La foto que ilustra esta información, tomada el pasado 2 de mayo de 2025 en Móstoles, contiene un mantra histórico de política española: el que se mueve no sale en la foto. Y quién desde entonces se ha movido ha sido Emilio Delgado, el portavoz adjunto en la Asamblea de Madrid, mano derecha de Manuela Bergerot. Su movimiento, plantear una nueva línea estratégica para la Comunidad -y para la izquierda estatal- y posicionarse como candidato para competir con Isabel Díaz Ayuso en la Comunidad de Madrid.
Hasta hace muy poco esa era la intención del número dos en la cámara autonómica, aunque ahora es una incógnita si lo sigue manteniendo en mente. Hace una semana, durante un acto festivo de Más Madrid celebrado en el barrio de San Blas, Mónica García, ex portavoz en la Asamblea y actual ministra de Sanidad, anunció que quería ser candidata y que si alguien más se presentaba, habría primarias. Un proceso contemplado en todos los partidos, pero que abre heridas. Ha pasado en el PSOE, en el PP tras el relevo de Mariano Rajoy e incluso con Ayuso y la dirección nacional de Génova por el modelo elegido en el último congreso del año pasado.
Hasta la noche anterior del anuncio había un pacto de no agresión entre García y Delgado, pero el paso de la aún ministra ha tensado la situación interna y ha salido a la luz que hay una corriente crítica de militantes que promueve enmiendas a sistema de votación de primarias por considerarlo favorable a la dirección. Desde el partido aseguran que el sistema de votación ya está aprobado. Las diferentes posturas quedaron patentes en directo en Al Rojo Vivo en la discusión de la ministra y el hipotético aspirante a relevarla. El mando de García es férreo a día de hoy dentro, pese a configurarse el partido en una especie de triada de portavocías con Bergerot y Rita Maestre al frente.
Los distintos miembros del partido consultados por El Independiente constatan las diferencias. Los emilistas, reprochan a García su paso como ministra y abandono de Madrid. Los más críticos no entienden su regreso político a Madrid cuando faltaría un año para las elecciones, y otras fuentes creen que su figura está amortizada y el partido necesita un empujón que consideran lo puede aportar Delgado.
Desencuentros entre facciones
Más allá de competir por su espacio de poder, las fuentes posicionadas con la ministra dan cuenta de la incompatibilidad en cuanto a planteamientos. A los miembros de la cúpula oficialistas, que son fieles a García, no les gustó nada, por ejemplo, las posiciones manifestadas por Delgado respecto al discurso feminista de la izquierda en varias entrevistas concedidas en febrero, en lo que entendieron como una promoción encubierta.
Si bien Delgado está casi todos los días en los medios de comunicación, el portavoz adjunto de Más Madrid en la Asamblea apuntó en una entrevista [una de ellas con este medio], a que, aunque está comprometido con el feminismo, cree que las posiciones mantenidas desde los partidos progresistas han imposibilitado conectar con ciertos sectores, especialmente el de los hombres jóvenes. Ello en un periodo de ascenso de la ultraderecha, de Vox, y con un discurso que cala entre ese ámbito. Abogó por un discurso más inclusivo y más autocrítico, que a los más cercanos a García les descolocó. Éstas fuentes incidieron en que es la mujer quien está en una situación de desigualdad frente al hombre y que si hay desagrado en parte del sector masculino es porque se discrepa de los planteamientos feministas.
Tampoco gustó en el entorno de García que Delgado participase junto a Gabriel Rufián en un acto sobre cómo debe plantear el próximo ciclo la izquierda. Se asegura que ese debate ya está abierto dentro de los socios de Sumar, junto a Movimiento Sumar, IU o Catalunya en Comú, y que cualquier otro planteamiento puede servir para contribuir, pero no con aspiraciones de liderar. Entra en la línea de las críticas que surgieron desde el espacio de Sumar cuando Rufián empezó a agitar la necesidad de estructurar un bloque común: si bien se coincide, se reivindica el trabajo desarrollado esta legislatura por los de Yolanda Díaz, que ha llevado a la izquierda, dicen, al Gobierno de coalición. Para los cercanos a García aquel acto rompe la tregua existente, mientras que para los emilistas la rompe el anuncio de García a un año de las elecciones y ese encuentro con Rufián.
La situación es de bloqueo. Nada parece moverse y según confirman varias fuentes no hay una mesa negociadora establecida para desencallarla. Delgado no ha dado el paso para las primarias, no está claro el sistema de votación definitivo. Una posibilidad que se ha barajado es que Delgado diera un paso a un lado y se fuera al Congreso, pero fuentes cercanas al político ni las confirman esa posibilidad "porque no hay nada", ni las descartan, "porque todo está abierto". Algunos perfiles de la izquierda en la Cámara Baja, al contrario, lo ven probable de cara a la próxima legislatura.
Munición para Ayuso y Óscar López
La crisis interna de Más Madrid puede llegar a tensionar tanto las costuras de la organización si se entra en una batalla de primarias, que indirectamente puede beneficiar al PSOE-M, fomentando que los votantes más socialdemócratas que han visto en los de García una propuesta sólida vuelvan al partido de Pedro Sánchez. Los socialistas, a sabiendas de la imposibilidad de competir con Ayuso, se conformarían con volver a recuperar con holgura la segunda plaza en la comunidad para promocionarse como oposición. Supondría oxígeno extra para Óscar López, definido como líder del PSOE-M pero sin un perfil carismático que movilice en la autonomía.
Habrá que ver qué repercusión genera esto igualmente dentro del Consejo de Ministros, donde ambos comparten asiento, él con la cartera de Función Pública y Transformación Digital. Queda un año para las elecciones de Madrid, y cualquier competencia directa entre Más Madrid y el PSOE-M puede reflejarse con posturas encontradas dentro del Gobierno si García no renuncia antes. En ese caso, además, forzará a Sánchez a una 'crisis de gobierno' a apenas unos tres meses para las generales.
En añadido, el desgaste de Más Madrid da alas a Ayuso, que perdería a una oposición fuerte y directa. No hay ningún riesgo electoral para ella, con unas encuestas de cara. Con una mayoría fijada en 72 escaños, la dirigente, según Sigma Dos a finales de marzo, revalidaría el cargo con 73-74. Ya en esa encuesta los socialistas consiguen 27-28 frente al 26-27 de Más Madrid, rompiendo el empate técnico de mayo de 2023. Vox incrementaría notablemente la representación, de 11 a 16-17.
Una guerra que deja más tocada la refundación de Sumar
Que uno de los principales partidos, en cuanto a representación electoral, entre en crisis no sería favorable para la refundación del espacio de la izquierda estatal que representa Sumar. Sus cuatro principales partidos, IU, Movimiento Sumar, Catalunya en Común y Más Madrid, vienen arrastrando un problema esencial: reilusionar ofreciendo una unidad en los mismos términos, sin nuevos rostros y sin novedades desde el mes de febrero, solo con la marcha ya anunciada de Díaz, que no repetirá como candidata a las generales.
De Más Madrid ha venido el registro de algunos posibles nombres para el espacio de la izquierda, como Frente Amplio, Frente Popular o Nuevo Frente Popular, a imagen y semejanza de la izquierda francesa, a la que miran los actuales socios como forma de impulso tras una considerable bajada en las encuestas tras estos casi tres años de legislatura.
Incluso hay secciones dentro de Sumar que creen que ese lavado de cara podría estar previsto que venga de Más Madrid y esto solo torpedearía más el asunto. Se concreta que habrá novedades sobre la refundación de Andalucía, pero cualquier tensión podría retrasar el asunto, focalizar a Más Madrid en lo territorial sobre lo nacional. El anuncio de García en este momento, también es leído dentro de la coalición como una forma de garantizarse una salida coherente por si como apuntan los sondeos Andalucía no rinde como se espera y las encuestas siguen sin dar un incremento en los próximos meses.
El asunto, es más, coincide con el planteamiento de Asamblea dentro de Movimiento Sumar, el partido de la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo. Por esa franja de los magentas puede también haber una guerra interna. Hay quien contempla que la actual portavoz del Congreso por Sumar, Verónica Martínez Barbero, pretende presentar su candidatura para competir con Lara Hernández, actual coordinadora general del partido, por ese puesto. Martínez es íntima de Díaz, hay que destacar. Eso puede tensar más la cuerda y torpedear la refundación.
El partido de García se enfrenta a su mayor crisis interna desde su fundación en febrero de 2019 como escisión de Podemos, tras el conflicto con Pablo Iglesias que dinamitó a los morados en la Comunidad. Cualquier paso determinará que la izquierda alternativa salga perjudicada o pueda mantener a flote el proyecto.
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