El juicio del 'caso Koldo' entra en su semana clave. Tras nueve jornadas de vista oral, el foco se desplaza ahora hacia los tres acusados. Así, este miércoles, 29 de abril, el empresario Víctor de Aldama, el exasesor Koldo García y el exministro de Transportes José Luis Ábalos se sentarán ante el Tribunal Supremo para prestar una declaración que puede condicionar directamente su futuro penal.
Pero antes, un último paso. La jornada del lunes cerrará el bloque pericial con la comparecencia de los agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, encabezados por el teniente coronel Antonio Balas. Su intervención se centrará en la investigación patrimonial de los acusados, el análisis de los dispositivos intervenidos y el análisis del flujo de dinero en efectivo que ha marcado buena parte del juicio.
No es un trámite menor. De su exposición depende, en gran medida, la solidez de los indicios que señaló la investigación judicial, como el incremento de ingresos en metálico detectado en el entorno de Koldo García durante su etapa en el Ministerio y la interpretación de determinados mensajes intervenidos, en los que aparecen términos como "chistorras", "soles" o "lechugas" que los investigadores vinculan a billetes de 500, 200 y 100 euros.
A partir de ahí, el juicio cambia de plano. El miércoles están previstas las declaraciones de los tres acusados, con Aldama como primero en intervenir. Le seguirá Koldo García y cerrará José Luis Ábalos. Tres intervenciones, tres estrategias y tres posiciones procesales muy distintas.
Aldama y su 'colaboración'
La declaración de Aldama será la primera y, probablemente, la más estratégica. No tanto por lo que diga —ya ha reconocido los hechos— como por cómo lo sostenga.
El comisionista llega al Supremo con una posición singular. Ha colaborado con la Fiscalía desde fases previas del procedimiento y eso ya le ha permitido beneficiarse de una atenuante de confesión. La petición de pena en su caso —siete años de prisión— está muy por debajo de la que afrontan sus compañeros de banquillo.
Pero su objetivo va más allá. Su defensa aspira a que esa colaboración sea considerada "muy cualificada", lo que abriría la puerta a una rebaja sustancial de la condena e incluso a evitar la entrada en prisión. Y para eso necesita una cosa: credibilidad.
Koldo García y el efectivo
Después será el turno de Koldo García. Su declaración llega precedida por semanas de construcción de un relato muy concreto por parte de su defensa: el de la normalización del dinero en efectivo.
Su abogada ha centrado buena parte de la estrategia en justificar el origen de ese metálico. Hojas de liquidación del PSOE, reembolsos en sobres desde Ferraz, gastos adelantados y devueltos en efectivo. Un circuito que, según su tesis, explicaría tanto el flujo de dinero como las cantidades encontradas en su domicilio.
En ese marco, García Izaguirre deberá explicar por qué centralizaba la gestión de gastos de Ábalos y de la Secretaría de Organización, aclarar los descuadres detectados por la UCO y dar respuesta a episodios concretos que han marcado el juicio, como la aparición de hojas de liquidación sin desglose de conceptos o los mensajes de las "chistorras", los "soles" y las "lechugas".
Ábalos, broche final
Cerrará las comparecencias José Luis Ábalos. Su declaración se perfila como la más relevante desde el punto de vista institucional. El exministro ha mantenido durante el juicio una estrategia de perfil bajo, apoyada en una defensa técnica centrada en cuestionar los elementos estructurales de la acusación. Especialmente, la auditoría interna del Ministerio de Transportes que puso el foco en la duplicación de la compra de mascarillas, y contra la que él mismo interpuso una denuncia en su momento.
Ahora tendrá que dar un paso al frente. Explicar su papel en las adjudicaciones investigadas, su relación con Koldo y su conocimiento —o no— de los movimientos que la investigación considera irregulares, como los supuestos enchufes de la que fuera su pareja, Jessica Rodríguez, y Claudia Montes.
Su intervención será clave también para cerrar el encaje de las distintas piezas del caso. Si Aldama apunta a un "concierto de voluntades" y Koldo trata de reconducir el dinero al circuito interno del partido, Ábalos tendrá que situarse en ese mapa: como ajeno a ambos relatos o como parte de alguno de ellos.
Fuentes jurídicas apuntan, además, a que su declaración podría no quedar limitada a una sola jornada. La previsión inicial es que intervenga el miércoles 29, pero no se descarta que su interrogatorio se prolongue también al jueves 30 de abril en función de la extensión de los otros dos acusados y las preguntas de las partes.
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