia. La Euskadi que dejó atrás y la que ahora le verá regresar escoltado por la Policía no se parecen mucho. En otro tiempo, los suyos le hubiesen recibido con un ‘ongi etorri’ multitudinario. El jueves, tras la absolución que abría la puerta a su entrega a España, apenas un puñado de fieles se manifestaron en Anglet, el municipio vascofrancés en el que reside. En Euskadi la reacción al nuevo horizonte judicial de 'Ternera' apenas fue perceptible, ni a favor ni en contra.

Cruzar la frontera 24 años después

Es evidente que la sociedad que encontrará no es la misma que dejó. Y eso corre a su favor. Los años transcurridos desde el final de ETA que él mismo protagonizó y escenificó, han extendido un manto de desmemoria. Ni las nuevas generaciones le conocen, ni las más veteranas le prestan ya mucha atención. En su pueblo natal, Ugao-Miraballes, próximo a Bilbao, aún hay quien le reivindica. Lo hicieron cuando en mayo de 2019 le arrestaron tras 17 años prófugo y aún hoy hay quien le reivindica.

Tampoco el mapa carcelario español del que escapó se parece. Hoy sus otrora compañeros de armas y explosivos ya no están dispersos. La política penitenciaria de no colaboración ni asunción de beneficios penitenciarios que direcciones de ETA como la suya impusieron, han desaparecido. Tampoco las cárceles que él conoció y a las que podría regresar se parecen. En Euskadi es el Gobierno vasco quien las gestiona y ante quien, en caso de ser condenado, tendría que solicitar beneficios o progresiones de grado. Las cárceles vascas han cambiado mucho. La de Zubieta, en Gipuzkoa, es la más moderna de todo el país, está recién inaugurada. La de Zaballa, en Álava, también es relativamente recientes. La vizcaína de Basauri afrontará pronto su renovación.

Que ‘Ternera’ pueda ser condenado puede resultar más complicado de lo que parece. Más aún que ingrese en prisión. Después de tantos años transcurrido, la fortaleza de las pruebas o su avanzada edad -75 años- pueden correr a su favor. Por el momento, la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) ya ha avanzado que una vez sea entregado a España solicitará su ingreso en prisión como medida cautelar. Justifica la medida en el riesgo de fuga –durante 17 años fue uno de los prófugos más escurridizos para los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. También se apoyará en la gravedad de los crímenes de los que se le considera máximo responsable.

Siete años de absoluciones "sin pruebas" en Francia

Uno de los puntos clave del futuro inmediato de ‘Ternera’ en su proceso judicial en España puede ser intentar acreditar un arraigo en España. De algún modo, será determinante para las medidas cautelares que le puedan ser impuestas. Urrutikoetxea nació en el municipio vizcaíno de Ugao-Miraballes pero hace décadas que no pone un pie allí. Desde que con poco más de 20 años pasó a la clandestinidad en Francia, su vida se ha desarrollado en gran medida en el país galo. Actualmente reside en Anglet, donde también viven su última expareja, Agnes Cerlo, y la hija de 13 años que ambos tienen en común. Su relación se remonta a finales de los años 80.

Josu Urrutikoetxea a la salida de los juzgados en París el pasado jueves.
Josu Urrutikoetxea a la salida de los juzgados en París el pasado jueves. EFE | EFE

‘Ternera’ tiene dos hijos más con quien fue su primera mujer, con quien se casó a mediados de los años 70, con apenas 24 años: Karmen Laskibar, natural de Zumaia y con quien tiene dos hijos, Irati y Egoitz Urrutikoetxea. Su hijo es hoy alcalde de Lichans-Sunhar, una pequeña localidad del departamento de Pirineos Atlánticos en Francia. Vinculado a la política de la izquierda abertzale en Iparralde, ha sido condenado por colaborar con ETA.

La tercera de las mujeres con la que se le ha relacionado es una militante de ETA: Elena Beloki. Durante los años 80 mantuvieron una relación que se rompió después de su detención.

Por el momento, Urrutikoetxea ha logrado salir indemne de todos los pulsos con la justicia francesa a los que se ha enfrentado desde que fue detenido en los Alpes franceses. Los últimos siete años ha logrado sortear la mayor parte de las acusaciones. La Justicia francesa se negó a entregarlo a España para responder por un presunto delito de lesa humanidad por su responsabilidad durante décadas como jefe de ETA.

Las causas judiciales en la Justicia francesa

En 2021 salió absuelto por falta de pruebas de una acusación de pertenencia a ETA entre 2011 y 2013. Esta semana, el resultado ha sido similar en una acusación parecida, ser miembro de ETA entre 2002 y 2005. En ambos casos, ‘Ternera’ estaba huido y las sentencias han concluido que no se ha podido probar que estuviera integrado en la organización terrorista.

Ahora corresponderá a las acusaciones en España poder acreditarlo, demostrar que estuvo detrás del atentado contra la Casa Cuartel de Zaragoza o de la trama de financiación a través de Herriko Tabernas por las que ya han sido condenadas cerca de una veintena de personas.

Una de las pruebas en las que se basa la acusación son informes de la Guardia Civil sustentados en pruebas que le fueron incautadas tras ser detenido en 2019. Informes que apuntan que fue miembros de ETA hasta su disolución en 2018. El 3 de mayo de 2018 –aún prófugo de la justicia- fue Urrutikoetxea el encargado de leer, junto a Soledad Iparragirre, ‘Anboto’, el comunicado de disolución de ETA: “ETA surgió de este pueblo y ahora se disuelve en él”, dijo.

Campaña mediática para lavar su imagen

Urrutikoetxea apenas pasó un año en la prisión de La Santé de París. Después, se le concedió libertad vigilada bajo arresto domiciliario y un brazalete electrónico de seguimiento. Más adelante, tan sólo ha tenido que someterse a una vigilancia policial y la prohibición de abandonar Francia.

En estos años ‘Ternera’ ha intentado lavar su imagen. Lo ha hecho en varias entrevistas en medios afines a la izquierda abertzale donde su perfil de ‘combatiente’ patriota, ‘militante político’ y ‘artífice de la paz’ entierra cualquier atisbo de terrorista cruel. En este tiempo también ha brindado declaraciones a la agencia France-Presse para presentarse como un "artífice de la paz". Su aparición pública más polémica fue su entrevista en el documental ‘No me llame Ternera’ de Jordi Évole, presentado en el Festival de San Sebastián en 2023. Más recientemente, Urrutikoetxea ha intentado extender la justificación de su vida en una suerte de libro de memorias, ‘El eslabón entre generaciones’, escrito de la mano del periodista Fernando Alonso, condenado también por pertenencia a ETA.

Ahora el pasado y la cárcel pueden regresar a la vida de ‘Ternera’. El 6 de noviembre de 2002 el Tribunal Supremo le citó a declarar. No acudió. Tampoco una semana después. La Justicia le convocaba para interrogarlo como posible inductor del crimen que ahora sí le sentará en el banquillo: el atentado contra la Casa Cuartel de Zaragoza. Fue entonces cuando comenzó su largo periodo como prófugo: 17 años, hasta su arresto en mayo de 2019.

De diputado preso a la extradición definitiva

Si finalmente es condenado de nuevo, no será la primera ocasión en la que Urrutikoetxea sea entregado a España para cumplir con la justicia. En 1996 fue entregado por Francia después de cumplir una condena impuesta tras su arresto en 1989. En España, pasó cuatro años en prisión provisional. El Supremo dictó su puesta en libertad por considerar que ya había cumplido condena en Francia por el mismo delito: pertenencia a banda armada.

Comenzó ahí uno de los episodios más surrealistas en la vida de ‘Ternera’, la de representante político y de defensor de los derechos humanos. En las elecciones del 25 de octubre de 1998, y estando aún en prisión, la entonces marca de la izquierda abertzale, Euskal Herritarrok, le incluyó en las listas al Parlamento Vasco y Urrutikoetxea salió elegido. No sólo eso, la izquierda abertzale lo designó para que presidiera la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara vasca, puesto que ocupó hasta su huida precipitada en 2002.

17 años de fuga después y siete años de ‘deudas pendientes’ en Francia más tarde, a ‘Ternera’ le llega la hora de responder ante la Justicia española. Lo hace décadas después, con la banda terrorista disuelta bajo el sello de su liderazgo y con una sociedad que ha comenzado a desdibujar su figura como símbolo de la crueldad que asoló Euskadi y España durante décadas.