En apenas doce días se cumplirá un año desde que España se fue a negro. Aquel 28 de abril el país sufrió el apagón más grave jamás registrado. Un colapso energético cuyo impacto aún hoy arrastramos. Además de cambios normativos, de planificación energética y de modelo, los españoles afrontan el pago de una factura económica que no deja de crecer. En estos once meses transcurridos, el primer pago más evidente es el del llamado modelo ‘reforzado’ que Red Eléctrica impuso desde entonces y que ha supuesto ya un sobrecoste de 666 millones de euros.

Se trata de un modo de operar que apuesta por centrales y fuentes energéticas con una generación más estable y con mayor capacidad para soportar variaciones de tensión, como las centrales de ciclo combinado. A ello se suma que hoy son más las centrales de respaldo y de ‘vigilancia’ con las que cuenta el sistema para solventar posibles alteraciones o problemas en la red. Una red de centrales que son remuneradas por prestar este servicio de refuerzo.

El sistema no se puede permitir un nuevo apagón y sus gestores lo saben. Por ello priorizan el suministro sobre el coste y aplican el modelo reforzado que apuesta por blindar la estabilidad, pese a que ello sea más caro para los consumidores. En los once meses transcurridos desde el ‘cero energético’, el coste de mantener operativo todo el sistema eléctrico español ha sido de 31.349 millones de euros, según datos de Red Eléctrica.

Los servicios de ajuste se disparan

Han sido meses en los que varias partidas de la factura de los consumidores se han encarecido para soportar el mantenimiento del ‘nuevo’ modelo energético por el que se está apostando. Aspectos como los ‘peajes’ -que se pagan en concepto de sostenimiento y uso de las infraestructuras- se han encarecido en torno a un 0,5%. Solo en el último año han supuesto un coste que ronda los 7.000 millones de euros.

Sin duda lo que más se ha disparado ha sido la partida de los ‘servicios de ajuste’, donde se incluye el modelo reforzado por el que hasta ahora hemos pagado 666 millones. Es el precio de operar de modo más conservador, apostando por fuentes de energía más estables en detrimento de fuentes renovables. Los servicios de ajuste se han incrementado un 43% entre finales de 2024 y abril de 2026, según los informes de Liquidación Provisional del Sector Eléctrico que publica la CNMC. Según estos datos, si en 2024 los servicios de ajuste supusieron un coste de 2.660 millones de euros, entre el mes de abril del año pasado y ahora el coste se ha disparado hasta los 3.812 millones de euros.

Evolución al alza del precio medio por megavatio

En estos meses, los cambios en la programación han elevado el coste medio por MWh. Si antes del apagón el coste medio rondaba los 65,4 euros, en diciembre del año pasado ya se había encarecido hasta los 86,2 euros. Desde entonces se ha modulado hasta rondar ahora los 75,5 euros el MWh.

Red Eléctrica subrayó ayer que el coste que supone el modo reforzado apenas representa el 2,12% del total de costes del sistema eléctrico nacional. El operador del sistema añade que el impacto del modo reforzado en el precio apenas representa 4 céntimos diarios para un consumidor medio con tarifa PVPC.

Radiografía de la factura global

En la factura global, el coste directo de la energía es el más elevado: alrededor de 15.500 millones en su conjunto. A todo ello se suman otros cerca de 7.000 millones de los peajes y los ‘cargos’, con los que se financia el desarrollo del modelo energético. Estos cargos se han encarecido en el último año algo más de un 10% y actualmente suponen un coste total que ronda los 9.500 millones de euros. Por último, la partida de los servicios de ajuste es la que más se ha encarecido.

Sin duda la meteorología juega un papel determinante. La buena climatología de los últimos días ha permitido que la generación energética esté soportada con mayor intensidad en fuentes renovables. En 2025 representaron el 55% del total del 'mix energético', mientras que en marzo pasado las energías renovables supusieron el 63% del total de generación en España.