Ha sido un espectro durante quince años. Un motivo de especulaciones sin contrastar, informaciones sin confirmar y rumores entre lo creíble y lo imposible. Su nombre aparece a lo largo de prácticamente toda la historia de ETA, la que ahora termina. La suya es una vida paralela a la de la banda, dedicada y entregada a ella. Cuando se fundó tenía nueve años. Hoy peina 68. La organización en la que ha militado en todos sus niveles, desde el más bajo hasta la dirección absoluta, morirá dejando atrás 60 años de dolor. Apenas unos días antes de su disolución, el nombre de José Antonio Urrutikoetxea, alias ‘Josu Ternera’, vuelve a reaparecer como garantía de que la decisión es firme. Quizá, como en ocasiones anteriores, sólo sea un espejismo.

Así ha ocurrido de modo intermitente en los tres lustros transcurridos desde que huyó para escapar de la justicia española. Antes su figura sirvió para explicar el control de los hilos de las últimas negociaciones con el Gobierno de Zapatero, después para interpretar el control al colectivo de presos y últimamente, para personalizar la mano que guiaba desde la clandestinidad el epílogo de ETA. Es precisamente ésta la razón que ha vuelto a resucitar la figura ‘Ternera’ como posible portavoz del mensaje final que ETA habría grabado y que daría a conocer esta semana antes del acto previsto para el viernes 4 en la localidad vascofrancesa de Cambo. Una figura que también sigue sumando cuentas pendientes, como la reciente acusación por delito de lesa humanidad que le imputa la Audiencia Nacional.

La suya es una vida en tres actos. La del ‘Ternera’ terrorista, el ‘Ternera’ dirigente y el ‘Ternera’ político»

La suya es una vida en tres actos. La del ‘Ternera’ terrorista, el ‘Ternera’ dirigente y el ‘Ternera’ político. En su pueblo no es el más ilustre, pero quizá sí uno de los que más conversaciones ha protagonizado. En Ugao-Miravalles, la pequeña localidad vizcaína de 4.000 habitantes en la que nació en 1950, hace tiempo que no le ven. A finales de los 60, cuando ETA decidió traspasar la frontera de los sabotajes para embarcarse en la de los asesinatos, el joven José Antonio ya coqueteaba con la banda. Tenía apenas 20 años cuando desapareció para emprender una escurridiza vida clandestina que aún hoy práctica.

El ‘Ternera’ terrorista

En 1971 se refugió en Francia. ‘Josu Ternera’ no tardaría en integrarse en la estructura militar de la banda. Su fama le precedía. A él se le adjudicaron numerosos robos y atracos a comienzos de los 70, entre ellos los que permitieron a la organización terrorista apropiarse de abundante material explosivo como el empleado para atentar contra el presidente del Gobierno el Almirante Luis Carrero Blanco, el 20 de diciembre de 1973. Acción a acción, atentado a atentado, Urrutikoetxea fue ganándose la confianza de los jefes de ETA. Tanto, que llegó a ser responsable militar primero y número uno de ETA años después.

Además de para progresar en el organigrama de ETA, ‘Ternera’ tuvo tiempo para ser padre. Mantuvo una relación con Mari Karmen Laskibar, natural de Zumaia y con la que llegó a contraer matrimonio con tan sólo 24 años. Ambos tuvieron dos hijos, Egoitz e Irati. El primero, también entró a formar parte de la estructura de ETA y tras permanecer varios años en busca y captura finalmente fue detenido en 2015. Años después, Ternera tuvo una relación con Elena Beloki, quien también cumplió condena por pertenecer a ETA. La última de las relaciones que se le conoce le ha vuelto a ser padre. La madre de su tercer hijo es Agnes Cerlo, de 61 años, quien también pisó la cárcel por colaborar con ‘Ternera’.

La suerte de ‘Ternera’ comenzó a menguar en 1989. Fue detenido en Bayona tras casi dos décadas en la clandestinidad

La suerte de Ternera comenzó a menguar en 1989. Llevaba dos décadas viviendo en clandestinidad en Francia y dirigiendo desde allí los hilos de ETA. El 11 de marzo de ese año la policía francesa localizó una moto que el dirigente etarra conducía. La encontró en una vivienda a las afueras de Bayona donde ‘Ternera’ celebraba una reunión con el entonces eurodiputado de Herri Batasuna, Txema Montero. Según narra Florencio Domínguez en su libro ‘Josu Ternera. Una vida en ETA’, la policía detectó cómo poco después una motocicleta con dos personas a bordo abandonaba la vivienda. Tras una fuga y persecución que terminó en un choque provocado por la Policía, ‘Ternera’ y su pareja, Agnes, fueron detenidos.

El ‘Ternera’ político

Fue condenado a diez años de prisión, de los que seis años los cumplió en cárceles francesas y el resto, tras ser entregado en 1996, en España. Dos años más tarde, salió en libertad. Es ahí donde empieza la segunda parte de su rocambolesca vida, la del político.

Aquel joven de Ugao-Miravalles que lo había sido todo en ETA y que tras menos de diez años en prisión recuperaba la libertad, se convirtió poco después en político. En 1998, con 48 años, fue elegido diputado al Parlamento Vasco por Euskal Herritarrok, la nueva marca de la histórica Herri Batasuna. Con una carrera meteórica en el escalafón de ETA como principal currículum le designaron nada menos que presidente de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara vasca.

En el Parlamento Vasco fue designado presidente de la comisión de Derecho Humanos

La carrera política de Urrutikoetxea no sería muy larga. Su pasado reapareció años más tarde. El 6 de noviembre de 2002 la Sala Segunda del Tribunal Supremo le citó a declarar. No acudió. Tampoco lo hizo una semana más tarde, el 14. El tribunal investigaba uno de los crímenes más crueles de ETA, el cometido en 1987 contra la Casa Cuartel de Zaragoza y en el que fallecieron 11 personas, cinco de ellas niños, cuando ‘Ternera’ dirigía la organización terrorista

El ‘Ternera’ prófugo

A partir de entonces se inicia la tercera etapa de su vida, la de prófugo de la Justicia y que se prolonga hasta hoy. Un periodo de casi quince años en los que se ha localizado su pista tantas veces como se ha perdido, Un periodo en el que ha ejercido funciones que van desde convertirse en negociador de ETA con el Gobierno de Zapatero hasta situarse como impulsor del final de la banda junto a dirigentes que protagonizaron el vídeo de anuncio del final de la atapa violenta de ETA –David Plá e Iratxe Sorzabal- o referirse a él como el principal enlace del Estado para precipitar el final de la organización terrorista. Años en los que se ha hablado de la enfermedad que padece y que lo habría debilitado sobremanera pero que nunca ha sido confirmada con rotundidad.

Lo único cierto es que el escurridizo ‘Ternera’ sigue sin rendir cuentas por varios procesos que contra él se siguen en España. El último, el conocido ayer y por el que la juez Carmen Lamela les acusa de un delito de lesa humanidad por dirigir junto a otros tres etarras –Garikoitz Azpiazu, alias ‘Txeroki’, Mikel Carrera Sarobe, alias ‘Ata’ y Angel Iriondo, alias ‘Gurbitz’- ETA y por liderar la persecución de una parte de la sociedad. Se les acusa por los actos cometidos por ETA desde el 1 de octubre de 2004, momento en el que entró en vigor ese delito en España.

Ahora, a sólo unos días de que ETA anuncie su final en Cambo, su nombre vuelve a sonar con fuerza como el aval de un cierre definitivo. Fuentes antiterroristas apuntan incluso que Urrutikoetxea podía ser el militante de ETA que aparezca en el vídeo que se anuncia como comunicado final de la banda. Quién sabe si ni siquiera entonces, el final de ‘Josu Ternera’ sea previsible y su vida, paralela a la de ETA, continuará siendo escurridiza y casi espectral pese a su disolución.